Prolapso uterino en perros: causas y tratamiento
El prolapso de útero (del latín «prolapsus» — caída) es el descenso del útero más allá de la entrada de la vagina. Esta patología se desarrolla con bastante frecuencia en perras de edad avanzada que han parido muchas veces; en perras jóvenes, el prolapso de útero se observa con mucha menos frecuencia. Las hembras de razas pequeñas son más propensas al prolapso de útero.
Causas
Entre los factores que pueden provocar la salida del útero de la perra más allá de los límites anatómicos, el principal se considera el embarazo múltiple, partos difíciles o una asistencia inadecuada durante el parto. También pueden provocar prolapso de útero:
- hidropesía fetal, que causa distensión excesiva de las paredes uterinas;
- extracción fallida del feto por medios forzados;
- aborto espontáneo.

La caída del órgano reproductor puede ocurrir en una perra incluso sin relación con el embarazo o el parto, pero esto ocurre en casos más raros. Las causas del prolapso pueden ser:
- aumento de la secreción hormonal y sobreesfuerzo muscular durante el celo (a esta patología son más propensos los bulldogs y los boxers);
- debilidad muscular, relajación del tejido paravaginal, causadas por cambios relacionados con la edad, obesidad o caquexia;
- alimentación inadecuada de la hembra gestante: deficiencia de proteínas en la dieta, predominio de alimentos poco nutritivos pero voluminosos, deficiencia mineral o hipovitaminosis;
- falta de actividad física de la perra durante el embarazo;
- traumatismos en los órganos de la cavidad abdominal;
- presencia de neoplasias en la cavidad abdominal de la perra.
Síntomas
El dueño de la perra debe estar alerta si:
- la perra se comporta inquieta, se levanta y se acuesta, cambia constantemente de postura, evita el contacto, intenta esconderse;
- se esfuerza con frecuencia, gime debido al dolor abdominal;
- se lame constantemente los órganos genitales.

Al examinar a la perra se puede observar que del introito vaginal cuelga un tubo cubierto de moco, sangrante y con un vértice hundido. Generalmente prolapsa un cuerno uterino, que tiene un color rosa brillante o cianótico. La parte prolapsada del útero se hincha rápidamente, se inflama y se lesiona con facilidad. Si no se toman medidas urgentes, los tejidos dañados se necrosan, la perra puede desarrollar sepsis (infección de la sangre) y morir. Por lo tanto, no se debe demorar, se requiere la intervención urgente de un especialista.
Antes de la llegada del veterinario, es necesario colocar a la perra de lado, de modo que la parte trasera del cuerpo quede ligeramente elevada. El cuerno uterino prolapsado debe envolverse con un paño limpio, y la suciedad que haya en él debe retirarse con cuidado con una gasa húmeda.
Diagnóstico
En la mayoría de los casos, el veterinario diagnostica el prolapso uterino en la perra mediante inspección visual y palpación. Pero si el diagnóstico no es evidente, se realiza una vaginoscopia, un examen visual con un colposcopio (microscopio binocular). Si es necesario, también se pueden realizar análisis de sangre y orina.
Tratamiento
En caso de prolapso uterino, la hospitalización de la perra es obligatoria. El objetivo principal es prevenir la infección y el desarrollo de un prolapso recurrente.
Si el prolapso uterino ocurre durante el celo o si los tejidos del útero prolapsado durante el parto no están dañados, el órgano se recoloca en su posición original. La reducción del útero se realiza bajo anestesia general. La parte prolapsada del cuerno uterino se trata con detergentes (agentes medicamentosos de limpieza) y antisépticos. Normalmente se utilizan soluciones de alumbre, dimecaida, citeal, miramistina, etonio. A continuación, se lubrica el útero con un ungüento antiséptico y se recoloca con cuidado.

En caso de prolapso recurrente, se colocan suturas en forma de asa en la vulva para reforzar el órgano. Si la parte del útero que sobresale de la vagina presenta un engrosamiento o ulceración importante, se liga con un hilo de seda quirúrgico (procedimiento denominado ligadura). La parte del útero separada por la ligadura no se corta, ya que esto provocaría una hemorragia abundante; aproximadamente después de una semana, esta zona se necrosa y se desprende.
En situaciones en las que ya ha comenzado la necrosis, o si los tejidos de la parte prolapsada del útero están dañados o muy contaminados, se amputa el órgano reproductor, ya que el riesgo de sepsis y muerte en este caso es muy alto.
Para la perra de la que no se prevea obtener descendencia en el futuro, se recomienda la extirpación de todos los órganos reproductores: ovariohisterectomía. Después de la cirugía, se prescribe al animal un tratamiento antibiótico y la administración de tónicos. Durante el período de rehabilitación (que dura aproximadamente un mes), se debe limitar al mínimo la actividad física de la perra.
Prevención
Para proteger a la perra del prolapso uterino, se recomienda:
- No aparear a la perra con demasiada frecuencia; es suficiente hacerlo una vez al año. No se debe aparear a animales viejos: esto supone el riesgo de obtener una descendencia deficiente y una alta probabilidad de perjudicar la salud de la perra.
- Durante el embarazo, es necesario llevar a la perra regularmente al veterinario para que la examine. Antes del parto, es recomendable realizar una ecografía a la perra para detectar una posible camada numerosa.
- Es recomendable que el parto de su mascota sea atendido por un veterinario. Si no es posible recurrir a la ayuda de un especialista y hay que atender el parto por uno mismo, debe recordarse que es inaceptable ejercer una insistencia excesiva durante la salida del feto.
- Las primeras 24 horas después del nacimiento de los cachorros se debe observar atentamente el estado de la perra: el prolapso uterino suele ocurrir precisamente en este período.

A lo largo de toda la vida, y especialmente durante el embarazo, se debe proporcionar a la perra una alimentación completa y equilibrada. En la dieta de su mascota deben estar presentes complejos vitamínicos, el menú debe contener alimentos ricos en proteínas. El lugar donde la perra descansa debe estar limpio y seco; las hembras preñadas deben dormir sobre una superficie plana, sin inclinación.
Es necesario pasear a la perra a diario, y no durante unos pocos minutos para que haga sus necesidades, sino al menos 20 minutos si su mascota pertenece a una raza pequeña, y 30-40 minutos si es una perra grande.
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