Moquillo canino: síntomas y tratamiento

El moquillo, o distemper canino, es una enfermedad vírica multisistémica que afecta a animales de las familias de los cánidos y mustélidos. En perros, el moquillo se registra con mayor frecuencia en primavera y otoño. La enfermedad tiene un alto porcentaje de mortalidad; según las estadísticas, la letalidad alcanza el 80-90%. Los perros menores de 1 año son los más afectados, debido a su sistema de defensa inmunológica menos desarrollado. Entre las razas, las más susceptibles son: collie, bull terrier, laika siberiana, pastor alemán, sheltie, caniche, pekinés.

Agente causal

El agente causal del moquillo es un morbillivirus que contiene ARN, con dos proteínas inmunógenas capaces de provocar en el organismo una potente reacción de eliminación (supresión, destrucción del compuesto extraño). Sin embargo, gracias a la presencia de la molécula de ácido ribonucleico en la estructura del virus, este se integra en el ADN del organismo huésped, asegurándose así protección contra la supresión por parte del sistema inmunitario.

El virus del moquillo es resistente a la exposición prolongada a bajas temperaturas; puede mantener su viabilidad hasta 5 años a -20 °C. Sin embargo, a +60 °C muere en 30 minutos, y al hervir, instantáneamente. Los desinfectantes destruyen el virus con bastante rapidez: soluciones de lisol, sosa cáustica, fenol y formalina, en 1-2 horas, y los rayos ultravioleta, en 30 minutos.

Vías de contagio

La infección de los perros por el moquillo se produce por vía fecal-oral, por gotículas en el aire y por polvo en suspensión: mediante el contacto con animales portadores del virus, a través de alimentos contaminados, agua, objetos de cuidado de animales enfermos. El período de incubación de la enfermedad es de una semana a 2-3 meses.

¡Atención! El moquillo se considera una enfermedad altamente virulenta: de cada cien perros en cuyo organismo ha entrado el virus del moquillo, enferman al menos 70. Los animales que han superado el moquillo adquieren una inmunidad duradera, pero no de por vida; permanecen como portadores del virus durante 3 meses.

Síntomas y formas de la enfermedad

El moquillo puede presentarse en forma sobreaguda, aguda o subaguda. En el curso sobreagudo, debido a la producción acelerada de anticuerpos, se caracteriza por un ascenso brusco de la temperatura hasta 40-41 °C, depresión extrema, rechazo al alimento y al agua, y rinitis y conjuntivitis acusadas, acompañadas de secreciones purulentas. La rápida multiplicación del virus provoca una intoxicación general del organismo con productos de descomposición, cuya eliminación los órganos afectados no logran realizar. Al cabo de 2 o 3 días, el perro comienza a sufrir convulsiones, luego sobreviene un estado comatoso y el animal muere.

Moquillo en perros

El curso agudo y subagudo de la enfermedad dura de 1 a 2 semanas hasta 4 semanas, y puede limitarse a debilidad general y fiebre (lo cual es característico en perros adultos con un nivel elevado de inmunidad) o manifestarse con múltiples síntomas diferentes:

  • Durante los primeros dos o tres días, el animal se muestra apático y la temperatura asciende hasta 40 °C. El perro pierde el apetito e incluso rechaza el agua.
  • Al tercer o cuarto día, comienza un fuerte temblor, tos, respiración dificultosa, que se vuelve ronca y acelerada, y se observan abundantes secreciones nasales y oculares.
  • Posteriormente aparecen vómitos y, si se ha conseguido alimentar al animal, diarrea, causada por la destrucción de las células de la mucosa gastrointestinal por el virus.
  • En las almohadillas y la cara interna de las patas aparece una erupción vesicular; las vesículas están llenas de un líquido incoloro y, tras su rotura, se forman costras purulentas.
  • El virus viaja por el torrente sanguíneo hasta el cerebro y destruye las células nerviosas. Comienzan las convulsiones, la pérdida de sensibilidad y las parálisis de las patas.

Pronóstico. En el curso sobreagudo del moquillo canino, el desenlace de la enfermedad es letal en la mayoría de los casos. En la forma aguda y subaguda, si gracias a un tratamiento adecuado la enfermedad no se complica con infecciones concomitantes, el pronóstico es incierto o favorable.

Diagnóstico

Para diagnosticar el moquillo canino en un perro, el veterinario se basa principalmente en los signos clínicos:

  • Fiebre alta, escalofríos, pérdida de actividad;
  • Rechazo al alimento y al agua;
  • Procesos catarrales en las vías respiratorias y las mucosas oculares;
  • Manifestaciones de gastroenteritis;
  • Hiperqueratosis (engrosamiento de la capa córnea) de la piel, acompañada de formación de caspa;
  • Erupciones vesiculares;
  • Fotofobia, paresias, parálisis y convulsiones debidas a la afectación del sistema nervioso.

Examen del perro por el veterinario

No siempre es posible confirmar el diagnóstico mediante análisis de laboratorio, es decir, detectar e identificar el virus del moquillo canino. El morbilivirus se desarrolla mal en un medio de cultivo, por lo que el análisis bacteriológico puede dar un falso negativo. Solo se pueden obtener resultados citológicos fiables en las fases iniciales de la enfermedad. El análisis de sangre tampoco puede considerarse suficientemente informativo, ya que con frecuencia revela un nivel bajo de plaquetas y linfocitos, un signo inespecífico del moquillo.

Tratamiento

La terapia del moquillo canino en perros es más eficaz en las fases iniciales de la enfermedad. El conjunto de medidas terapéuticas incluye:

  • Supresión o destrucción del agente patógeno. Para ello se utilizan sueros hiperinmunes monovalentes contra el moquillo canino o sueros polivalentes Vitakan-S o Giscan-5. Se administran por vía intramuscular o subcutánea; la dosis se calcula en función del peso del perro y la gravedad de los síntomas clínicos.
  • Tratamiento de infecciones secundarias. En casos graves de la enfermedad, para prevenir o tratar infecciones bacterianas secundarias se utilizan antibióticos: Ampicilina, Gentamicina, penicilinas semisintéticas (Ciperacilina, Azlocilina), cefalosporinas (Cefradina, Cefaloridina), antibióticos aminoglucósidos (Amikacina, Tobramicina).
  • Restablecimiento del funcionamiento de los órganos. En caso de insuficiencia cardíaca se administra Cafeína o Cordiamina. En caso de afectación del tracto gastrointestinal, se recetan al perro medicamentos que protegen la mucosa de la acción dañina de las enzimas digestivas (extracto de corteza de roble, decocción de semillas de lino). En caso de náuseas frecuentes se administra Metoclopramida o Cerucal. Para reponer los líquidos perdidos, se puede prescribir al animal una terapia de infusión con soluciones isotónicas Trisol o Ringer-Locke.

  • Restablecimiento del sistema nervioso. La rehabilitación del sistema nervioso del perro tras padecer moquillo canino es un proceso largo que puede durar varios meses. En cuanto a medicamentos, se le pueden recetar Actovegin, Cerebrolisina, Piracetam o Reminil; en cuanto a fisioterapia, terapia de ondas de choque (exposición a impulsos sonoros), terapia magnética (exposición a campo magnético estático o dinámico), darsonvalización (exposición a corrientes de alta frecuencia de baja potencia).

Medicamentos para el tratamiento del moquillo en perros

Tras la recuperación, se prescribe al perro una dieta suave durante 1-2 meses y se limitan las actividades físicas durante el mismo periodo.

Prevención

Es imposible eliminar por completo el contacto del perro con el agente causante del moquillo canino, por lo que el principal método de prevención de la enfermedad es la vacunación de los animales. Para la inmunoprofilaxis del moquillo canino se utilizan vacunas mono y combinadas:

  • Vakchum (una de las vacunas monovalentes más eficaces);
  • Biovac (vacuna tetravalente compuesta por componentes líquido y liofilizado);
  • Dipentavac, Hexacanivac, Vladivac, Nobivac (vacunas complejas para la prevención de la rabia, adenovirus, moquillo canino, hepatitis infecciosa y leptospirosis);
  • Multican 4 y Multican 8 (preparado combinado contra el virus del moquillo, parvovirus, adenovirus, leptospira y coronavirus);
  • Vanguard (una serie de vacunas liofilizadas de diferentes valencias);
  • Hexadog (vacuna polivalente contra el moquillo, hepatitis vírica, parvovirus, rabia y leptospirosis).

Vacunación del cachorro

Para aumentar la resistencia del organismo, se recetan a los perros inmunoestimulantes: Anfluron, Nutri Vet, Norvac Globkan, Ribotan, FiBS y otros.

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