Tumores en perros: síntomas y cómo tratar

Detectar cualquier tumor en su mascota es uno de los mayores temores para la salud de todos los dueños de perros. Y cuanto más mayor es el animal, mayor es el riesgo de encontrar algún bulto o protuberancia. Al ver una neoplasia de este tipo, lo primero es determinar su naturaleza y, en función de ello, decidir los siguientes pasos.

Tipos y causas de las neoplasias

Los tumores en perros representan una proliferación celular patológica e incontrolada por el organismo. Son de dos tipos:

  • Benignos: se caracterizan por un crecimiento lento y la presencia de una cápsula (envoltura) que impide la infiltración de células patológicas en los tejidos circundantes, ausencia de metástasis y, en la mayoría de los casos, recurrencias tras la extirpación. Por lo general, no afectan el estado del perro, pero a veces pueden transformarse en malignos.
  • Malignos: se caracterizan por un crecimiento rápido e incontrolado, infiltración en los tejidos circundantes, metástasis y frecuentes recurrencias tras la extirpación quirúrgica. Suelen afectar el estado general del organismo, incluyendo alteraciones metabólicas.

Perro triste

Según el tipo de células del tejido original, los tumores malignos se clasifican en:

  • carcinomas (de células epiteliales);
  • miosarcomas (de células musculares);
  • melanomas (de células pigmentarias);
  • linfomas (de células linfáticas);
  • sarcomas (de células del tejido conjuntivo);
  • teratomas (de células germinales);
  • osteosarcomas (de células óseas) y otros.

No se ha identificado una causa única para el desarrollo de células tumorales en perros, pero se destacan varios factores que provocan su aparición:

  • predisposición racial;
  • herencia;
  • exposición a sustancias químicas y cancerígenas (herbicidas, asbesto, subproductos del humo del tabaco);
  • alteraciones del equilibrio hormonal;
  • alimentación de baja calidad;
  • grandes dosis de radiación natural (ultravioleta) y artificial (radiactiva);
  • exposición a virus.

Síntomas y localizaciones de los tumores

Los tumores en perros aparecen en diferentes partes del cuerpo, incluidos los órganos internos. Las neoplasias superficiales se presentan como endurecimientos atípicos que son difíciles de palpar y diagnosticar en etapas tempranas.

Los tumores internos provocan alteraciones no solo en la zona afectada, sino que también empeoran el estado general del perro: trastornos metabólicos y del tracto gastrointestinal, cambios en la composición sanguínea, síntomas neurológicos. Por ello, su aparición se manifiesta mediante diversos síntomas clínicos (arcadas o vómitos, tos, disnea, sibilancias, diarrea, estreñimiento, anemia) y pérdida de peso. Los signos también varían significativamente según su localización.

El perro está enfermo

Glándulas mamarias

Esta es una de las localizaciones más frecuentes, especialmente en hembras no esterilizadas. Además, más de la mitad de las formaciones detectadas son malignas y producen metástasis en todo el organismo. Se presentan como una o varias masas blandas situadas cerca de la cadena de glándulas mamarias, que gradualmente aumentan de tamaño y se endurecen. Pueden detectarse mediante palpación, pero el diagnóstico solo se puede establecer mediante biopsia.

Abdomen

El desarrollo de una neoplasia en el abdomen obedece a varias causas:

  • Cáncer de piel, que en las primeras fases se manifiesta como pequeños nódulos. Pero en poco tiempo se fusionan en una sola masa que crece hasta alcanzar un tamaño considerable.
  • Afección de la cavidad abdominal o de los órganos del tracto gastrointestinal, cuando el foco se encuentra en el interior, pero con el tiempo crece y protruye hacia la superficie corporal.

Cerebro

Las neoplasias pueden aparecer en animales de cualquier edad y sexo, pero con mayor frecuencia a partir de los 5 años. Además, se observa una mayor probabilidad de desarrollo en dóbermanes, golden retrievers, bobtails, pínchers y scottish terriers. La aparición del tumor se puede reconocer por una disminución de la actividad motora, tendencia a esconderse en lugares oscuros, con posterior aparición de convulsiones, alteraciones de la marcha y la coordinación, y una inclinación anormal de la cabeza.

Inclinación anormal de la cabeza en caso de tumor cerebral

Otras localizaciones

También pueden desarrollarse diversos tipos de hinchazones y neoplasias:

  • En la oreja, donde a veces aparecen otogematomas, que están relacionados con la destrucción de vasos situados dentro de los tejidos y no están asociados a procesos tumorales. Pero en la oreja también es posible el desarrollo de procesos patológicos en los tejidos cartilaginosos y su crecimiento hacia el interior de la cavidad craneal.
  • En el cuello, donde a veces se desarrollan mastocitomas – neoplasias a partir de mastocitos patológicos, que crecen rápidamente y afectan negativamente al sistema inmunitario de la mascota. Durante el desarrollo y crecimiento, el mastocitoma comprimirá los vasos sanguíneos, las vías respiratorias superiores y el esófago, lo que puede provocar la muerte.
  • En las patas: las neoplasias blandas son uno de los síntomas del cáncer de piel. Las hinchazones duras pueden ser una manifestación de osteosarcoma, una patología del tejido óseo que se extiende gradualmente por la extremidad y otros huesos. El perro empieza a cojear y no quiere apoyarse en las patas, especialmente por la mañana.
  • Debajo de la cola, donde a veces aparecen formaciones indoloras – lipomas, que crecen lentamente y no molestan al animal, pero pueden convertirse en cáncer.

Qué hacer

Al detectar cualquier neoplasia en su mascota, lo principal es no entrar en pánico ni intentar diagnosticar mediante consejos de conocidos o internet. Ante todo, debe acudir a un veterinario experto que, tras la exploración y el diagnóstico, determinará los pasos a seguir. Siempre puede consultar a varios especialistas para obtener una imagen más precisa, ya que se conocen casos en los que un médico confundió una formación benigna con etapas tardías de una maligna, creyendo que la cirugía no daría resultado y que el animal no tenía esperanzas de vida. Mientras que en otra clínica, al animal se le extirpó con éxito la formación benigna y continuó viviendo con sus dueños.

Cirugía para extirpar un tumor en un perro

Lo principal que debe recordar: la detección temprana y el diagnóstico son factores vitales que ayudan a salvar al perro.

Métodos de diagnóstico

Al examinar al perro se evalua la ubicación de la formación, su tamaño, consistencia y relación con los tejidos circundantes (movilidad libre o adherencia), el estado de la piel y los ganglios linfáticos.

Además, para el diagnóstico se realiza:

  • radiografía general;
  • ecografía;
  • análisis general y bioquímico de sangre;
  • detección de marcadores tumorales en sangre.

¡Importante! En la mayoría de los casos, las hinchazones en el cuerpo del perro no son tumores. Pueden ser un absceso (cavidad llena de pus, dolorosa y caliente al tacto), un hematoma (acumulación de sangre que presenta coloración azulada) o un linfoextravasado (acumulación de linfa debido a daño en los vasos).

Se presta especial atención a las enzimas hepáticas: en caso de inflamación u otras patologías hepáticas, la quimioterapia puede causar complicaciones graves e incluso la muerte del perro.

Uno de los métodos principales para determinar el tipo de tumor es la realización de una biopsia, que se obtiene con una aguja y un raspado. Permite determinar la naturaleza de la neoplasia y elegir el tratamiento óptimo.

Tratamiento

El plan de tratamiento de las neoplasias en perros depende de los síntomas y la etapa de la enfermedad. Cuando se detectan neoplasias benignas, es muy probable que el tratamiento del tumor no requiera cirugía.

Examen del cachorro por el veterinario

En veterinaria se practica:

  • Intervención quirúrgica: implica la extirpación de la neoplasia, los tejidos afectados y parte del tejido sano, y en caso de riesgo de metástasis, de los ganglios linfáticos cercanos. El precio de la extirpación dependerá del tipo de tumor, los medicamentos utilizados y otros factores.
  • Radioterapia: es adecuada para animales en los que no es posible la extirpación quirúrgica de la neoplasia. Sin embargo, requiere equipos costosos, por lo que los procedimientos solo se realizan en clínicas prestigiosas y tienen un precio elevado. La radioterapia proporcióna buenos resultados en lesiones de la piel.
  • La quimioterapia implica el uso de fármacos con propiedades antitumorales que deben eliminar las estructuras celulares de rápido crecimiento. Esta opción se utiliza en presencia de múltiples neoplasias, cuando la cirugía no es efectiva, así como en etapas avanzadas de la enfermedad, cuando es necesario reducir las molestias del animal para mejorar su calidad de vida.

La mayor eficacia se consigue combinando los tres métodos mencionados. El uso de radioterapia en etapas tempranas permite ralentizar el crecimiento de las células patológicas, la intervención quirúrgica elimina el foco, y la quimioterapia posterior reduce el riesgo de recaídas y prolonga la vida del animal.

Tabla: riesgo de desarrollo de tumores en diferentes razas

Raza Tipos de tumores más frecuentes Características
Boxer mastocitomas, linfomas alta predisposición hereditaria
Labrador retriever lipomas, osteosarcomas a menudo tumores benignos, pero la tendencia a la obesidad aumenta el riesgo
Pastor alemán osteosarcomas, linfomas a menudo afectación ósea
Perro salchicha tumores de glándulas mamarias, mastocitomas más frecuentes en hembras no esterilizadas
Dóberman tumores de hígado y bazo el diagnóstico tardío empeora el pronóstico
 

Cómo cuidar a su perro después del tratamiento

Tras la intervención quirúrgica o el ciclo de terapia, es importante garantizar:

  • reposo y limitación de la actividad física durante la recuperación

  • control de las suturas y su tratamiento con antisépticos

  • visitas regulares al veterinario para controlar el estado

  • alimentación adecuada con alto contenido en proteínas y vitaminas

También se recomienda evitar el estrés y la hipotermia, ya que el sistema inmunitario está debilitado durante este período.

Cuándo acudir inmediatamente al veterinario

Existen situaciones en las que no se puede esperar a la visita programada:

  • aumento brusco de un nódulo ya existente

  • aparición de dolor o cojera

  • rechazo a la comida durante más de un día

  • dificultad para respirar o hemorragia

La asistencia rápida en estos casos puede salvar la vida del animal.

Quimioterapia para perros

Esperanza de vida con un tumor

Sin duda, esta es una de las preguntas más importantes que preocupa al propietario y a la que desea obtener respuesta del veterinario. Pero todo depende del tipo histológico y del estadio de la enfermedad, la presencia de complicaciones, el estado general del perro, la posibilidad y eficacia del tratamiento aplicado.

Si se detecta la neoplasia en una etapa temprana, se extirpa quirúrgicamente y se sigue el ciclo de tratamiento adecuado, se puede esperar una vida bastante prolongada para la mascota. A veces, los animales pueden incluso superar la esperanza de vida prevista y alegrar a sus dueños mucho más tiempo.

Según las observaciones de los veterinarios, hay casos en los que perros cuyos dueños decidieron no operar el tumor vivieron entre 7 y 11 años. Pero al decidir no operar, es importante evaluar todos los aspectos: el tamaño de la neoplasia (puede alcanzar los 5 kg), el dolor y las molestias generales para la mascota.

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