¿Pueden los perros comer mandarinas?

Está categóricamente prohibido alimentar a los perros con albaricoques, aguacates y uvas: estas frutas son tóxicas para el organismo de los animales y contienen una gran cantidad de azúcar. ¿Y qué hay de los cítricos? ¿Pueden los perros comer mandarinas? ¿A partir de qué edad, en qué cantidad y con qué frecuencia? ¿Qué dicen los veterinarios al respecto?

¿Puede un perro comer mandarinas?

Composición y beneficios

No todos los perros comen mandarinas: algunas mascotas son indiferentes a este manjar. Otras, por el contrario, suplican a sus dueños por los cítricos en cuanto huelen su aroma. Para saber si un producto concreto es perjudicial o beneficioso, podemos fijarnos en su composición. Las mandarinas contienen:

  • agua;
  • vitaminas A, B, C, E, PP;
  • fibra dietética;
  • hidratos de carbono;
  • grasas;
  • proteínas (el organismo animal las absorbe rápidamente);
  • ácidos de frutas;
  • ceniza;
  • sacáridos;
  • minerales (potasio, calcio, magnesio, sodio, fósforo).

Todos los componentes son necesarios para el funcionamiento normal del animal. Los cítricos en invierno ayudan a fortalecer el sistema inmunológico y previenen infecciones víricas.

¡Esto es importante! Los científicos consideran que los cítricos son necesarios en la dieta de los perros durante periodos de grandes esfuerzos físicos y estrés. Ambos factores provocan una deficiencia de vitamina C, y las mandarinas la reponen rápidamente.

Mandarinas para perros

Daños

Los veterinarios y zoólogos no tienen una opinión unánime sobre si es perjudicial que los perros coman mandarinas. Algunos especialistas afirman que el ácido cítrico que contienen las frutas deprime el sistema nervioso, lo que afecta negativamente al estado psicoemocional del animal. El exceso de ácido cítrico suele provocar problemas en la mucosa gástrica y causa trastornos digestivos.

Un numeroso grupo de veterinarios cree que el zumo de limón es beneficioso para los animales, mientras que el daño lo causa la sacarosa. Debido a este componente, suelen aparecer trastornos estomacales, otros problemas digestivos y reacciones alérgicas.

¡Esto es importante! Se cree que una gran cantidad de vitamina C perjudica al organismo. En realidad, el exceso se elimina rápidamente y sin consecuencias por los riñones y el hígado, siempre que estos órganos estén sanos y puedan soportar la carga. Sin embargo, el consumo puntual de una gran cantidad de cítricos puede provocar una sobredosis.

Problemas debido al procesamiento

Las frutas exóticas que se exportan se recolectan verdes y luego se tratan con sustancias especiales para mantener su frescura. Con mayor frecuencia, para estos fines se utilizan:

  1. Difenil – una solución en la que están presentes cristales insolubles y disolventes orgánicos. Es una sustancia incolora, insípida e inodora, no se puede ver a simple vista. El difenil protege las frutas del moho, pero es tóxico.
  2. Los gases varían según el país exportador. El tratamiento con gas protege los cítricos de la putrefacción y el moho, y estimula el proceso de maduración durante el transporte.

El perro y la mandarina

Según las normas, los componentes tóxicos deberían permanecer en la cáscara. En realidad, el riesgo de malestar estomacal persiste independientemente de si los perros comen mandarinas con o sin cáscara. Cuanto más tiempo pasan los cítricos en tránsito, más se impregnan de sustancias tóxicas.

La única contraindicación absoluta es una reacción alérgica o la intolerancia individual a las mandarinas.

¿Con qué frecuencia consentir?

Una vez aclarado si los perros pueden comer mandarinas, es necesario determinar la frecuencia y la cantidad de la golosina. Esto depende de la edad y el estado del animal.

  1. No es recomendable introducir las mandarinas en la dieta de perras embarazadas o lactantes para no provocar alergias en los cachorros. En lugar de cítricos, se pueden dar manzanas, pero si el animal insiste al dueño, se puede dar un gajo cada 3-4 días.
  2. Se pueden dar mandarinas a los cachorros a partir de los 7 meses de edad, cuando la digestión ya esté formada. Para empezar, basta con un gajo para observar la reacción. Hay que observar durante 2-3 días.
  3. A los perros adultos con digestión normal se les permite introducir en la dieta 2-3 gajos, como máximo.
  4. Para los animales mayores, las mandarinas y otros cítricos son tabú. El ácido irrita la mucosa intestinal y puede provocar problemas digestivos y de heces. Es recomendable suplir el déficit de vitaminas con preparados farmacéuticos.

¿En qué forma dar las frutas?

Esto depende de las preferencias gustativas del animal. Algunos perros prefieren gajos enteros de mandarina, otros, como complemento a las papillas. También se puede añadir una pequeña cantidad de manzanas. Previamente, hay que lavar bien las frutas y pelarlas. Si el perro es indiferente a la pulpa de los cítricos, no hay que obligarlo. No a todos los perros les gusta su sabor agridulce.

Mandarinas en un cuenco

Las mandarinas, junto con otras golosinas, representan solo una décima parte de la ración diaria de los animales. Una gran cantidad de delicias puede acarrearles sobrepeso, problemas con el sistema endocrino, las articulaciones y los huesos.

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