Cómo enseñar a un perro a no tirar de la correa al pasear

A menudo, en las zonas de paseo para perros se puede observar la siguiente situación: el perro, tirando de la correa con todas sus fuerzas, jadeando y tosiendo, corre hacia adelante, mientras que el dueño apenas logra seguirlo, casi sin mover las piernas y arriesgándose a caerse. Para limitar la velocidad de la mascota, el dueño se ve obligado a tirar de la correa con tirones, la cual está sujeta al collar.

Al final, el paseo se convierte no en un placer, sino en una prueba de fuerza física y nervios para la persona, y para el animal, en estrés e incomodidad. La tensión fuerte de la correa puede lesionar la columna cervical del perro y provocar problemas psicológicos. Es incorrecto atribuir ese comportamiento únicamente a la actividad de la mascota; la mayoría de las veces es consecuencia de que el dueño no ha enseñado al perro a caminar tranquilamente con correa.

Causas de la tensión en la correa

Una de las razones conocidas y bastante naturales es la juventud de la mascota. El cachorro tiene prisa por conocer el mundo, explorar nuevos territorios. El perrito considera la correa un obstáculo y se resiste, tirando de ella.

A veces el perro necesita liberar la energía acumulada durante su estancia prolongada en casa. Tira de la correa con furia los primeros minutos del paseo, pero luego se calma y se comporta adecuadamente. En estos casos, no es necesario tomar medidas correctivas, solo se puede intentar pasear a la mascota activa con más frecuencia.

No es raro encontrar casos en los que un animal inteligente y astuto manipula a la persona: sabiendo que el dueño sin duda lo seguirá porque está «atado» al otro extremo de la correa, el perro corre a donde quiere, husmea en todas direcciones, metiéndose en arbustos y charcos.

Una de las causas comunes de la «correa tensa» es la sobreexcitación. El perro en ese estado se mueve inquieto, ladra, intenta arrastrar al dueño consigo. Además, incluso un perro pequeño puede mostrar una fuerza increíble. La sobreexcitación del animal puede ser provocada tanto por la alegría de un paseo tan esperado como por el pánico causado por un ruido fuerte o luces brillantes. Muchos perros temen los fuegos artificiales, se asustan con los pitidos de coches y trenes, y con aviones que vuelan bajo.

Otro de los factores que influyen en el comportamiento del perro durante el paseo es la habilidad de los «paseos tensos». Si el dueño, al adquirir un cachorro, considera que el único método para controlar su actividad es una correa muy tensa, el animal desarrollará inevitablemente un reflejo: si quieres moverte, tira con todas tus fuerzas. Enseñar al cachorro a no tirar de la correa no es difícil, pero eliminar en el perro adulto el hábito aprendido desde pequeño es mucho más complicado.

Algunos dueños utilizan correas retráctiles para pasear. Las llaman «correas perezosas»: el perro pasea mientras el dueño puede permanecer quieto. Pero estos modernos dispositivos tienen un gran inconveniente: generan en el animal una motivación conductual incorrecta. Al tirar de la correa, el perro llega adonde quiere y muy pronto se acostumbra a la presión constante del collar, asumiéndolo como algo normal.

El perro tira de la correa

Qué debe evitarse

El error más frecuente es tirar de la correa con la esperanza de que el perro entienda lo que se quiere de él. Estos tirones solo confunden a la mascota, le causan miedo y pueden provocar una lesión, especialmente si el collar es fino.

También son ineficaces los gritos y la irritación. Los animales perciben las emociones del dueño, pero no entienden las palabras si no se les ha enseñado órdenes concretas. Su descontento añade estrés a la mascota, pero no le ayuda a comprender cómo debe comportarse.

Cómo solucionar el problema

Se recomienda empezar a acostumbrar al perro a caminar con correa a partir de los 3-4 meses de edad. Durante el adiestramiento, los expertos aconsejan seguir las siguientes reglas:

  • Si el perro está muy excitado ante la perspectiva del paseo y, al ver la correa con el mosquetón en las manos del dueño, entra en un estado de júbilo desbordante, salta y se lanza hacia la puerta, es mejor esperar a que el animal se calme y pueda reaccionar adecuadamente al entorno.
  • El dueño debe ser el primero en salir y entrar del lugar. A la mascota que se adelanta hay que contenerla tensando la correa.
  • Para facilitar el aprendizaje, se recomienda fijar la correa en dos posiciones: a la máxima longitud para pasear y a la mínima para mantener al perro junto a la pierna.
  • Si durante el paseo el perro empieza a tirar con fuerza de la correa, hay que detenerlo con una orden o señal convenida y, tras una breve pausa, reanudar la marcha. Como alternativa, cambiar bruscamente la dirección; así el perro se verá obligado a seguir al dueño y no podrá tirar hacia adelante.
  • Los perros perciben perfectamente el estado de ánimo general de las personas. Si durante el paseo el dueño está relajado, su paso es lento y pausado, lo más probable es que el perro se comporte con calma, sin tensiones ni muestras de hiperactividad.
  • Si la mascota no se acostumbra rápidamente a caminar con correa, o por algún motivo ha infringido las reglas ya aprendidas, se puede interrumpir el paseo temporalmente, pero no se debe ni regañar ni mucho menos castigar a la mascota. Para evitar el castigo, el perro podría intentar alejarse corriendo del dueño enfadado y tirar aún más de la correa.
  • Se recomienda motivar el comportamiento correcto durante el paseo con elogios y golosinas.

Golosina para el perro

Los consejos sobre cómo enseñar al perro a pasear sin tensión en la correa no son una panacea; cada animal tiene su propio carácter y los factores que influyen en su comportamiento pueden ser diferentes. Si durante el proceso de adiestramiento surgen problemas que el dueño no puede resolver por sí mismo, se puede recurrir a adiestradores, quienes le ayudarán a comprender la situación y a encontrar un enfoque individual para el animal.

Cuándo consultar a un adiestrador canino

Si ha probado diferentes métodos pero no hay progreso, o el comportamiento del perro le causa preocupación —gruñe, se lanza, ladra a otros perros o a personas—, entonces es el momento de acudir a un especialista.

Un adiestrador canino experimentado trabaja con refuerzo positivo, sin dolor ni violencia. Para evitar un estrés innecesario a su mascota, estudie atentamente las opiniones, vea vídeos de las sesiones o pida al especialista que le muestre cómo se realiza el adiestramiento.

Recuerde: corregir los errores de un entrenador incompetente es más difícil y caro que encontrar directamente un buen adiestrador que le guste al perro y lo adiestre de forma tranquila y segura.

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1 comentario

  • Lo principal es la calma y la paciencia, así que no se apresure a salir a la calle aunque el perro espere tranquilamente el paseo. Primero, intente pasear con el perro por casa para que no tire de la correa. Camine alrededor de los muebles, por las habitaciones y observe su comportamiento. Si el perro empieza a seguirle, entonces diríjase a la puerta.

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