Le duele el vientre al perro: cómo saberlo y cómo ayudarlo

A los propietarios que no se han enfrentado antes a enfermedades del tracto gastrointestinal en animales, a menudo les resulta difícil determinar que su mascota sufre dolor. En este artículo, le explicaremos en detalle cómo saber si a su perro le duele el vientre, qué enfermedades pueden causar síntomas similares, en qué casos es necesaria la atención veterinaria urgente, y qué se puede hacer para aliviar el estado de su mascota en casa.

Sintomatología del dolor abdominal

Al igual que las personas, los animales pueden sufrir dolores en la zona abdominal causados por diversas razones. El problema puede manifestarse en mascotas de cualquier edad, sexo y raza, pero es especialmente importante que los dueños de perros pequeños como el Spitz, el Yorkshire Terrier y el Chihuahua sepan cómo detectar si a su perro le duele el vientre.

Síntomas de dolor abdominal en perros

Causas

Lo primero que hay que hacer si al perro le duele el abdomen es tratar de determinar la causa del malestar evaluando:

  1. La intensidad del dolor.
  2. La localización.
  3. El estado general del perro.
  4. La presencia de síntomas adicionales que puedan indicar el desarrollo de una u otra enfermedad.

¡Importante! Si el perro tiembla y su estado empeora claramente, no merece la pena perder el tiempo buscando una solución casera, ya que se puede perder un tiempo valioso y luego el veterinario no podrá ayudar al animal.

Dolor abdominal en perros: causas, diagnóstico, tratamiento

Las causas que provocan dolor abdominal pueden ser muy diversas; he aquí solo algunas:

  • trastornos del tracto gastrointestinal;
  • alergia alimentaria (intolerancia a ciertos alimentos);
  • estrés;
  • enfermedades inflamatorias del estómago e intestinos;
  • helmintiasis;
  • intoxicación;
  • cuerpo extraño en el intestino;
  • obstrucción intestinal;
  • torsión gástrica;
  • estreñimiento y formación de fecalitos;
  • úlcera gástrica;
  • peritonitis;
  • enfermedades infecciosas;
  • neoplasias (benignas o malignas);
  • abscesos y quistes;
  • acumulación de líquido en el peritoneo;
  • enfermedades de los órganos abdominales (hígado, páncreas, vesícula biliar, bazo, etc.);
  • enfermedades del sistema urinario (incl. IRC);
  • enfermedades del sistema reproductor (incl. piometra);
  • diversas alteraciones durante el embarazo, contracciones de parto.

Obviamente, no es posible realizar un diagnóstico de calidad en casa y averiguar por qué un cachorro o un perro adulto tiene dolor abdominal. Y aunque muchos dueños saben cómo identificar que el dolor es gástrico evaluando los síntomas concomitantes, saber que el dolor se debe a la inflamación de otro órgano suele ser imposible sin un examen completo del animal. Por eso, si el perro tiene dolor abdominal y este problema aparece por primera vez, es mejor no buscar consejos sobre cómo ayudar a la mascota en casa, sino acudir a la clínica y averiguar la causa del síntoma.

Diagnóstico y tratamiento

Para establecer el diagnóstico, el veterinario puede recomendar el siguiente conjunto de pruebas:

  • análisis de sangre y orina;
  • Ecografía de los órganos abdominales;
  • Radiografía.

Diagnóstico y tratamiento del dolor abdominal en perros

El tratamiento dependerá totalmente del diagnóstico y puede incluir:

  • tratamiento sintomático (alivio del dolor);
  • terapia farmacológica de la enfermedad subyacente (toma de medicamentos según prescripción médica en forma de comprimidos, jarabes o inyecciones);
  • alimentación dietética (dieta veterinaria según el diagnóstico);
  • lavado intestinal (según indicación);
  • intervención quirúrgica (según indicación).

Cómo ayudar a su mascota en casa

Si el diagnóstico ya está establecido y usted sabe exactamente por qué el perro tiene dolor abdominal periódicamente, lo más probable es que el veterinario haya dado instrucciones claras sobre qué hacer en casa en caso de un nuevo episodio de dolor.

Si no es posible contactar rápidamente con el veterinario, se puede:

  • administrar al perro un medicamento veterinario específico para aliviar el dolor: carprofeno, firocoxib o meloxicam;
  • aplicar enterosorbentes, por ejemplo Enterosgel (veterinario o de un botiquín humano);
  • administrar un antiespasmódico «humano»: una tableta de No-Spa (dosis de 1,0-0,5 mg por 1 kg);
  • administrar una inyección de No-Spa (dosis de 0,05-0,075 ml por 1 kg);
  • administrar una inyección de analgin o baralgin (dosis para perros: 0,1 ml por 1 kg).

¡Importante! Si no está claro qué causó la aparición del dolor, es obligatorio acudir al veterinario, ya que en muchas enfermedades el alivio del dolor no conduce a la recuperación.

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