Cómo enseñar al perro la orden «Dame la pata»
Los mandatos que los perros pueden entender se dividen en obligatorios y opcionales. Entre los primeros se incluyen órdenes como «No», «Siéntate», «Ven aquí», «Quieto» y otras, y entre los segundos, «Rueda», «Muérete», «Habla» y similares. Estas últimas no tienen ninguna carga funcional, pero son necesarias para que el animal pueda desarrollarse plena y completamente. Por ello, los especialistas recomiendan dedicar un poco de tiempo y enseñar al perro la orden «Da la pata». ¿Cómo hacerlo correctamente?
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¿Qué utilidad tiene este truco?
Aunque la orden parezca innecesaria y sin ninguna aplicación práctica, en realidad esto no es del todo cierto. Al dueño del perro que sabe realizar esta acción le resulta más cómodo lavar a su mascota al volver de la calle o cortarle las uñas. Además, el propio proceso de adiestramiento educa al animal y tiene un efecto beneficioso en su pensamiento lógico.

Independientemente de si el aprendizaje se realiza en un grupo especial bajo la supervisión de un entrenador o lo lleva a cabo el propio dueño en casa, el ejercicio debe repetirse regularmente, y de manera que el animal sienta el espíritu de equipo y la tranquilidad.
Preparación: ¿qué necesita saber?
No todos los dueños comienzan a educar a sus mascotas inmediatamente después de su llegada a la familia. Por eso, la cuestión de cómo enseñar a un perro a dar la pata es relevante tanto para los dueños de perros adultos como de jóvenes. Los adiestradores profesionales señalan que:
- Cualquier perro puede aprender la orden independientemente de su edad, pero la opción más óptima sigue siendo el adiestramiento de un cachorro de 4 a 5 meses, es decir, cuando el centro cerebral ya es capaz de retener información durante un tiempo prolongado. En la práctica, los límites son difusos: tanto los traviesos de 2 meses como sus congéneres de 2 años que ya han visto mundo, afrontan la tarea con facilidad. Como muestra la experiencia de los expertos en perros, los adultos asimilan el material mucho más rápido, pero solo cuando entienden claramente lo que la persona quiere de ellos. Existen cursos especiales agilidad para perros — infórmese sobre ellos aquí.
- La condición clave para el éxito de las lecciones es el liderazgo constante de la misma persona: el dueño del perro. Dado que los perros, por naturaleza, son animales de manada, solo pueden reconocer la autoridad de un único «líder». El animal debe aprender a reaccionar ante la voz de su dueño y obedecer sin discusión su voluntad en primer lugar.
- Siempre hay que abordar el adiestramiento con una actitud positiva, pero con suficiente perseverancia. Incluso las mascotas testarudas y caprichosas empiezan a progresar en la segunda sesión y aprenden completamente la nueva orden en la tercera lección. Las menos rebeldes pueden necesitar no más de una tarde.

La clave para un aprendizaje exitoso es una preparación adecuada. La persona debe alimentar bien a su amigo de cuatro patas un par de horas antes del entrenamiento, pasear con él durante media hora y, finalmente, relajarlo justo antes de la lección con un juego divertido, rascándole detrás de la oreja o acariciándole el pelaje.
Recompensa «sabrosa»
Para empezar, hay que sentar al perro usando la palabra cortante «¡Siéntate!». Si el animal aún no ha aprendido esta orden, se debe presionar ligeramente en su espalda, cerca de la cola, para que entienda qué posición debe adoptar. La distancia entre el animal y el dueño debe ser pequeña, ya que tendrán que alcanzarse el uno al otro con frecuencia.
El método en el que la golosina juega un papel clave es ideal para cachorros o adultos con un temperamento marcado. Posición inicial: la mascota está sentada, su entrenador está de pie. El instructor acerca el puño con la «golosina» apretada a la nariz de la mascota para que el animal pueda oler el aroma delicioso.
El perro golpeará instintivamente la mano, y la persona deberá alcanzar a agarrar la extremidad que el perro extiende y mantenerla en esa posición durante unos segundos. Al mismo tiempo, será necesario pronunciar en voz alta y clara la frase «¡Da la pata!». Después, hay que elogiar al «alumno» y recompensarlo con una golosina, y luego repetir el procedimiento varias veces más.

Sin trozo apetitoso (método mecánico)
¿Es posible enseñar al perro a dar la pata sin ayuda de comida, y cómo lograrlo? Lo primero que hay que tener en cuenta: este método solo sirve para un adulto o un cachorro sanguíneo activo que no necesite motivación adicional.
La posición inicial permanece igual. El entrenador toma la pata del perro en la mano, pronuncia claramente la orden y elogia al animal. Luego se hace una breve pausa, y después se repite el intento.
¡Importante! Para evitar lesiones, se debe levantar la pata del perro no muy alto del suelo, y también asegurarse de que se doble como el codo de una persona y solo en ángulo recto.
Por supuesto, este camino requerirá más tiempo, pero siguiéndolo, se podrá asegurar la obediencia de la mascota, su capacidad de someterse y aprender.
«Da la otra pata»
Si el dueño ya ha enseñado a su «alumno» de cuatro patas la habilidad básica, se puede seguir desarrollando la destreza. Para ello, se da al perro la orden ya conocida, pero después de que este ofrezca la pata habitual, se retira con cuidado el apoyo restante y se sostiene en la mano. Esta posición se mantiene durante varios segundos. Tras un par de repeticiones, el perro aprenderá a dar una pata u otra.

No es una orden independiente, sino una variante de su forma básica. Por eso, normalmente las mascotas extienden una u otra pata incluso cuando no se les pide.
Recomendaciones sobre el adiestramiento
El propietario del animal debe recordar siempre los consejos básicos que facilitarán enormemente el aprendizaje:
- Si la mascota (especialmente un cachorro joven) muestra signos de cansancio, hambre o inquietud, se debe posponer la sesión hasta que su estado mejore.
- Una persona que esté de mal humor no debe emprender la educación del animal, ya que las sesiones agravadas por el enfado del dueño no darán fruto. Los adiestradores también prohíben terminantemente castigar a las mascotas de cuatro patas con gritos, golpes u otros maltratos.
- La forma más común de la orden puede modificarse de distintas maneras según lo que mejor aprenda el perro. A veces los dueños incluso prueban a usar una frase tan atípica en este caso como «¡Choca esos cinco!».
- Para lograr el éxito conjunto, hay que mantener la regularidad en los entrenamientos y no menospreciar el papel de las pausas de al menos 30 minutos entre las sesiones.
- Al día bastan de 5 a 6 repeticiones. Sin embargo, si el animal empieza a ponerse nervioso o a gemir, se interrumpe la sesión hasta el día siguiente. Puede que el perro no tenga ganas de hacer ejercicio; entonces no se le debe obligar.
- Es mejor realizar el adiestramiento en un ambiente tranquilo y casero, cuando no haya distracciones cerca. Si no se encuentra un rincón tranquilo, en época de calor se puede salir al aire libre (un parque o un bosque). Es necesario que el lugar elegido no tenga demasiada gente.
En caso de que se haya asimilado la orden básica, se puede pasar a su complicación: por ejemplo, decir la tarea más rápido, pedir la pata al perro cuando esté tumbado o de pie, ofrecer como apoyo no la mano sino el pie, la rodilla, o no ofrecer nada. Mantener las extremidades en el aire favorecerá el desarrollo de la motricidad del animal.
Al cabo de 1-2 semanas de ejercicios sistemáticos, la mascota dominará perfectamente la nueva habilidad y podrá alegrar a su dueño.
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