Cómo enseñar a un gato a no arañar ni morder
Las rozaduras de los dientes o garras clavadas en la piel seguramente son conocidas por todos los dueños de gatos. Pero a veces no se trata de juegos inofensivos o de una expresión puntual de emociones, sino de ataques agresivos e incluso marcas de mordeduras que se inflaman. En tal situación, el dueño debe encontrar la manera de enseñar al gato a no arañar ni morder. Cuanto antes se aborde este asunto, más fácil y rápido se podrá obtener el resultado deseado.

Orden de actuación
Antes de enseñar al gato a no arañar, hay que elaborar un plan de acción que todos los miembros de la casa deben seguir. Hay que actuar de la siguiente manera:
- Crear un ambiente cómodo en casa y eliminar los posibles factores irritantes para la mascota. Entre estos pueden estar ciertos toques (por ejemplo, en la zona del abdomen, en la base de la cola) u olores a los que los gatos son muy sensibles. Además, el comportamiento agresivo puede estar relacionado con sentimientos de competencia, miedo (a sonidos inusuales, cosas nuevas, niños, otros animales), falta o exceso de atención, ambiente estresante, etc.
El gato también puede morder debido a malestar: cansancio, cambios hormonales, lesiones, enfermedades internas. Además, hay que prestar atención a otros síntomas preocupantes y, si es necesario, acudir al veterinario, quien realizará un examen y prescribirá el tratamiento.
- No permitir que los miembros de la familia y las visitas utilicen las manos, piernas o simplemente provoquen al animal en ningún juego. También conviene evitar (especialmente al principio) cualquier acción que active el instinto cazador del gato y el deseo de atrapar «presas» (no hacer movimientos bruscos, no agitar las manos, no correr).
- Reprimir inmediatamente cualquier intento de comportamiento agresivo por parte de la mascota. Por ejemplo, justo después de que el gato arañe o muerda, se puede decir en voz alta y con firmeza: «¡No!» o «Dientes». La palabra debe ser siempre la misma para que el animal recuerde más rápido por qué se le riñe. Para reforzar el efecto, se puede usar además un sonido fuerte (dar una palmada, dejar caer algo ruidoso al suelo) o rociar con agua. El ruido, así como los baños, suelen desagradar mucho a los gatos. Después de varias repeticiones, el animal debe asociar que a los intentos de morder al dueño le seguirá una acción desagradable. En consecuencia, entenderá qué comportamiento se espera de él.

Como acciones «intimidatorias» hacia la mascota, no se debe asustarlo de verdad, golpearlo con las manos o los pies, etc. Es importante no traspasar la línea entre señalar las acciones inaceptables del animal y causarle dolor de cualquier manera.
Lea también sobre cómo enseñar al gato a no orinar en lugares inapropiados en el sitio web — https://pets.decorexpro.com/es/gato-empezado-orinar-cualquier-sitio-hacer/.
Recomendaciones adicionales
Los siguientes consejos ayudarán a enseñar al gato a no arañar:
- Actuar rápido. El tiempo entre el arañazo y el castigo posterior debe ser mínimo (unos pocos segundos). El caso es que los gatos tienen memoria corta, por lo que ya después de unos minutos no pueden asociar la consecuencia negativa con la causa que la provocó. Sin embargo, fácilmente pueden guardar rencor al dueño por un castigo «injusto».
- Ser coherente. Hay que corregir a la mascota por cada mordisco. Solo así se logrará formar en su cabeza la asociación «mordisco – castigo». Si el dueño lo hace de forma selectiva (como suele ocurrir cuando está de mal humor), el animal simplemente no entenderá lo que sucede.
- Distraer. Si la mascota empieza a arañar o morder durante el juego, hay que desviar su atención. En primer lugar, retirar las manos de su alcance. En segundo lugar, ofrecerle jugar con algún juguete. Si el gato ya ha clavado los dientes en la mano u otra parte del cuerpo, no hay que tirar bruscamente para no lesionarse aún más. Para que suelte los dientes por sí mismo, hay que usar un sonido agudo que lo distraiga.
- Evitar las provocaciones. En primer lugar, hay que terminar el juego antes de que la mascota se canse y muestre una agresión defensiva. En segundo lugar, no se debe imponer la atención a animales de carácter poco sociable, a hembras gestantes o lactantes. Castigar al animal en tales situaciones, tarde o temprano, generará en él miedo a defenderse, lo que contradice la naturaleza felina.

- Usar una toalla. Un simple objeto de uso doméstico puede ayudar a enseñar al gato a no arañar las piernas o las manos. Después de que la mascota realice una acción no deseada, hay que lanzarle inmediatamente la toalla. La oscuridad repentina probablemente no le gustará, y en su cabeza se formará la asociación «muerdo – oscuridad», lo que ayudará a eliminar el mal hábito.
- Emplear otras acciones disuasorias. Por ejemplo, al sentir los dientes en la mano, se puede dar un leve golpecito en la nariz del gato. El golpecito no causará dolor, pero sí incomodidad. Otra opción es introducir el dedo en la boca del animal, lo que provocará una desagradable sensación de náuseas. La repetición frecuente de dichas acciones fijará en la mente las emociones negativas derivadas de la mordedura y, con el tiempo, desaparecerán las ganas de mostrar los dientes.
Mostrando constancia, rigor y paciencia, y utilizando los consejos anteriores, puede encontrar la manera de tratar a su mascota y enseñarle a no morder, para poder caminar por casa sin temer «ataques» inesperados desde detrás de una esquina.
Cómo enseñar a un gato a no morder: consejos del veterinario
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