Mastocitoma en perros: síntomas y tratamiento

El mastocitoma en perros es un crecimiento patológico de los mastocitos (mastocitos). Estos se encuentran en los tejidos conectivos y participan en los procesos inmunitarios y en el transporte de inmunoglobulinas. Pequeñas neoplasias, aparentemente inofensivas, pueden transformarse rápidamente de un estado estable a una formación maligna que provoca metástasis en otros órganos. Con una detección temprana de la patología y un tratamiento adecuado, se puede prolongar significativamente la vida de la mascota.

Mastocitoma en perros

Causas del desarrollo

Los veterinarios aún no pueden determinar los factores exactos que provocan el desarrollo del mastocitoma. Según algunas hipótesis, la patología se desarrolla debido a la acción de virus y factores ambientales adversos. Además, la mayoría de los veterinarios confirman que su desarrollo está precedido por una mutación del gen protooncogén, implicado en los procesos de hematopoyesis y proliferación de los mastocitos. A partir de estos últimos puede desarrollarse posteriormente un tumor, por lo que también se denomina tumor de mastocitos.

Grupo de riesgo

El mastocitoma es una de las variedades más comunes de tumores en perros (hasta el 20% de los casos entre todos los diagnósticos de neoplasias cutáneas), que puede desarrollarse independientemente de la edad, el sexo y la raza. La enfermedad se da con mayor frecuencia en las siguientes razas:

  • bulldogs;
  • bóxers;
  • Staffordshire terriers;
  • pitbull terriers;
  • bullmastiffs;
  • beagles;
  • shar pei;
  • teckels;
  • carlinos;
  • golden retrievers;
  • setters ingleses.
Setter inglés
Setter inglés

Además, aproximadamente el 85% de los casos de diagnóstico de la patología se dan en perros mayores de 7-8 años.

Sintomatología de la enfermedad

Uno de los primeros signos del mastocitoma es una formación en la piel que se asemeja a un lunar, papiloma o verruga, en cuyo lugar puede producirse la caída del pelo. La mayoría de las veces aparece en el abdomen, en las extremidades, con menor frecuencia en el cuello, la cabeza y los órganos genitales. En las primeras etapas, el tumor suele caracterizarse por un crecimiento lento (en formaciones únicas) y, a menudo, no causa molestias al animal. Puede tener un contorno difuso o delimitado, una consistencia blanda o dura, un color que va del rosa al cereza oscuro, o puede no tener un color particular. La aparición de los siguientes síntomas en el perro debe ser motivo para acudir inmediatamente a la clínica veterinaria:

  • Picor intenso que obliga al perro a rascarse y morderse la zona afectada.
  • Enrojecimiento, hinchazón, procesos inflamatorios en el lugar del tumor.
  • Erosiones y úlceras en el área de la formación.
  • Formación de pápulas y pústulas de tamaño desde unos pocos milímetros hasta 4-5 cm.
  • Trastornos de salud concomitantes (vómitos, rastros de sangre en las heces) y enfermedades (úlcera duodenal, trastorno de la coagulación sanguínea).

¡Importante! Uno de los síntomas peligrosos del mastocitoma es el síndrome de Darier. Si al frotar la propia formación y la piel circundante aparecen nódulos rojos, esto indica una etapa agresiva de desarrollo.

Debido a la variedad de síntomas, los veterinarios suelen llamar a los mastocitomas «imitadores», ya que pueden camuflarse en las primeras etapas como una reacción alérgica estándar. Las neoplasias pueden ser de naturaleza maligna o benigna, y además pueden desarrollarse tumores de diferente etiología cerca.

Mastocitoma en perros

Proceso de diagnóstico

El diagnóstico del mastocitoma solo debe realizarlo un veterinario tras la exploración inicial del perro, los análisis necesarios, radiografías, ecografías, así como el estudio histológico y citológico del material en el lugar del tumor. Según los resultados se determina el tipo de patología:

  • Tipo 1 (aproximadamente el 70% de los casos): formaciones benignas de pequeño tamaño que aparecen en la piel o en el tejido subcutáneo. No tienden a metastatizar y no presentan dificultad para su extirpación.
  • Tipo 2: se localizan con frecuencia en el tejido subcutáneo y pueden degenerar en formaciones malignas. Incluso después de la extirpación, es posible su evolución posterior con consecuencias impredecibles.
  • Tipo 3: se desarrollan en las capas inferiores del tejido subcutáneo y, en ausencia de una intervención inmediata, tienen un pronóstico desfavorable para el animal.

Otro de los objetivos del diagnóstico es determinar el estadio de desarrollo de la patología, en función del cual se seleccionará el tratamiento:

  • 0: una única formación en la piel que no afecta al ganglio linfático.
  • I: un tumor de mayor tamaño que no afecta al ganglio linfático.
  • II: un tumor único con pequeñas metástasis en el ganglio linfático.
  • III: varias neoplasias profundas, que a menudo metastatizan en los ganglios linfáticos.
  • IV: tumores únicos o múltiples que afectan con metástasis no solo a los ganglios linfáticos, sino también a la capa dérmica.

Cómo se ve el mastocitoma en un perro en la foto

Métodos de tratamiento

Las acciones en el tratamiento del mastocitoma en el perro dependerán del cuadro clínico general y de las características individuales del animal. Teniendo en cuenta estos factores, se selecciona el método más adecuado:

  1. Extirpación quirúrgica: especialmente eficaz para tumores de tipo 1 o 2, pero contraindicada en mastocitomas múltiples o poco diferenciados. Antes de la cirugía se realiza la denominada resección diagnóstica: toma de material patológico para determinar los límites de la formación. Durante la operación se extirpa necesariamente una parte de los tejidos sanos para minimizar el riesgo de recurrencia. Posteriormente, el animal requiere revisiones periódicas con el veterinario (cada 2,5-3 meses).
  2. Quimioterapia – puede aplicarse después de las operaciones o en lugar de ellas (cuando hay contraindicaciones para la intervención quirúrgica). Para ello se seleccionan medicamentos que permiten prevenir o retrasar el crecimiento del tumor, y a veces incluso lograr su reducción. El medicamento más utilizado es la prednisolona.

¡Importante! Solo se puede contar con el éxito en el tratamiento del mastocitoma si se detecta a tiempo y se determina su tipo y etapa de desarrollo. Por ello, al detectar cualquier formación sospechosa en el cuerpo de la mascota, es importante acudir rápidamente al veterinario.

Pronóstico posterior

Los mastocitomas se caracterizan por la imprevisibilidad de su «comportamiento», lo que dificulta el pronóstico de la vida futura del animal. No obstante, se pueden extraer conclusiones sobre las posibilidades de recuperación basándose en los siguientes factores:

  1. Grado de diferenciación (similitud con tejidos y células normales). Cuanto mayor es el grado, menor es el riesgo de desarrollar metástasis y, por lo tanto, el pronóstico será favorable. La presencia de un tumor moderadamente diferenciado permite estimar una esperanza de vida media de 1 a 3 años; en el caso de formaciones poco diferenciadas (agresivas), de hasta 12 meses.
  2. Características (tamaño, velocidad de crecimiento, localización). Las formaciones múltiples o grandes, de crecimiento rápido y contornos difusos, en la mayoría de los casos están asociadas a un pronóstico desfavorable. En cuanto a la localización, las formaciones en las extremidades se consideran las más favorables, mientras que las de los órganos internos son las menos favorables.

Examen del perro por el veterinario

Opiniones

Natalia, dueña de un labrador:

«Todo empezó con Gretta a los 7 años a partir de un inofensivo «bulto» debajo de la mandíbula. Durante la operación, extirparon el tumor junto con el ganglio linfático. Después, hubo un ciclo de prednisolona, que también transcurrió sin consecuencias negativas. El perro pronto cumplirá 10 años, por ahora todo va bien y nada recuerda a la enfermedad. Pero ahora, cada granito y lunar, vamos enseguida a mostrárselo al veterinario».

Serguéi, dueño de un beagle:

«Al perro le apareció una gran neoplasia en la parte inferior. El resultado del análisis de la biopsia mostró un mastocitoma en etapa 2. Debido a su gran tamaño, el veterinario no recomendó la cirugía, ya que habría que extirparlo junto con una gran cantidad de tejido circundante. Como tratamiento, se propuso un bloqueo del tumor con dexametasona. Los médicos no dan pronósticos porque no pueden predecir su evolución futura, así que por ahora continuamos el ciclo de tratamiento y esperamos lo mejor».

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