¿Por qué el gato duerme en la almohada, en la cabeza del dueño?
Muchos gatos y gatas adoran dormir en la almohada junto a la cabeza de su dueño. Las razones por las que se ha desarrollado este hábito son varias: sensación de comodidad, seguridad e incluso percepción de su propio liderazgo. Por lo general, los dueños de mascotas no se preocupan por este comportamiento. Pero a veces la persona tiene que tomar medidas para eliminar el exceso de apego y garantizar un sueño reparador.
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Razones del apego especial a la almohada
Los amantes de los gatos a menudo están seguros de que el gato se acomoda por la noche en la cabeza del dueño o la dueña debido a un gran apego. Pero los zoopsicólogos creen que, en la mayoría de los casos, el amor por la almohada se debe a instintos o incomodidad. Para entender por qué las mascotas duermen en la cabeza, vale la pena examinar con más detalle las razones de este comportamiento.

Búsqueda de un lugar cálido
La temperatura corporal de los felinos es un poco más alta que la de los humanos. Para ellos, el régimen de temperatura habitual en la habitación puede no ser lo suficientemente cómodo. Por eso, el gato busca los rincones más cálidos y a menudo se acuesta en una caja, se mete debajo de la manta, en los estantes del armario. No es raro que les atraigan los electrodomésticos que emiten calor, como el televisor, el ordenador portátil o el horno abierto que se está enfriando.
La almohada en la que se ha dormido una persona conserva bien el calor y es una cama muy cómoda para los felinos, ya que la calefacción continúa toda la noche.
Deseo de comodidad
A veces los gatos eligen lugares muy extraños para descansar, como la bañera, el fregadero de la cocina o el estante con zapatos de calle. Un humano no entiende por qué le parecen los más cómodos a la mascota. En el caso de la almohada, la razón es más obvia: es la parte más blanda de la cama, donde es más cómodo tumbarse.
Ante el presentimiento de peligro
Incluso en los animales domésticos se conserva el instinto natural asociado a la búsqueda del lugar más protegido, donde puedan evitar tranquilamente el peligro que acecha durante el sueño. Un gatito pequeño busca protección en su madre gata, y un gato adulto confía en el humano. No se puede descartar que, al sentir ansiedad, el animal se acerque instintivamente a su dueño y se acueste lo más cerca posible.
Este hábito no se manifiesta necesariamente como dormir cerca de la cabeza. Buscando protección, el gato puede acomodarse a los pies, tumbarse a lo largo de la espalda o meterse debajo de la manta.
Cualidades de líder
Entre los felinos existe una estricta jerarquía: cuanto mayor es el estatus del individuo, mayor es la altura a la que suben los animales. Si en la casa viven varios gatos, es fácil identificar al líder: siempre estará por encima de los demás, sentado o tumbado en un punto desde donde se vea bien toda la habitación.

No se descarta que la elección de la almohada permita al gato afirmar su posición de liderazgo sobre el dueño dormido. Aunque su altura no es tan grande, el animal sigue estando por encima de la cabeza de la persona.
Sin duda, es amor
Algunos animales son realmente capaces de sentir un fuerte apego hacia su dueño. Suelen seguir a la persona por toda la casa como una colita, les encanta sentarse en el regazo y sienten nostalgia cuando su amigo no está en casa durante mucho tiempo.
Los gatos son seres táctiles que necesitan el contacto. Muestran su cariño acurrucándose contra el dueño y lamiéndole la piel. Pero cuando la persona duerme, todo el cuerpo está cubierto por la manta. La única parte descubierta es la cabeza, cerca de la cual prefiere acostarse la mascota cariñosa.
Existe una superstición de que un gato que duerme cerca de la cabeza neutraliza los malos pensamientos y ahuyenta las pesadillas.
Cómo eliminar el hábito
Muchos amantes de los gatos se enternecen al ver en Internet fotos de gatitos durmiendo cerca de la cabeza del dueño. Sin embargo, este hábito puede suponer una amenaza para la salud e incluso para la vida:
- Un gato grande ocupa casi toda la almohada. Como resultado, la persona adopta una postura antinatural al dormir, lo que puede provocar desviaciones de la columna, desarrollo de osteocondrosis y problemas de circulación sanguínea.
- Si un animal se cierne sobre la cabeza y adopta periódicamente las posturas más cómodas, el sueño del dueño se ve interrumpido. El problema provoca falta de sueño crónica y disminución de la concentración.
- Es especialmente peligroso cuando el animal duerme en la cama de un niño pequeño. Un gato pesado puede aplastar al bebé, provocar asfixia al echarse sobre su cabeza con todo su cuerpo.

Se puede solucionar el problema de varias maneras:
- Antes de acostarse, hay que cerrar bien la puerta del dormitorio. Al principio, el animal protestará maullando y arañando, pero poco a poco se acostumbrará y encontrará otro lugar cómodo para dormir.
- Si los nervios no lo soportan y el gato no cede, vale la pena considerar los repelentes, productos con un olor desagradable para los felinos. Basta con rociar el espacio detrás de la puerta para que el gato «olvide» para siempre el camino al dormitorio.
- Hay que comparar la suavidad de la almohada del dueño y la cama del gato. Seguramente esta última pierde en comodidad. A veces basta con comprar una nueva cama con forma de sofá cómodo o colchoneta suave para que el gato deje de acostarse en la cama de la persona.
- Hay que limpiar periódicamente la «cama» del animal de pelos. Es recomendable limpiarla cada 1-2 semanas para mantener el confort del sueño de la querida mascota.
Si el gato que duerme en la almohada no causa mayores molestias a los dueños, no hay motivo de preocupación. Por el contrario, la persona y la mascota se sentirán más tranquilos, su sueño será más profundo y su apego mutuo será aún mayor.
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