Algunas palabras sobre los perros de rescate
Los perros son amigos y fieles ayudantes del hombre desde hace muchos años. Desempeñan múltiples funciones: perros niñeros, perros guía, perros de servicio y, por supuesto, perros de rescate.
Hablando de estos últimos, enseguida se imagina un cielo azul mortecino en las montañas, y una nieve deslumbrantemente blanca. Allí, bajo una gruesa capa de nieve, un hombre. ¿Y quién podrá encontrarlo, quién le ayudará? ¿Un gran sanbernardo blanco y rojizo o un rápido y ágil pastor alemán? ¿O tal vez un alegre y cariñoso labrador, o un inteligente y astuto spaniel? En una palabra, un perro cuya misión consiste en salvar personas, un perro que se llama orgullosamente «rescatador».
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Dedicado a los sanbernardos…
«Los sanbernardos, usted sabe, no viven mucho tiempo. Aman a uno en la vida, y solo a él. Y después van juntos al Cielo…» — versos de la canción de Diana Arbénina, que caracterizan esta raza a la perfección.
Bondadosos, de tamaño gigantesco, «ositos de peluche» — perros universales para el rescate de personas en las montañas. La raza recibió su nombre en honor al peligroso puerto de montaña Gran San Bernardo, ubicado en Suiza. En la zona del puerto se encontraba un monasterio, donde vivían los monjes, y con ellos, perros. Allí mismo pasaba un camino empinado y peligroso, a una altitud de casi 2500 metros sobre el suelo. Las condiciones climáticas de esos lugares eran conocidas por sus frecuentes ventiscas de nieve, por lo que aquellos desdichados viajeros que se veían obligados a transitar ese camino lo pasaban mal. Muchos se perdían y morían. Los monjes proporcionaban refugio a los viajeros, y sus ayudantes de cuatro patas encontraban a las personas sepultadas por la nieve, las desenterraban y las ayudaban a llegar al monasterio. Si la persona estaba demasiado débil para hacerlo por sí misma, los sanbernardos regresaban al monasterio y llevaban ayuda a los heridos.

El rescatador de cuatro patas más famoso es el sanbernardo apodado Barry der Menschenretter, o simplemente el Viejo Barry (1800 – 1814). Durante doce años de trabajo, el perro salvó a más de cuarenta personas. Uno de los rescatados por él fue un niño pequeño.
Barry encontró a un niño congelado en una cueva de hielo, que ya había perdido el conocimiento. El perro lo calentó, y luego lo arrastró por el suelo hasta el monasterio. Cuando el niño recobró el sentido, pudo subirse al lomo del San Bernardo. Barry llevó al pequeño herido al monasterio. El legendario salvador de cuatro patas murió de viejo, en Berna. Y hasta el día de hoy, el animal disecado se encuentra en el Museo de Historia Natural de Berna.

Rescatadores de la Segunda Guerra Mundial
Los perros hicieron una enorme contribución al salvamento de vidas humanas durante los años de guerra. En el haber de los animales que sirvieron en el Ejército Soviético, hay más de 600 mil soldados heridos rescatados del campo de batalla. Los perros sanitarios poseían una psique estable, no temían los disparos, trabajaban bajo fuego y durante explosiones, encontraban a las víctimas en la niebla, en el humo, durante la noche. En resumen, cuando las personas no podían ayudar a sus compañeros, los perros lo hacían. Ellos registraban minuciosamente el terreno, encontraban a los soldados heridos, alertaban a sus guías (mediante un objeto de aporte indicador), y llevaban a los sanitarios hasta los heridos. El sanitario más famoso fue un macho de pastor alemán llamado Mukhtar. Salvó del campo de batalla a unos 400 heridos, entre ellos a su propio guía, el cabo Zorín, que resultó contusionado por la explosión de una bomba.

Perro de rescate, ¿cómo debe ser?
Para estos perros no importa un pedigrí kilométrico, ni una raza especial. Pueden ser rescatadores pastores alemanes, san bernardos, labradores, terranovas e, incluso, collies. Un rescatador de cuatro patas debe tener una psique fuerte y estable, un olfato agudo, un oído y una vista desarrollados. Para trabajar en la montaña es necesario un pelaje denso. Cualquier perro de rescate es fuerte y resistente, porque su trabajo es muy duro y abnegado. El perro nunca debe mostrar enfado o agresión hacia las personas u otros animales. Ideal para la actividad de búsqueda y rescate será un perro de tamaño mediano (45-55 cm), de complexión seca, con un comportamiento de orientación y búsqueda muy marcado. Cada animal tiene sus cualidades positivas y negativas, por lo que es mejor no buscar un perro «ya hecho» excepcional e ideal para la búsqueda o el rescate, sino dedicarse a un entrenamiento serio y profesional con su cachorro en este tipo de actividad.

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