El gato ha dejado de comer alimento seco: por qué y qué hacer
¿El gato o la gata no come pienso seco aunque antes lo comía con apetito? Le proponemos analizar cuáles pueden ser las causas del rechazo del animal a la comida habitual, qué debe hacer el dueño que se enfrenta a este problema, con qué alimentar al gato quisquilloso y en qué casos la falta de apetito es motivo para visitar al veterinario.
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El apetito del gato
Los gatos, al igual que las personas, tienen sus preferencias alimenticias. Puede que ciertos sabores le gusten más al animal, y que de algunos piensos la mascota se niegue por completo. Las preferencias son individuales, por lo que es necesario elegir el pienso óptimo no solo basándose en la composición, sino también teniendo en cuenta los gustos del animal.

El apetito de los gatos también varía. Algunos quieren comer constantemente e intentan obtener un extra a la ración diaria por todos los medios (siguiendo al dueño o «forzando» el comedero electrónico), mientras que otros están dispuestos a ayunar durante días esperando que aparezca en el plato el pienso con su sabor favorito.
Por eso se puede decir que un gatito o un gato adulto come mal si observa un cambio significativo en su comportamiento alimenticio. Por ejemplo, antes el gato comía muy bien el pienso seco, pero desde cierto momento se acerca al cuenco con desgana o ha dejado de comer por completo.
Antes de buscar la causa e intentar solucionar el problema, conviene averiguar si el rechazo al pienso se debe a la selectividad alimenticia o es consecuencia de la falta de apetito de la mascota.
- Si hay apetito en general, el animal comerá con gusto pienso húmedo o no rechazará su golosina favorita.
- Si la gata ha dejado de comer no solo pienso seco, sino también otras golosinas que antes le gustaban, el problema puede ser síntoma de un amplio espectro de enfermedades.
Principales causas del rechazo al pienso seco
Para entender por qué su gato ha dejado de comer pienso seco de repente, analice su comportamiento en función de las siguientes posibles causas.
Cambio en la calidad del pienso
La primera causa por la que la mascota puede negarse a comer el pienso que antes le gustaba son los cambios en la receta, que pueden afectar al aroma y al sabor del pienso.

Usted considera que ha comprado el alimento habitual para el gato, pero él lo percibe como nuevo y no precisamente mejor, pues el nuevo sabor y aroma no despiertan su apetito.
¡Importante! Al comprar alimento seco o húmedo, revise siempre las fechas de caducidad, ya que los alimentos caducados no solo pueden tener mal sabor, sino que también pueden ser peligrosos para los animales.
Tampoco se recomienda comprar alimentos a granel, ya que, con el contacto prolongado con el aire, los gránulos pierden su aroma atractivo y la grasa de su composición puede volverse rancia. Además, algunos vendedores humedecen los alimentos abiertos para aumentar el peso (lo que es beneficioso en la venta al por menor «a granel»), lo que también puede estropear el sabor y la calidad del alimento.
Comedero nuevo
Otra causa común y, se podría decir, bastante inofensiva de que el gato no coma alimento seco es un comedero nuevo. Además, a la mascota puede no gustarle no solo el formato en sí (por ejemplo, si ha adquirido un comedero automático que difiere mucho de su cuenco anterior), sino también simplemente el material (un cuenco de plástico puede desprender mal olor, y uno de metal o cerámica puede hacer ruido cuando el animal come alimento seco).

A veces no es que haga falta tiempo para acostumbrar a la mascota al comedero nuevo, pero hay animales que se niegan rotundamente a la «novedad» y están dispuestos a protestar hasta que tengan mucha hambre.
Pérdida temporal del apetito
En la vida de las mascotas hay una serie de períodos en los que es característica una disminución del apetito e incluso un rechazo temporal de la comida.
Así, los animales adultos pueden rechazar incluso su alimento favorito:
- en días de mucho calor;
- por estrés (mudanza, obras, ausencia prolongada del dueño, nueva mascota en casa o visitas);
- durante el período de «celo».
La gata normalmente rechaza la comida poco antes del parto e inmediatamente después del nacimiento de los gatitos. Los veterinarios recomiendan empezar a dar agua a la gata después del parto a las 3-4 horas, y a alimentarla a las 6-8 horas.

¡Importante! Si un gatito rechaza la comida, no busque explicaciones, es mejor llevar al pequeño al veterinario de inmediato. Incluso unos pocos días de ayuno para los cachorros pueden afectar muy negativamente a su salud y desarrollo.
Gran cantidad de «golosinas» en la dieta
Por lo general, la mayoría de los tentempiés que los gatos pueden obtener de la mesa de sus dueños les gustarán más que cualquier alimento seco, incluso el más premium. Si la mascota sabe que seguro conseguirá algo sabroso de los dueños o las visitas, puede negarse a comer su alimento habitual, esperando un bocado más apetitoso de la mesa.

Problemas en la cavidad bucal
Si un gato mayor muestra interés por la comida, corre hacia el plato, pero no come el alimento seco, la causa puede estar en un diente enfermo. En ese caso, el gato suele comer alimento húmedo sin problemas y también bebe mucha agua, ya que las molestias aparecen al masticar los gránulos duros y secos.
Existen muchas enfermedades diferentes que causan inflamación de la mucosa bucal o de las encías, lo que a su vez puede provocar dolor y rechazo a los alimentos duros.
Las más frecuentes son:
- periodontitis;
- gingivitis;
- reacciones alérgicas;
- infecciones víricas, bacterianas y fúngicas de la cavidad bucal;
- enfermedades autoinmunes que se manifiestan con úlceras y erupciones en las mucosas.

Rechazo a la comida debido a una enfermedad
Si el gato no come ni el pienso seco ni el húmedo (de sobres) e incluso sus golosinas favoritas, puede ser síntoma de alguna enfermedad. El rechazo a la comida es característico de un amplio espectro de enfermedades que cursan con malestar general.
Es necesario acudir al veterinario lo antes posible si el gato ha dejado de comer y además se observan otros síntomas:
- fiebre;
- estado depresivo;
- secreciones nasales y oculares;
- trastornos digestivos (diarrea, estreñimiento, flatulencia, vómitos, etc.);
- respiración acelerada;
- cambio de color de las mucosas.
Recuerde que enfermedades muy diferentes (intoxicaciones, pancreatitis, enfermedades gastrointestinales, oncología, etc.) pueden presentar síntomas muy similares. Solo un veterinario podrá diagnosticar correctamente y prescribir un tratamiento eficaz tras realizar las pruebas de laboratorio necesarias, por lo que es necesario llevar al gato o a la gata con estos síntomas a la clínica lo antes posible.
Qué debe hacer el dueño
Si tras los resultados de las pruebas de laboratorio el veterinario detecta una enfermedad que ha provocado el cambio en los hábitos alimenticios del animal, será necesario seguir un tratamiento. Es posible que durante un tiempo se le prescriba una dieta terapéutica, tras la cual se podrá volver a intentar ofrecerle su pienso seco habitual (en algunos casos, el pienso medicado se prescribe de por vida).
Si las exploraciones muestran que el gato o la gata están completamente sanos, se puede suponer que la causa del rechazo al pienso es de índole psicológica. En este caso, hay dos formas de solucionar el problema:
- Buscar un nuevo pienso que le guste al quisquilloso de su mascota.
- Hacer que el gato recuerde que el pienso seco de calidad que comía antes es sabroso.
- Cambiar a la mascota a una alimentación natural.

Con la primera opción está muy claro: ofrezca a su mascota diferentes opciones y quédese con la que le satisfaga tanto a usted por su composición y precio como al animal por sus cualidades gustativas y aromáticas.
Si simplemente no hay alternativa al antiguo pienso que el gato ha dejado de comer, ayudarán las siguientes recomendaciones de criadores:
- eliminar de la dieta cualquier golosina y comida de la mesa;
- limitar el acceso a lugares donde el gato pueda encontrar comida no autorizada;
- ofrecer el pienso seco según un horario, y si la mascota se niega a comer, retirar el plato hasta la siguiente comida (el agua debe estar siempre disponible);
- espolvorear el pienso con un suplemento probiótico beneficioso (por ejemplo, el polvo «Fortiflora» de Purina Pro Plan).
Consejos del veterinario
Para más información sobre qué hacer si el gato deja de comer su alimento habitual, así como sobre cómo cambiar a su mascota a comida seca, consulte estos vídeos:
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