Lipoma en el perro: cómo se ve el lipoma y cómo eliminarlo
El lipoma en perros es un tumor benigno que se manifiesta como una protuberancia subcutánea móvil, formada por el crecimiento de células grasas. El nombre médico de estas neoformaciones es lipoma. Con un cuidado deficiente y un tratamiento tardío, pueden aumentar significativamente en número, apareciendo por todo el cuerpo o acumulándose en una misma zona. Esta patología se denomina lipomatosis. Los lipomas en perros pueden formarse en órganos internos, pero con mayor frecuencia se desarrollan bajo la piel sin causar molestias, a menos que se encuentren en zonas donde se lesionan constantemente o simplemente estorban. En cualquier caso, no se deben ignorar, ya que existe riesgo de infiltración, transformación cancerosa de las células y otras complicaciones peligrosas.

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Descripción y tipos de lipomas
La neoformación consiste en una cápsula llena de una mezcla de tejido adiposo y conectivo. Si el componente graso predomina, el bulto permanece blando; mientras que si predomina el contenido conectivo, se vuelve más denso. Menos frecuentes son los lipomas no encapsulados, que se extienden por una gran zona del cuerpo.
Según su localización, estas neoformaciones pueden ser de tres tipos:
- superficiales: nódulos subcutáneos que no representan una amenaza para el animal;
- internos: crecimientos en órganos de la cavidad abdominal y torácica, cuyo peligro depende del tamaño y la ubicación;
- intermusculares: formaciones difusas que penetran en los tejidos musculares y causan dolor agudo.
Con mayor frecuencia, los lipomas en perros se forman y se detectan bajo la piel: en el cuello, la cabeza, el tronco, las patas y la cola. Para identificar tumores internos e intermusculares es necesaria una ecografía y análisis de laboratorio adicionales.

También se suele llamar lipoma al ateroma: un quiste que se desarrolla en el folículo piloso debido a la obstrucción del conducto de la glándula sebácea. Pero el ateroma no tiene ninguna relación con las neoformaciones grasas y no es un tumor. Para distinguir externamente estas dos patologías, basta con saber cómo se ve un lipoma en un perro: en la foto se aprecia claramente que tiene una superficie lisa, homogénea y completamente cubierta de pelo, mientras que el ateroma presenta un orificio del conducto excretor de la glándula. Además, el lipoma se desplaza fácilmente bajo la piel, mientras que el ateroma siempre está adherido a ella y a menudo sobresale, diferenciándose en su estructura.
Los lipomas subcutáneos benignos en las primeras etapas de desarrollo prácticamente no se diferencian en apariencia del liposarcoma – un tumor maligno que se desarrolla a partir de linfoblastos subcutáneos por razones aún desconocidas.
La principal diferencia entre estas dos neoplasias se considera la velocidad de crecimiento: el lipoma crece lentamente, mientras que sarcoma se disemina por todo el cuerpo del animal, aumentando rápidamente de tamaño. Dado que los signos primarios de ambos tumores son muy similares entre sí, al encontrar pequeñas protuberancias bajo la piel de la mascota, se debe acudir inmediatamente a una clínica veterinaria para realizar un diagnóstico.
Causas de formación
Entre las principales causas de la aparición de lipomas en perros se encuentran los siguientes factores desencadenantes:
- herencia;
- alimentación desequilibrada;
- enfermedades del tracto gastrointestinal, riñones, hígado;
- metabolismo incorrecto;
- alteraciones endocrinas;
- ecología desfavorable.

Los perros mayores de 5 años son los más propensos a la formación de lipomas. Las razas más afectadas son el retriever y el labrador. Además, estos tumores aparecen con menos frecuencia en los machos que en las hembras.
Posibles complicaciones
Las neoplasias superficiales que no están expuestas a ningún tipo de irritante, por lo general, no suponen una amenaza para la salud, la vida y el bienestar de los animales. Pero siempre existe la posibilidad de que se dañen accidentalmente y posteriormente se transformen en tumores malignos. Los perros que tienen una predisposición genética a enfermedades cancerosas o que se rascan y muerden constantemente el lipoma son especialmente propensos a estas complicaciones.
Además, el riesgo de desarrollar complicaciones aumenta significativamente si el lipoma presenta los siguientes signos:
- manchas oscuras en la superficie, que indican un aumento de la concentración de melanina debido a la absorción excesiva de rayos UV;
- crecimiento visible y aumento de tamaño, especialmente en zonas donde dicho bulto obstaculiza el movimiento o comprime vasos sanguíneos, fibras nerviosas y órganos internos.

El tumor graso en crecimiento puede cambiar su forma hasta formar un «pedículo» del que cuelga. En este proceso, los vasos sanguíneos que suministran nutrientes y oxígeno a las células grasas contenidas en la cápsula se comprimen. Como resultado, puede comenzar la muerte del tejido y el desarrollo gradual de necrosis, extremadamente peligrosa para la vida del animal.
Detección y tratamiento
El lipoma superficial en la espalda del perro o en otras áreas bien visibles de su cuerpo es detectado por el dueño casi inmediatamente después de su aparición. Estas neoplasias son especialmente visibles en perros de pelo corto.
En caso de que la mascota presente cualquier crecimiento, bulto u otro cambio patológico, es necesario examinarlos cuidadosamente, separando el pelaje. Si se trata de un lipoma, tendrá el aspecto de una pequeña hinchazón móvil con una superficie uniforme. La palpación y la presión no deben causar dolor al animal.

Se recomienda examinar a los perros de razas de pelo largo durante el baño, ya que la densa capa interna dificulta significativamente la inspección detallada cuando el pelo está seco. Es especialmente difícil notar un lipoma en el vientre, la ingle u otra zona oculta del cuerpo del perro.
Al detectar un lipoma, no se debe automedicar, ya que cualquier medicamento o remedio de medicina alternativa es completamente ineficaz en este caso. En la clínica veterinaria tampoco se utilizan medicamentos, fisioterapias ni otros métodos terapéuticos para tratar esta patología, porque el tejido adiposo y conectivo que compone el contenido del bulto encapsulado no se puede destruir.
La única opción para eliminar este tipo de tumores y sus consecuencias negativas es la extirpación quirúrgica. Esto es especialmente relevante en los casos en que se hinchan, crecen o se inflaman.
Diagnóstico veterinario
Para detectar la neoplasia y determinar su tipo, en la clínica veterinaria se aplica un método de examen integral que incluye los siguientes procedimientos:
- inspección visual para determinar el tamaño, la cantidad y la localización, la presencia de pigmentación tisular y otras características del tumor;
- palpación de la piel;
- toma de una muestra del contenido para biopsia.

En caso de daño a la cápsula adiposa, se realiza la escisión del tumor con bisturí. Esta manipulación permite obtener en poco tiempo la información más completa sobre la neoplasia, ya que la herida abierta puede infectarse. Si hay supuración, la intervención quirúrgica se realiza de forma urgente.
Las neoplasias internas e intermusculares se detectan mediante ecografía. En función de los resultados, se prescriben exámenes posteriores.
Extirpación del lipoma
Dado que el lipoma en el cuerpo del perro no se puede tratar con métodos conservadores, solo se puede eliminar mediante cirugía. La operación se realiza en el departamento de hospitalización y se considera sencilla: justo después de finalizar, se puede llevar al animal a casa. Los lipomas pequeños se extirpan bajo anestesia local; los grandes, se eliminan bajo anestesia general. Los lipomas internos e intermusculares, que requieren disección por capas de los tejidos blandos, se eliminan solo bajo anestesia general y, por lo general, requieren una breve estancia del paciente en el hospital.

El coste de la operación depende del tamaño y la localización del tumor. En la mayoría de los casos, varía entre 15 y 45 €. Los gastos adicionales pueden deberse a una estancia más prolongada del animal en la clínica veterinaria.
Antes de extirpar el lipoma a un perro, los especialistas recomiendan realizar unas sencillas acciones preparatorias:
- no alimentar al animal durante 24 horas;
- proporcionar solo agua en cantidad suficiente.
La extirpación del lipoma en el perro comienza por liberar la zona de la operación del pelaje y desinfectarla.

Y a continuación, todo se realiza en el siguiente orden:
- se realiza una incisión sobre el lipoma;
- la herida se lava para eliminar la sangre que ha salido;
- la cápsula grasa se separa de los vasos y la piel;
- el vaso principal que suministra nutrientes y oxígeno a la cápsula se liga;
- la cápsula se limpia de su contenido;
- la cavidad se libera de aire, se lava con solución antiséptica;
- la herida se sutura.

Durante el período de recuperación, se debe proporcionar al animal los cuidados adecuados, que incluyen:
- tratamiento antiséptico de las suturas;
- aplicación de agentes antibacterianos y antiinflamatorios sobre la herida;
- administración de complejos vitamínico-minerales y medicamentos cicatrizantes;
- uso de un collar que impida lamer y arañar las suturas.
Hay que tener en cuenta que la extirpación no siempre elimina por completo el problema. Si el perro pertenece a un grupo de riesgo, existe la posibilidad de que el tumor reaparezca. Además, el estrés sufrido durante la operación favorece la recidiva de la enfermedad.
Por lo tanto, si el tamaño de la neoplasia no supera 1 cm y su presencia no molesta al animal, no se extirpa sino que se deja bajo observación constante. Tampoco se realizan este tipo de operaciones en cachorros y perros mayores, ya que podrían no tolerar la anestesia.

Para reducir la velocidad de crecimiento de las células grasas y prevenir su degeneración cancerosa, a estos animales se les administra Ligfol por vía intramuscular, calculando cuidadosamente la dosis.
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3 comentarios
Natalia
Vamos a extirpar un lipoma a una cocker americana, tiene casi 13,5 años. Da miedo. Pero el lipoma se ha abierto y supura: sangre, pus, pelo pegado a la herida. Esta semana operamos. Y también cauterizamos muchos otros (hay muchos por todo el cuerpo, pequeños, por eso los cauterizamos con nitrógeno).
Elena
¿Ha realizado usted la operación? ¿Cómo está el perro?
Olga
Muy buen artículo: claro y bien escrito. ¡Gracias al autor! Vamos a extirpar un lipoma a un caniche miniatura (tiene casi 10 años) de la axila. No le molesta, pero cuelga de un pedículo largo y ya mide más de 1 cm. El caniche es muy activo y nos preocupa que pueda lesionar ese lipoma. Insistí en anestesia local (el pedículo es bastante largo), pero aún así me preocupo….
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