Cómo adiestrar gatos y gatas en casa

La mayoría de los dueños de gatos están seguros de que es imposible enseñarles trucos debido a su carácter demasiado independiente. Pero a menudo la causa del fracaso del aprendizaje en casa son factores como la impaciencia del dueño, el mal conocimiento del carácter de la mascota y el tiempo perdido. Ofrecemos consejos prácticos sobre cómo adiestrar con éxito gatos y gatas, cuándo empezar y a partir de qué edad.

Quién se deja adiestrar más fácilmente

La independencia del carácter de estos depredadores bigotudos está relacionada con factores conductuales innatos. A diferencia de los perros, en la naturaleza no forman manadas ni reconocen la autoridad de un líder, prefiriendo vivir en soledad. Por lo tanto, se debe comenzar el adiestramiento cuando el animal sea lo suficientemente adulto para entender las exigencias del dueño, pero el carácter del pequeño aún sigue siendo maleable.

La mejor edad es de 7 a 8 meses. Sin embargo, es mejor empezar con entrenamientos sencillos ya desde los 2 a 3 meses. Se pueden inculcar habilidades sociales y lograr la obediencia hasta la edad de 1 año y medio.

Gatito

Se cree que es más fácil adiestrar a una gata pequeña, ya que es más sociable y tiene más paciencia que un macho. También se puede enseñar a un gato algunos trucos, solo que habrá que adiestrarlo con más perseverancia. En realidad, el sexo no juega un papel especial, todo depende de las características del carácter. Pero la práctica muestra que es más fácil lograr la obediencia de un cuadrúpedo castrado o esterilizado.

Un argumento que prueba la posibilidad de adiestrar a estos pequeños depredadores bigotudos es el proceso habitual de acostumbrarlos a la bandeja. Si fueran completamente impermeables al aprendizaje, toda la superficie del apartamento se convertiría en un territorio constantemente marcado.

Qué reglas hay que seguir en el adiestramiento de gatos y gatas

Para que el adiestramiento de gatos y gatas domésticos tenga éxito, es necesario conocer los hábitos y las actividades favoritas de la mascota.

  1. La observación ayudará al propietario a determinar qué juegos le gustan más al gatito. Un animal que disfruta mostrando saltos altos es más fácil de enseñar a saltar al hombro del dueño desde parado o tras una corta carrera. Si la mascota se divierte llevando una pelota en la boca, los esfuerzos se dirigen primero a desarrollar esta habilidad. No es descartable que pronto el gato o la gata pueda, por orden, traer al dueño objetos pequeños cuyos nombres haya recordado.
  2. El alumno aprenderá las lecciones mucho más rápido y mejor si las sesiones las realiza una sola persona y no todos los miembros de la familia.
  3. Las sesiones deben realizarse a diario en forma de juego con pequeñas recompensas: trozos de golosinas.
  4. Hay que entrenar a los gatos gradualmente. El mejor método en casa es un aprendizaje lento por etapas, ya que si se intenta acostumbrar al cuadrúpedo a varios trucos a la vez, el dueño confunde al gatito. Simplemente deja de entender las exigencias de la persona.
  5. Todas las palabras deben pronunciarse con seguridad, sin alzar la voz.

No se debe entrenar a los gatos usando la fuerza. Se puede estropear gravemente la relación con la mascota, que comenzará a vengarse de la persona por el uso de la fuerza.

El gato y la mano humana

Cómo enseñar a la mascota doméstica

El alumno de 7-8 meses ya está lo suficientemente desarrollado para asimilar la relación entre las palabras del dueño y sus acciones. Si se le da queso al gato, repitiendo constantemente el nombre de la golosina, recordará rápidamente que tras la palabra «queso» viene una recompensa, y se sentará frente al cuenco cada vez que oiga los sonidos familiares.

Se puede entrenar para realizar trucos sencillos, habituales en la vida cotidiana. El pequeño repetirá con gusto las acciones que le son familiares. La forma más sencilla es esperar a que el alumno repita por sí mismo alguna acción y dar la orden en ese momento. Por ejemplo:

  • el felino bigotudo se acerca lentamente a un sillón acogedor y claramente se dispone a saltar sobre él;
  • en cuanto las patas se separan del suelo, el dueño pronuncia una orden breve: «¡Salta!».

Si se ordena con frecuencia durante el salto, el pequeño aprenderá la simple relación entre la palabra y el truco. Pronto bastará con dar la orden para que el animal realice el salto. Una pequeña recompensa en forma de golosina o caricia ayudará a afianzar la habilidad.

Conviene examinar con más atención cómo se puede entrenar incluso a un gato perezoso usando palabras o frases sencillas.

¡Ven!

Este es el truco más sencillo, que se puede enseñar fácilmente a cualquier representante felino. Se utiliza para los entrenamientos durante la comida. Basta con ordenar «¡A mí!», en lugar de pronunciar el nombre o el habitual «pss-pss», mientras se echa el pienso en el cuenco. Periódicamente, se sustituye el pienso por alabanzas y caricias. Pronto el gatito se acostumbrará a acudir a la llamada del dueño desde cualquier rincón del piso, sin esperar la comida.

Comida para gatos en manos y el gato

¡Siéntate!

Aprender a sentarse por orden le resultará más difícil al gato, ya que es una orden bastante compleja que requiere paciencia tanto del profesor como del alumno. Hay que pasar mucho tiempo cerca, esperando el momento oportuno. En cuanto la mascota quiera sentarse, se debe pronunciar la orden.

Después de varias repeticiones, es recomendable comprobar si la lección ha sido asimilada. Se dice la orden con claridad y se espera el resultado. Si el gatito se sienta, se le elogia y se le premia con golosinas. Si se muestra testarudo, se presiona ligeramente su parte trasera con la mano mientras se repite «siéntate».

¡Pata!

Normalmente se enseña este truco una vez asimilada la posición de «siéntate». El dueño se dirige al animal sentado diciendo «dame la pata» y toma con la mano una de las patas delanteras. La recompensa en forma de golosina fijará rápidamente la habilidad y el alumno ofrecerá la pata en la palma a la primera petición del dueño.

¡Quieto!

Enseñar esto es difícil, ya que requerirá la máxima paciencia de ambos participantes. Es necesario bloquear periódicamente el paso del gatito cuando viaja por la casa, extendiendo la mano delante de él. Al principio, el curioso y testarudo pequeño intentará rodear la «barrera». Pero poco a poco se acostumbrará a percibir la mano extendida ante él como un símbolo de prohibición de movimiento.

¡Trae!

Para animales activos, esta orden se convertirá en una de las más queridas. Es más fácil ejecutar la orden durante el juego con una pelota u otros objetos pequeños que se puedan coger con la boca. Se lanza la pelota, el gatito corre tras ella y la toma con la boca. Hay que recoger suavemente el juguete, dando la orden «trae», y volver a lanzar la pelota. Pronto el pequeño comenzará a entender que si entrega el objeto al dueño después de la palabra «trae», el juego continuará. Por lo tanto, comenzará a traer voluntariamente sus juguetes y luego otros objetos que la persona le indique.

El gatito y las zapatillas

¡Arrástrate!

Se empieza a enseñar cuando el animal está tumbado. Primero se acaricia al animal con una mano, presionando ligeramente su espalda para que no pueda levantarse. Se presiona con cuidado, sin causar dolor ni molestias. Se coloca una golosina delante de su hocico, hacia la cual el pequeño comenzará a estirarse. Repitiendo «gatea», se aleja poco a poco la golosina del hocico, obligando al gato a estirarse para alcanzarla, usando sus garras para desplazarse arrastrándose.

¡Habla!

Se comienza el juego de provocación antes de la alimentación. Se acerca la comida al hocico, se deja oler y se levanta. El gatito comenzará a mostrar impaciencia, se frotará contra las piernas, maullará fuerte e insistentemente. Cada vez que se oiga un «miau», el dueño debe dar la orden «voz».

Órdenes complejas

Cómo se puede entrenar en casa, animando al gato a realizar acciones complejas:

  1. Se colocan dos sillas a poca distancia una de la otra.
  2. En la primera silla se sienta al animal, en la segunda se coloca su golosina favorita.
  3. Se invita al gato a saltar a la segunda silla, dando la orden – agitando la mano e indicando la dirección del salto.
  4. La golosina se utiliza solo al principio. Poco a poco se comienza a alternar la recompensa con elogios. Si se estructura bien el entrenamiento, posteriormente bastarán palabras cariñosas como recompensa.
  5. Cuando la mascota domine la orden, se puede pasar a la complejidad – aumentar la distancia del salto, colocar varias sillas en fila, acondicionar un recorrido con pequeños obstáculos.

El método de recompensa con comida es el más exitoso. Lo aplican con frecuencia adiestradores profesionales en la enseñanza de animales peludos que son difíciles de adiestrar.

Comida para gatos en un cuenco y un gato

Qué horario de adiestramiento se considera óptimo

Para adiestrar a un animal en casa, es necesario seguir un horario y crear condiciones especiales:

  1. Se debe adiestrar a los gatitos en una habitación donde no haya estímulos como ruidos fuertes u olores extraños. En la habitación debe mantenerse un ambiente tranquilo. No están permitidas las conversaciones ruidosas ni la presencia de otros miembros de la familia, ya que distraerían la atención del alumno de las sesiones.
  2. Es mejor realizar los entrenamientos por la mañana, antes de la primera comida. Este método ayudará a asimilar la lección: el felino sabrá que después de ejecutar la orden, será alimentado sin falta.
  3. Es mejor practicar a diario. Cuando una persona no puede realizar sesiones diarias, es aceptable alternar: un día de entrenamiento, un día de descanso.
  4. Se comienza con 10 minutos, aumentando gradualmente el tiempo de las sesiones hasta media hora. No conviene hacer entrenamientos más largos, ya que el exceso de fatiga perjudica el sistema nervioso de la mascota.
  5. Para que el alumno no olvide las habilidades que se le han enseñado, es necesario realizar sesiones de repaso cada 2 semanas. Estas deben estar orientadas a repetir todos los trucos ya aprendidos.

Si el alumno comienza a cansarse de los entrenamientos, hay que hacer una pausa de 1 a 2 semanas. De lo contrario, el gatito desarrollará una aversión persistente al adiestramiento.

Los gatos se prestan muy bien al adiestramiento si las sesiones se realizan en forma de juego divertido. Un gato adiestrado o una gata que haya aprendido varios trucos se convertirá en el orgullo de su dueño; se podrán organizar verdaderas representaciones caseras frente a los invitados. Mediante el adiestramiento se puede mantener la forma física de la mascota, desarrollar su inteligencia, y también eliminar el hábito de rasgar el papel pintado o afilar las uñas en los muebles.

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