Ictericia en perros: síntomas, con qué y cómo tratar

Se denomina ictericia (ícterus) al cambio de coloración de la conjuntiva, mucosas de la boca (lengua, encías) y/o zonas de la piel que adquieren un tono amarillo. Es un síntoma que aparece cuando hay un aumento del componente biliar bilirrubina en la sangre. La ictericia en perros se observa en muchas patologías.

Ictericia en un perro

Tipos de ictericia

La ictericia se clasifica en prehepática, parenquimatosa (hepática) y mecánica (poshepática).

La mayor cantidad de bilirrubina se encuentra en la proteína eritrocitaria: la hemoglobina. Con el envejecimiento fisiológico o la muerte prematura de los eritrocitos, la bilirrubina se libera al torrente sanguíneo. En el caso de la ictericia prehepática (hemolítica), la hemólisis (destrucción de eritrocitos) ocurre más rápido y parte del pigmento se deposita en los tejidos, entonces la piel del abdomen del perro se vuelve amarilla y los ojos adquieren un color amarillo. Este fenómeno se observa en la babesiosis (piroplasmosis) y la ehrlichiosis, así como en la anemia inmunomediada.

Escleróticas amarillas

En la forma parenquimatosa de ictericia, el pigmento bilirrubina se procesa mal debido a una alteración de la función hepática, cuando el hígado no logra transformarlo. La forma hepática de ictericia se observa en enfermedades como cirrosis, colangiohepatitis, lipidosis, así como en neoplasias y enfermedades infecciosas que cursan con daño del tejido hepático. El ícterus parenquimatoso también puede desarrollarse en el contexto de trastornos hormonales.

En la ictericia poshepática, se altera la evacuación de la bilis y de la bilirrubina contenida en ella hacia el intestino. La causa del trastorno es la obstrucción (parcial o total) de las vías biliares.

Signos de ictericia

Los síntomas más típicos y acusados del ícterus son: lengua amarilla, membranas oculares y piel en los párpados y el vientre del perro. La orina también suele cambiar de color a un tono amarillento-marrón.

Síntomas de ictericia

Entre otros posibles signos de ícterus se incluyen: pérdida de apetito, anemia, disminución de la actividad, alteraciones de las heces (alternancia de diarrea y estreñimiento). Dependiendo del tipo de enfermedad primaria, pueden presentarse vómitos, sed constante, palidez de las mucosas, midriasis (dilatación patológica de las pupilas), picor cutáneo, mal olor de la orina.

La ictericia en un perro no es peligrosa para el ser humano, pero la enfermedad que la causa (por ejemplo, leptospirosis o helmintosis) sí puede contagiarse.

Causas del desarrollo de ícterus

Los síntomas de ictericia en el perro se manifiestan en las siguientes enfermedades y estados patológicos:

  • presencia de neoplasias en el hígado o los riñones;
  • colelitiasis (enfermedad de cálculos biliares);
  • hepatitis infecciosa;
  • colangiohepatitis (inflamación de los tejidos hepáticos y de las vías biliares);
  • amiloidosis (depósito en el parénquima hepático de un complejo de proteínas y polisacáridos, el amiloide);
  • bartonelosis;
  • babesiosis (piroplasmosis);
  • borreliosis (enfermedad de Lyme);
  • anaplasmosis (trombocitopenia infecciosa);
  • presencia de parásitos que habitan en los conductos biliares.
  • daño hepático por sustancias tóxicas;
  • trastornos genéticos relacionados con la eliminación de bilirrubina (por ejemplo, síndrome de Gilbert), en riesgo razas como boxer, shar pei, bedlington terrier, sabuesos;
  • infecciones fúngicas: histoplasmosis (enfermedad de Darling), coccidioidomicosis.

Perro en el veterinario

La coloración amarilla de la boca y las escleróticas oculares en el perro pueden ser consecuencia de la acción tóxica de medicamentos por su uso incorrecto o sobredosis.

Diagnóstico

Si el perro presenta ojos o mucosas bucales amarillentas, el veterinario, mediante el estudio de la anamnesis y la realización de exámenes de laboratorio e instrumentales, determina el tipo de enfermedad que ha causado la ictericia, ya que hay que tratar principalmente esta, y no los síntomas de la ictericia en sí.

El diagnóstico comienza con la realización de análisis de sangre:

  • En el análisis clínico se determina el contenido de glóbulos rojos y su grado de saturación de hemoglobina.
  • El análisis bioquímico muestra los niveles de enzimas hepáticas y bilirrubina, e indica la presencia de patologías inmunitarias.
  • También se analiza la sangre para detectar la presencia de parásitos, herpesvirus, hepatitis, toxoplasmosis, moquillo, brucelosis. Los análisis bacteriológicos y serológicos de la sangre permiten descubrir e identificar los agentes patógenos y los anticuerpos específicos contra ellos.

El perro en el veterinario

La siguiente etapa del diagnóstico diferencial es la exploración instrumental no invasiva mediante radiografía y ecografía. Se determinan el tamaño y el estado del parénquima hepático y los conductos biliares. Si es necesario, puede realizarse al perro una biopsia de tejido hepático para detectar la presencia de células malignas.

Tratamiento

El tratamiento de la ictericia en el perro lo decide el veterinario: cada enfermedad que ha provocado la ictericia requiere un plan terapéutico individual. La terapia específica tiene como objetivo eliminar el agente causante de la enfermedad que ha provocado la ictericia. El tratamiento paliativo está dirigido a aliviar los síntomas y mejorar el estado del animal.

Dependiendo de la situación (tipo de enfermedad y síntomas manifestados), el veterinario puede recetar al perro:

  • para eliminar edemas, diuréticos como Furosemida o Indapamida;
  • para tratar enfermedades cardíacas, Cordiamina, Sulfocamfocaína;
  • antieméticos como Vetspokoín, Metoclopramida, Serenia, Sulfato de atropina;
  • antiinflamatorio Previcox, Ricarfá;
  • espasmolíticos como Buscopan, No-shpá;
  • anticonvulsivos como Levetiracetam, Bromuro de potasio, Gabapentina; 
  • para apoyar la función hepática, Hepadol, Hepaseif, Hepacarnitol; 
  • para reacciones alérgicas, antihistamínicos como Glucortina, Alergostop, Dexametasona; 
  • En caso de deshidratación, se administra por vía intravenosa una solución de glucosa o de Ringer lactato.

Tratamiento de la ictericia

Durante la enfermedad de su mascota, es aconsejable evitar las actividades físicas intensas: entrenamientos, paseos largos, juegos activos. También es importante mantener al perro en un lugar cálido.

Alimentación del perro con ictericia

El tratamiento de la ictericia en perros también requiere una dieta especial. En la ración del perro se debe limitar durante un largo período la cantidad de alimentos grasos y con alto contenido en proteínas. Se debe alimentar al animal con papillas, sopas y verduras; las papillas pueden ser de cualquier tipo excepto la de cebada perlada (que es difícil de digerir).

Si el perro está acostumbrado a los piensos preparados, se deben elegir variedades terapéuticas, y mejor no croquetas secas, sino conservas. Los especialistas recomiendan los alimentos húmedos Royal Canin Hepatic Canine Cans, Brit VD Hepatic Dog Cans, Hill’s PD Canine L/D, diseñados para perros con problemas hepáticos, renales y gastrointestinales.

El perro come

Un perro con ictericia necesita ingerir más líquidos, lo que facilita la eliminación de los pigmentos biliares en la orina. Además de agua fresca, es útil darle una infusión de bayas de escaramujo y enebro. Se puede añadir glucosa al agua, y también se recomiendan complejos vitamínicos y minerales (con énfasis en las vitaminas B6, B1, B2 y E).

Pronóstico

El pronóstico de vida en la ictericia en perros depende del tipo y la gravedad de la enfermedad primaria, así como en gran medida de la edad del animal y del estado de su organismo. La consulta oportuna al veterinario desempeña un papel importante en el pronóstico. Si el perro es llevado a la clínica a tiempo, se realizan los procedimientos diagnósticos necesarios y se inicia un curso de terapia, sus posibilidades de recuperación aumentan sustancialmente.

El desenlace mortal, especialmente en cachorros y ejemplares de edad avanzada, se registra con mayor frecuencia en casos de leptospirosis y formas graves de enfermedades hepáticas. También son potencialmente mortales las intoxicaciones severas que causan daño cerebral en el animal.

Medidas de prevención

Las principales medidas de prevención de la ictericia en perros incluyen:

  • Una dieta correctamente planificada que pueda aportar los nutrientes esenciales al organismo del animal.
  • Consumo de alimentos sometidos a tratamiento térmico: la carne cruda puede contener microorganismos patógenos o larvas de helmintos.
  • Mantener la higiene: el lugar donde vive el perro debe desinfectarse periódicamente.
  • Almacenar sustancias tóxicas y medicamentos en lugares inaccesibles para el animal.
  • Vacunación oportuna del perro contra enfermedades infecciosas y parasitarias.
  • Desparasitación regular (protegerá al animal contra la obstrucción de las vías biliares por gusanos parásitos).

Si su mascota presenta una predisposición genética a enfermedades relacionadas con el metabolismo de la bilirrubina, vale la pena examinar al animal periódicamente para no pasar por alto los signos de ictericia, y no olvide acudir a las revisiones programadas con el veterinario.

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