Oncología en perros: síntomas y tratamiento
La oncología (cáncer) es una rama de la medicina que se ocupa del tratamiento de tumores. En los perros, al igual que en los humanos, pueden aparecer neoplasias, que son grupos de células atípicas caracterizadas por una reproducción incontrolada. Dependiendo de la localización, se distinguen tumores del tejido conectivo, epiteliales, musculares, vasculares, óseos y nerviosos. Estas neoplasias pueden ser tanto malignas como benignas.

Tipos de tumores
Para los tumores benignos es característico un crecimiento lento, y su efecto negativo en el organismo consiste principalmente en la compresión de los tejidos circundantes. No forman metástasis y, tras la extirpación, no reaparecen. Algunos tipos de tumores benignos pueden malignizarse (volverse cancerosos).
Los tumores benignos incluyen:
- Adenoma.
- Lipoma.
- Neurinoma.
- Osteoma.
- Rabdomioma.
- Fibroma.
- Condroma.
- Epitelioma.
Los tumores malignos, si no se tratan, casi siempre llevan a la muerte: causan una intoxicación severa del organismo, crecen hacia los órganos, nervios y vasos cercanos, destruyéndolos. La mayoría de las neoplasias cancerosas pueden recurrir y formar metástasis, y los tumores «hijos» pueden aparecer en cualquier zona, incluso alejada del tumor primario.

Principales tipos de tumores malignos:
Causas del desarrollo
Se considera que las causas del desarrollo de tumores pueden ser:
- inmunidad reducida;
- mutaciones genéticas;
- cambios endocrinos relacionados con la edad (según las estadísticas, las neoplasias se observan con más frecuencia en perros mayores);
- inflamaciones crónicas;
- acción prolongada de factores físicos o biológicos, incluyendo radiación, condiciones ambientales, micotoxinas, virus.
También existe una predisposición genética de algunas razas de perros a enfermedades oncológicas. En el grupo de riesgo están los shar pei, rottweilers, retrievers, pastores alemanes, bulldogs, terriers escoceses, boxers.

Síntomas
Los tumores benignos son generalmente indoloros y tienen límites claros. En la foto se puede ver que pueden presentarse como nódulos densos (bultos), quistes llenos de epitelio queratinizado o queratina, o formaciones blandas, fácilmente desplazables a la palpación, encapsuladas. Al aumentar de tamaño, el tumor puede causar molestias al perro, obstruyendo el aire si se encuentra en la garganta, o haciendo que el animal se desplace con la pata separada si está en la zona inguinal o axilar.
Los signos de neoplasias malignas se dividen en generales, relacionados con el efecto sobre todo el organismo, y directos, propios de cada tipo de cáncer. Además del bulto, nódulo o úlcera que no cicatriza encontrado en el cuerpo del perro, los síntomas generales incluyen los que aparecen sin causas evidentes:
- debilidad general, apatía;
- pérdida de peso;
- diarreas o estreñimiento persistentes;
- vómitos;
- aumento del tamaño abdominal;
- mal aliento;
- sangre en la orina;
- ictericia;
- disnea;
- Tos;
- convulsiones.
Estos síntomas son motivo para acudir inmediatamente a un veterinario oncólogo. Los tumores cancerosos hacen metástasis muy rápidamente, por lo que cuanto antes reciba su mascota atención cualificada, mayores serán sus probabilidades de un resultado favorable.

De los tumores malignos, los más frecuentes en perros son:
- Cáncer de piel ― neoplasia similar a un lunar abultado o a una pequeña úlcera costrosa.
- Cáncer de mama ― un bulto que se detecta fácilmente a la palpación; en la foto se aprecian bien nódulos en los pezones y en la glándula mamaria.
- Cáncer de útero ― un tumor que a menudo se detecta ya en la última etapa, ya que al inicio de la enfermedad no presenta síntomas clínicos.
- Cáncer de estómago o intestino ― en la etapa inicial puede manifestarse solo con diarrea o estreñimiento, y posteriormente con vómitos con sangre.
- Cáncer de pulmón. Sus primeros síntomas en el perro son tos, dificultad para respirar; posteriormente aparece esputo purulento con restos de sangre.
- Cáncer de hígado. Uno de los signos distintivos de la enfermedad es la ictericia.
- Osteosarcoma. Afecta con mayor frecuencia los huesos de las patas del perro; en la etapa inicial se manifiesta con cojera intermitente.
Diagnóstico
Incluso si la neoplasia (bulto, tumor, verruga extraña, quiste, úlcera que no cicatriza) se puede detectar fácilmente a simple vista, el veterinario no se limitará a la recogida de la anamnesis, la inspección y la palpación. Para realizar un diagnóstico preciso es necesario determinar:
- qué tipo de tumor se ha desarrollado, cuál es su estructura, de qué tejidos está formado;
- si la neoplasia es de naturaleza benigna o maligna;
- si existen focos secundarios (metástasis).

Con este fin, al perro se le prescribirán análisis de laboratorio de sangre, orina y heces, estudio citológico del biomaterial de la neoplasia, así como una exploración mediante métodos instrumentales.
Los análisis de laboratorio permiten detectar alteraciones como:
- aumento de la VSG y de los neutrófilos, que se observan en la intoxicación general;
- disminución del número de linfocitos, que indica una anemia característica de las enfermedades malignas;
- nivel elevado de bilirrubina, que se observa en el daño hepático;
- la detección en sangre de proteínas marcadoras tumorales específicas permite detectar la oncología en una etapa temprana;
- la presencia de sangre en la orina o en las heces puede ser un síntoma de cáncer de las vías urinarias o del intestino.
El método citológico de diagnóstico posee una alta fiabilidad. Permite determinar el origen del tumor, su estructura y grado de malignidad, distinguir el foco primario de la metástasis. Para este estudio se utilizan frotis de la superficie de la piel o mucosas, esputo, orina o una muestra de biomaterial obtenida mediante biopsia.
Los métodos de diagnóstico instrumental ayudan a determinar la estructura y ubicación de la neoplasia: radiografía, sonografía (ecografía), tomografía computarizada y resonancia magnética. Pueden ser necesarios para detectar tumores y sus metástasis en los órganos abdominales, pulmones, glándula mamaria, tejido óseo y el cerebro.

Tratamiento
El tratamiento de la oncología en perros depende, ante todo, del tipo de tumor. Para curar una neoplasia benigna, se limita a su extirpación. En caso de tumores malignos, se requiere una terapia compleja que, por lo general, incluye la resección del tumor y los tejidos adyacentes, y radioterapia o quimioterapia.
El método quimioterapéutico implica la administración de fármacos que actúan de forma letal sobre las células cancerosas. Pero como estos compuestos químicos son tóxicos, también destruyen parte de las células sanas, por lo que este tratamiento se tolera con dificultad. La radioterapia es un método basado en la exposición del tumor y las metástasis a radiación ionizante. Sin embargo, este tipo de tratamiento también causa daño a la salud del animal, además, algunos tipos de tumores cancerosos son resistentes a la radiación ionizante.
En las últimas etapas de las enfermedades malignas, los métodos de tratamiento radical ya no darán resultado; a estos perros se les aplica terapia paliativa. Se administran al animal analgésicos y antiinflamatorios para aliviar su sufrimiento y prolongar su vida. Si la terapia sintomática no da resultado y el dolor no se alivia, entonces se recurre a la eutanasia.

En las neoplasias benignas, el pronóstico es casi siempre positivo. Cuánto viven los perros con cáncer depende de la etapa del desarrollo de la enfermedad. Si se detecta en una etapa temprana, la curación completa es perfectamente posible.
Prevención
Aún no se ha encontrado una panacea para las enfermedades oncológicas malignas. Pero los perros se mantienen sanos y viven más tiempo si se alimentan correctamente, hacen el ejercicio físico necesario, respiran aire fresco y no entran en contacto con carcinógenos. La esterilización realizada antes de los 2,5 años de edad reduce en gran medida el riesgo de desarrollar cáncer de mama en las hembras y cáncer testicular en los machos. También es importante asistir regularmente a revisiones preventivas con el veterinario y realizar los análisis necesarios: una alteración en los parámetros permitirá detectar la oncología en el perro en sus inicios.
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