Linfoma en perros: síntomas y tratamiento
Los linfomas (linfosarcomas) son enfermedades hematológicas malignas que afectan el sistema linfático con posterior diseminación de células cancerosas a varios órganos. En perros, el linfoma se desarrolla con mayor frecuencia en la vejez y, en la mayoría de los casos, provoca la muerte del animal.

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Causas del desarrollo
Los linfocitos son un tipo de leucocitos y constituyen el componente principal del sistema inmunitario. Se dividen en dos tipos: los linfocitos B se encargan de producir anticuerpos, y los linfocitos T participan directamente en la destrucción de la microflora patógena y las células tumorales. En el linfoma, una parte de los linfocitos se maligniza (se transforma adquiriendo un carácter maligno). Comienzan a dividirse sin control, alterando drásticamente el funcionamiento de los órganos y bloqueando las funciones protectoras del sistema inmunitario.
Actualmente se desconocen las causas fiables del desarrollo del linfoma; según las hipótesis existentes, el desarrollo de esta enfermedad puede desencadenarse por:
- Exposición a sustancias nocivas. Los herbicidas utilizados en el jardín, los gases emitidos a la atmósfera por fábricas cercanas, los barnices y pinturas si se usan en grandes cantidades durante las reformas en el hogar pueden tener un efecto cancerígeno en el organismo del perro.
- Estados de inmunodeficiencia causados por enfermedades graves previas o por la toma de medicamentos inmunosupresores (que suprimen el sistema inmunitario).
- Uso prolongado de medicamentos esteroideos (corticosteroides) o antibióticos.
- Predisposición genética. Los linfomas son más frecuentes en perros de razas como: teckel, pekinés, terrier, chow chow, bulldog, bullmastiff, rottweiler, bóxer, pastor alemán.

Formas de linfosarcoma
Existen más de 30 formas diferentes de linfoma. Se diferencian por la localización de los tumores y, por lo tanto, por las manifestaciones clínicas. Según la clasificación, se distinguen:
- Forma multicéntrica (no hodgkiniana). Este tipo de oncología en perros representa hasta el 85% de todos los casos de cáncer del sistema linfático. La enfermedad se caracteriza por un aumento indoloro de los ganglios linfáticos; los órganos internos pueden verse afectados en etapas tardías.
- Forma mediastínica (mediastinal). En esta forma de la enfermedad, se ven afectados los ganglios linfáticos retroesternales o mediastínicos, así como el timo.
- Forma alimentaria. Se manifiesta como infiltración intestinal, formándose adherencias que obstruyen el paso intestinal. En esta forma también pueden afectarse el hígado y los ganglios linfáticos del mesenterio.
- Forma extranodal. Tipo de linfoma en el que se ven afectados órganos no directamente relacionados con el sistema linfático: ojos, mucosa nasal, riñones, corazón, bazo, hígado, órganos digestivos, sistema nervioso, piel, glándulas sebáceas y sudoríparas.

¡Atención! El linfoma extranodal es difícil de diagnosticar, ya que el aumento de los ganglios linfáticos puede observarse solo en etapas avanzadas de la enfermedad. Por ejemplo, en la forma epiteliotrópica (cutánea), el único signo de una etapa temprana del linfoma cutáneo pueden ser múltiples úlceras que no cicatrizan en el cuerpo, la mucosa oral y nasal.
Síntomas
Las manifestaciones clínicas del linfoma en perros dependen de qué órganos y sistemas están afectados y en qué grado. El aumento de los ganglios linfáticos subcutáneos, que se puede detectar fácilmente mediante palpación, es un síntoma característico pero no obligatorio de esta enfermedad. Entre los signos comunes a cualquier enfermedad grave, en el linfosarcoma pueden observarse:
- debilidad general, cansancio fácil;
- disminución del apetito;
- alteraciones del sistema digestivo;
- vómitos periódicos sin causa aparente;
- pérdida de peso;
- aumento de la temperatura corporal, a menudo solo hasta febrícula;
- durante la exploración del perro se detecta ascitis (líquido en la cavidad abdominal), aumento del hígado o del bazo;
- en la forma mediastínica: tos, disnea, dificultad para tragar;
- en la afectación del sistema nervioso: alteración de la coordinación de movimientos, convulsiones, paresias;
- en la afectación cutánea: úlceras múltiples que cicatrizan mal.

Estadios de la enfermedad
Existen cinco etapas en el desarrollo del linfoma:
- Etapa 1: uno o dos ganglios linfáticos están aumentados y a veces sensibles a la palpación (generalmente submandibulares, inguinales o preescapulares), el perro puede mostrar cierta pérdida de actividad.
- Etapa 2: la llamada linfadenopatía localizada, varios ganglios linfáticos están afectados, generalmente en una misma zona. El estado del animal empeora gradualmente.
- Etapas 3 y 4: comienza la linfadenopatía generalizada (todos los grupos de ganglios linfáticos están aumentados y alterados). En este momento se manifiestan la mayoría de los síntomas clínicos característicos de la enfermedad.
- Etapa 5: se caracteriza por intoxicación general del organismo, afectación del sistema nervioso central y de la médula ósea. Conduce a la muerte del animal en un plazo de semanas o meses.
Diagnóstico
Ante la sospecha de linfoma, para diagnosticar al perro es necesario realizar múltiples pruebas de laboratorio y de imagen. Las pruebas de laboratorio obligatorias incluyen:
- Análisis clínico de sangre. En el linfoma, el nivel de hemoglobina suele estar reducido y el recuento de leucocitos por encima de lo normal.
- Análisis bioquímico de sangre. Ayuda a detectar el proceso inflamatorio y determinar la etapa de la enfermedad. Un indicador del desarrollo del linfoma es el nivel elevado de la proteína β-2-microglobulina en la sangre.
- Examen citológico o histológico de una muestra de tejido tomada de un ganglio linfático aumentado de tamaño, para detectar células linfocitarias anormales. En algunos casos, el material de biopsia se toma de un ganglio linfático previamente extirpado.

Para precisar el diagnóstico, puede ser necesario realizar una ecografía o una radiografía abdominal, así como un examen mediante resonancia magnética.
Tratamiento
El principal método de tratamiento del linfoma en perros es la quimioterapia: la administración de fármacos citotóxicos que destruyen las células cancerosas. En veterinaria se utilizan: vincristina, L-asparaginasa, doxorrubicina, ciclofosfamida, ciclofosfán. La elección de los fármacos depende de los resultados obtenidos en los análisis de sangre y de la biopsia. En la mayoría de los casos se prescribe una combinación de varios agentes anticancerígenos.
Dado que los fármacos antitumorales actúan como inhibidores (supresores) del proceso de división celular, también dañan los tejidos normales del organismo: la médula ósea, el tracto digestivo y otros órganos. Por lo tanto, un elemento obligatorio del tratamiento es la administración de medicamentos que contrarresten los efectos secundarios de los citostáticos. Entre los más eficaces se encuentra la prednisolona, que tiene un efecto antiinflamatorio e inmunosupresor.
Durante los ciclos de quimioterapia (que suelen ser varios), es necesario controlar el estado del animal; a menudo, el tratamiento de las complicaciones derivadas de los citostáticos requiere la hospitalización del animal.

Es importante saber. La dificultad del tratamiento del linfoma radica, entre otras cosas, en que las células cancerosas pueden desarrollar resistencia a los fármacos. Después de un ciclo de un citostático determinado, desarrollan resistencia a su efecto, y el médico tiene que seleccionar otros fármacos «desconocidos» para las células tumorales.
Pronóstico
La recuperación completa de un perro diagnosticado con «linfoma» es imposible. El tratamiento está dirigido a prolongar y mejorar la calidad de vida del animal. El pronóstico de vida depende del tipo de tumor, del esquema de tratamiento correctamente seleccionado y de la susceptibilidad individual del organismo del perro a los distintos fármacos antitumorales.
La quimioterapia a menudo permite alcanzar una remisión prolongada, de hasta 6-8 meses, durante la cual los síntomas de la enfermedad se atenúan significativamente, y prolongar la vida de un perro con linfoma hasta un año, y a veces hasta varios años. Sin la aplicación de una quimioterapia agresiva, un perro con linfosarcoma no vive más de unos pocos meses.
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