Sangre en la orina del perro
En un perro sano, la orina es clara, de color amarillo pajizo. Otro color o turbidez de la orina indica el desarrollo de un proceso patológico. Así, en las enfermedades hepáticas, el contenido de bilirrubina en la orina aumenta, entonces adquiere un color cerveza. Las enfermedades inflamatorias de los órganos urinarios se acompañan de un aumento del nivel de leucocitos (leucocituria), y la orina adquiere un color blanco, pudiendo volverse turbia. La sangre en la orina del perro cambia el color de las heces a marrón o rojo. Este fenómeno se denomina hematuria, y sus causas en los perros en la mayoría de los casos son enfermedades graves de los órganos internos.

Causas de la hematuria
La presencia de sangre en la orina del animal puede ser causada por:
- Traumatismo. El daño a los tejidos de la vejiga o los riñones, sufrido en una pelea callejera o como resultado de un accidente de tráfico, requiere atención médica inmediata. La hematuria en estos casos suele ir acompañada de síntomas de dolor pronunciados: el perro gime, se mantiene mal sobre las patas, se encorva, intenta acostarse.
- Intoxicación. Si el perro ha comido veneno para ratas u otra sustancia tóxica, además de sangre en la orina, presenta vómitos, diarrea, lagrimeo, secreción mucosa nasal. Esta condición también es urgente y requiere atención médica inmediata.
- Cistitis. Los signos característicos de la inflamación de la vejiga, causada por enfriamiento o penetración de bacterias a través de la uretra, son el síndrome de dolor y micción frecuente. La orina es turbia, contiene inclusiones de sangre y escamas de proteína.
- Enfermedad de cálculos urinarios. Si el perro siente dolor al vaciar la vejiga y la orina contiene sangre de color rojo brillante, lo más probable es que se trate de cálculos urinarios: uratos. Al desplazarse, estos cálculos dañan los tejidos de los riñones y los órganos urinarios, causando sangrado.
- Enfermedad de los órganos reproductores. En los machos, la hematuria suele ser causada por enfermedades de la próstata, en las hembras, por quiste ovárico o piometra. Estas patologías se acompañan de dolor, aumento de la temperatura corporal, falta de apetito, malestar general: el perro pierde actividad, se niega a pasear, duerme mucho.

- Glomerulonefritis. Esta enfermedad inflamatoria que afecta los glomérulos renales provoca un cambio de color de la orina a rojizo y se acompaña de edema, sed intensa, vómitos y debilidad general.
- Enfermedades parasitarias. No es raro que la orina sanguinolenta en el perro se detecte en enfermedades parasitarias, ya que provocan la destrucción de elementos sanguíneos ― los eritrocitos y la entrada en la orina de su sustancia colorante ― la hemoglobina. Los síntomas acompañantes en este caso serán palidez de las mucosas, atonía, agotamiento general, trastornos de las heces (alternancia de diarreas y estreñimiento), a veces temperatura elevada.
- Neoplasias malignas. El estado general grave y la sangre en la orina se observan casi siempre en las últimas etapas de las enfermedades oncológicas de los órganos internos.
Es útil saber. La orina de un perro perfectamente sano puede tener un color parduzco o rojizo. Si su mascota está activa, come bien y no parece enferma, es muy posible que la causa del color atípico de la orina sea el consumo de alimentos que contienen pigmentos vegetales (remolacha, zanahoria) o la toma de medicamentos que provocan un cambio en el color de la orina y las heces.

Diagnóstico
Si usted ha notado que la orina de su perro es de color parduzco o, peor aún, de color escarlata, la visita al veterinario es obligatoria. Pero para realizar un diagnóstico correcto son importantes los datos de la anamnesis, en particular:
- Cantidad de orina y frecuencia de vaciado de la vejiga (en algunas enfermedades la vejiga no se vacía por completo).
- Postura y comportamiento del animal al orinar (si el perro siente dolor al intentar orinar, se agacha y gime).
- Si las secreciones de sangre son presencia de sangre en la orina, o si es posible que la orina se mezcle con secreciones sanguinolentas de los órganos genitales.
- Qué cambios en el comportamiento y síntomas de malestar tiene el perro: temperatura elevada, letargo, pérdida de apetito, trastornos digestivos.
Tras la inspección visual y el estudio de la anamnesis del animal presentada por el dueño, el veterinario probablemente prescribirá a su mascota una serie de exámenes de laboratorio e instrumentales. En primer lugar, un análisis de orina. Antes de recoger la orina para el análisis, se recomienda garantizar la limpieza de los órganos genitales externos del perro: lavarlos con agua tibia y/o tratar con una solución antiséptica. Por norma, se recoge la porción media de la orina, aproximadamente 1-2 segundos después de comenzar la micción. Si es necesario, si la recogida independiente de orina no es posible, el médico puede recogerla mediante un catéter.

¡Importante! No siempre se puede determinar visualmente la presencia de inclusiones de sangre en la orina del perro, ya que la mayoría de las veces el animal orina en la calle, durante el paseo. Por eso es tan importante realizar a tiempo los exámenes periódicos de los perros, durante los cuales se realiza un análisis de orina.
Además, para el diagnóstico diferencial de las causas de la hematuria, puede ser necesario realizar un análisis de sangre ― clínico o bioquímico, así como una ecografía o un examen radiológico de los órganos internos.
Tratamiento
Las medidas terapéuticas se prescriben según el tipo de enfermedad que ha causado la hematuria. En caso de intoxicación, se realiza un lavado gástrico al perro y se prescribe un curso de terapia de desintoxicación, así como medicamentos para mantener el funcionamiento de los órganos.
Para el tratamiento de la cistitis, que en el 90% de los casos en perros tiene origen bacteriano, normalmente se recetan antibióticos:

También se utilizan los medicamentos antimicrobianos Nitroxolina, Furagin, Furadonin. Después del curso de antibioticoterapia, para normalizar el estado de la microflora intestinal se recomienda el consumo de Bifalacta.
Si la hematuria es causada por helmintos o ectoparásitos, el veterinario recetará al perro medicamentos que supriman el desarrollo de organismos parasitarios. En veterinaria, los más populares son:
- NexGard Spectra ― un remedio contra helmintos, pulgas y garrapatas, cuyos principios activos son afoxolaner y oxima de milbemicina.
- Fort Dodge Caniquantel Plus ― un antihelmíntico, cuyos principios activos son praziquantel y fenbendazol.
- Milprazon ― un antiparasitario que contiene praziquantel y oxima de milbemicina.
En caso de infección por hemoparásitos que causan amebiasis, piroplasmosis, urovaginitis por tricomonas, se utilizan medicamentos antiprotozoarios a base de dipropionato de imidocarb: Ornidazol o Piro-Stop, así como medicamentos de apoyo general para el organismo.
El tratamiento de la glomerulonefritis en perros incluye la administración de glucocorticosteroides, medicamentos para corregir cambios patológicos en la composición de las proteínas sanguíneas y, si se detectan estreptococos en el organismo, la prescripción de antibióticos a los que estos microorganismos facultativos anaerobios son sensibles.
Si la causa de la presencia de sangre en la orina es un tumor maligno, por lo general se trata quirúrgicamente. La terapia no invasiva solo puede ser efectiva en las etapas iniciales de la enfermedad.

Prevención
Para reducir el riesgo de que el perro desarrolle hematuria, se deben seguir las siguientes reglas:
- no dejar al perro salir a pasear sin supervisión, ya que podría ser atropellado por un coche o sufrir una lesión en una pelea callejera;
- no permitir el contacto de la mascota con perros desconocidos, especialmente callejeros, que pueden mostrar agresividad o ser portadores de infecciones peligrosas;
- para fortalecer el sistema inmunitario, proporcionar al perro una alimentación equilibrada e incluir en su dieta suplementos vitamínicos y minerales.
El método más importante para prevenir enfermedades relacionadas con el estado de la orina es, al pasear al perro, tratar de controlar el aspecto de la orina y, ante signos sospechosos, acudir inmediatamente al veterinario. Una enfermedad detectada en una etapa inicial es mucho más fácil y rápida de curar, incluso si se trata de una patología bastante peligrosa.
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