Heces verdes en gatos: por qué y qué hacer
En un gato sano, las heces son marrones o marrón oscuro, de consistencia firme pero no dura. Si son verdes, la consistencia ha cambiado y no es un caso aislado, la situación debe alertar, ya que estas anomalías pueden indicar problemas de salud. Es necesario acudir al veterinario lo antes posible; él ayudará a entender por qué ha ocurrido, decidirá qué hacer y cómo tratar.
Contenido
Por qué un gato tiene heces verdes
La coloración verdosa de las heces no siempre está relacionada con una afección grave. Si hay muchas fibras vegetales, la causa es la simple ingesta excesiva de hierba, por ejemplo, espinacas, verduras de hoja.
El gato se siente bien y no se observan cambios en el comportamiento. Simplemente ha limpiado su estómago con fibras vegetales gruesas. Después de un tiempo, todo volverá a la normalidad y el color de las heces será el de siempre.

Para entender por qué las heces se han vuelto verdes y si hay motivo de preocupación, hay que conocer las causas que contribuyen a que se dé esta situación.
Infestación parasitaria
Los gusanos, una vez que entran en el organismo del gato, pueden parasitar en diferentes órganos. Al encontrarse en el intestino, se adhieren a las paredes, dañan la mucosa, alterando así la absorción y asimilación de nutrientes, lo que afecta la formación y el estado de las heces.
A veces, una gran cantidad de parásitos puede provocar obstrucción intestinal, bloqueo de los conductos biliares. Al parasitar en el hígado, contribuyen a la aparición de procesos inflamatorios.
La sintomatología varía y depende de la localización. Puede haber vómitos y diarrea con sangre, moco, diarrea verde. A veces se ven gusanos en los vómitos y las heces.
Errores en la alimentación
Los problemas digestivos en gatitos y gatos adultos suelen deberse a una atención insuficiente a la dieta. La consistencia y el color de las heces se ven afectados por la calidad y cantidad del alimento, el equilibrio de nutrientes, el horario de alimentación, los cambios en la dieta y el volumen de líquido consumido.

Si se alimenta a la mascota con productos caducados, se introduce un nuevo alimento que puede provocar una reacción alérgica, si la dieta no está equilibrada (por ejemplo, predomina la comida proteica y hay poca fibra), todo ello contribuye a la aparición de trastornos en el funcionamiento del tracto gastrointestinal. Dichos trastornos afectan la consistencia y el color de las heces.
Infecciones
Las enfermedades del tracto gastrointestinal causadas por diversas bacterias y virus que afectan la mucosa conllevan complicaciones que provocan alteraciones en el funcionamiento del sistema digestivo. El cambio en las heces es una de las consecuencias de dichas alteraciones.
Por lo general, cuando se desarrollan enfermedades infecciosas que afectan a alguna parte del intestino, también están presentes otros síntomas agudos:
- hinchazón (aumento de la producción de gases en el intestino);
- diarrea (a veces con mucosidad o restos de sangre);
- vómitos;
- dolor en la zona abdominal;
- rechazo a la comida;
- temperatura corporal elevada;
- estado de depresión.

EII (enfermedad inflamatoria intestinal)
El término EII se utiliza para designar un grupo de patologías intestinales crónicas de carácter no inflamatorio.
Síntomas en los gatos:
- vómitos crónicos (a veces con sangre y mucosidad);
- diarrea crónica (a veces de tono verdoso, acuosa);
- falta de apetito;
- pérdida de peso;
- debilidad, apatía.
Toma de medicamentos
Los antibióticos afectan la microbiota intestinal y, en consecuencia, el estado de las heces. Los cambios se manifiestan de diversas formas: heces líquidas o, por el contrario, muy duras, y cambia el color. Para prevenir la disbiosis que se desarrolla durante el tratamiento con antibióticos, generalmente se prescribe la toma simultánea de medicamentos para normalizar la microbiota intestinal.

Después de finalizar el tratamiento, normalmente vuelve a la normalidad. En situaciones en las que el color y la consistencia de las heces no se recuperan y el estado del gato empeora, es necesario averiguar por qué ha ocurrido y, si es necesario, consultar a un especialista.
Qué más pueden «contar» las heces de los gatos
El dueño juzga el estado de salud de su mascota y su bienestar por su comportamiento, su relación con la comida, así como por el color, el olor y la consistencia de las deposiciones. Cualquier manifestación externa que difiera de lo habitual debe llamar la atención y llevar a analizar la situación.
Consistencia
Para saber si hay motivo de preocupación, es necesario conocer cómo son las heces normales de un gato, qué desviaciones existen y a qué se deben.
¿Cómo son las heces según su consistencia?
- Normal. Consistencia densa pero no dura, forma similar a una salchicha con pequeñas grietas en los lados, color marrón o marrón oscuro. En la superficie no hay secreciones mucosas, sanguinolentas ni de otro tipo. Un indicador de una digestión normal es la defecación 1-2 veces al día.
- Como de oveja (heces ovinas). Las heces tienen la apariencia de pequeños grumos duros, a veces secos, parecidos a guisantes. Esto es un signo de estreñimiento, que se manifiesta por falta de líquido, alteraciones del peristaltismo intestinal debido a alguna enfermedad. La causa del estreñimiento puede ser una alimentación inadecuada, falta de fibra en la comida.
- Mal formado, es decir, húmedo y blando. Se observa cuando aumenta la peristalsis del tracto gastrointestinal. Debido al rápido avance del contenido a través del intestino, las heces no tienen tiempo de formarse y adquirir una consistencia sólida. La causa reside en cambios en la alimentación, sobreexcitación, estado de estrés, enfermedades del sistema nervioso.
- Se asemeja a una papilla. Las heces no tienen una forma definida: se depositan en un montón y al intentar retirarlas se untan sobre la superficie. Posibles causas: dieta incorrecta, alimento en mal estado, cambio brusco de comida, infección, neoplasias, enfermedades inflamatorias del intestino.
- Líquido (de color marrón o verde). La diarrea, cuando el gato no se aleja de la caja de arena, es la variante más peligrosa. Señala una alteración en el proceso de absorción, intoxicación, infección gastrointestinal. Esta condición es especialmente peligrosa para un gatito, ya que se produce una deshidratación rápida.

¡Nota! Tras la esterilización y castración, las heces pueden ser blandas y sin forma durante un tiempo, pero al mejorar el estado de la mascota, vuelven rápidamente a la normalidad.
Cambio de color
Cuando todo está bien, las heces son de color marrón chocolate (ese color se considera normal). Puede cambiar con pequeños errores en la alimentación, pero se recupera rápidamente si se vuelve a la dieta anterior y se corrigen los errores. Si los cambios son persistentes y no desaparecen, las anomalías indican problemas en el tracto gastrointestinal.
Color de las heces y posibles problemas:
- Negro. Este color puede ser signo de hemorragia en la parte anterior del tracto gastrointestinal (estómago, intestino delgado y duodeno).
- Rojizo, con manchas de sangre. La causa es una hemorragia en la parte inferior del tracto gastrointestinal (por ejemplo, en colitis).
- Marrón claro. Es característico de un estado en el que la peristalsis está acelerada, con una gran cantidad de componente vegetal en la dieta.
- Blanco o gris. Este color aparece en problemas con el páncreas o el hígado, cuando la bilis no llega al intestino (por ejemplo, en cálculos biliares).
- Hay manchas blancas, motitas. Estos signos indican la presencia de parásitos en el intestino. Para determinar su tipo es necesario examinar las heces.
- Naranja. Causas potenciales: enfermedades del hígado y la vesícula biliar causadas por infección bacteriana, presencia de tumores en la cavidad abdominal o lesiones traumáticas de la misma, obstrucción de los conductos biliares.
Ante cualquier desviación de la normalidad, hay que observar el comportamiento de la mascota, la frecuencia de las deposiciones y su actitud hacia la comida. Si hay signos preocupantes y las heces no se normalizan, es necesaria la consulta con un veterinario.
Olor específico
El tercer indicador, no menos importante, del estado de la digestión del gato es el olor de las heces. Cuando hay problemas, es atípico, específico, muy desagradable y, a veces, fétido.
Posibles problemas:
- huele a podrido en enfermedades del estómago (por ejemplo, úlcera);
- el olor a aceite rancio aparece en problemas con el páncreas, enfermedades del hígado y de las vías biliares;
- El olor agrio está presente en los procesos de fermentación en el intestino grueso, si se ve alterada la absorción de ácidos grasos en el intestino delgado.
Diagnóstico y tratamiento
Para averiguar por qué las heces del gato se han vuelto verdes, el veterinario, tras recoger la anamnesis, solicita una serie de pruebas que ayudan a aclarar el panorama. Pueden ser necesarios: análisis clínico y bioquímico de sangre, ecografía o radiografía; si se sospecha alergia, pruebas especiales; para descartar infestación por helmintos, análisis de heces para parásitos. La presencia de infecciones se determina mediante estudios serológicos.

En función de los resultados del examen, se prescribe el tratamiento. Puede tratarse tanto de una dieta especial como de una terapia farmacológica; todo depende del diagnóstico. Al cambiar a una alimentación dietética, preparar un alimento equilibrado en todos los aspectos en casa resulta complicado, por lo que la opción más sencilla es adquirir alimentos preparados siguiendo las recomendaciones del médico.
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