Cómo encontrar un lenguaje común con un gato
«El ser humano es tan culto como es capaz de entender a un gato», — dijo Bernard Shaw. Y si los perros intentan por todos los medios ganarse a sus dueños, en el caso de los gatos la persona debe pensar en cómo encontrar un lenguaje común con ellos, ganarse su confianza.
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El lenguaje: el camino hacia el entendimiento
Los zoopsicólogos afirman que los gatos emiten más de 100 sonidos. Su volumen, frecuencia, espresividad y intonación cambian segun el estado de ánimo de la mascota. Con los habituales «miau» y «ronroreo», machos y hembras espresan en realdad:
- inquietud;
- miedo;
- irritabilidad;
- impaciencia;
- una petición.
El dueño debe aprender a entender su lenguaje, prestar atención a las costumbres y el comportamiento.

Educación
Los gatos son inteligentes, independientes y voluntariosos, y se dejan adiestrar con dificultad. Las personas suelen gritarles por desobediencia y pegarles por pequeñas travesuras. No se conseguirá hacerse amigo de un gato o una gata si se emplean métodos como la violencia física y el maltrato. El animal se enfadará y comenzará a vengarse de sus dueños.
La mascota percipe el piso o la casa como su territorio, donde todo está permitido. Por esta razón, los gatos pueden afilar sus uñas en mesas, papeles pintados, muebles tapizados. Se puede correjir suavemente este hábito con un pulverizador.
En cuanto la mascota se disponga a afilar las uñas en los muebles, hay que rociarle con agua del pulverizador. Habrá que repetir el procedimiento varias veces hasta que el gato desarrolle un reflejo condicionado, sin dañar su psique ni su salud.
En la educación de un gatito y de un macho adulto es igualmente importante un control constante y suave. Por sus logros, hay que elogiarlos, sonreírles, acariciarles suavemente la cruz. Incluso los animales de carácter complicado se ablandan con el tiempo. Es mejor reforzar las prohibiciones con sonidos, no con gritos. Puede ser una palmada. Con los gatos hay que hablar como con las personas: captan las entonaciones y con el tiempo empiezan a entender lo que el dueño quiere de ellos.

Siseo y ataque
Incluso las mascotas domésticas amigables y cariñosas pueden sisear al dueño, golpearle con la pata, arañarle. El nerviosismo y la tensión en un animal aparentemente tranquilo se delatan por un leve temblor de las orejas.
En ese estado, no se debe tocar a los gatos, especialmente si tienen las orejas bien pegadas y la cabeza encogida. Los animales se comportan así cuando esperan un ataque de forma inconsciente. Las patas y las garras forman parte de la reacción defensiva. Si la gata se prepara para atacar primero, baja las orejas casi horizontalmente hacia los lados. En ese momento, es mejor dejarla sola hasta que se calme.
Ronroneo y mordiscos
Cuando los acarician, los animales ronronean no solo por placer. Con esos sonidos se calman a sí mismos y alivian la tensión interna. Pero si los dueños acarician a la mascota durante mucho tiempo, puede provocar sobreexcitación y agresividad. Esto se manifiesta en arañazos y mordiscos.
Si la mascota ha mordido la mano, no se debe retirar bruscamente; hay que esperar unos segundos para que se calme. Los gritos, golpes y otras ofensas los gatos las perciben intensamente, se enfadan con las personas, se dan la vuelta y no responden a las llamadas, los ruegos o las palabras.

Conversaciones
La comunicación verbal es una forma eficaz de aprender a convivir con un gato. La voz humana suena para él como un idioma extranjero, pero con el tiempo asimila palabras y frases y reacciona a ellas.
Al dirigirse a la mascota es importante usar una gradación de tonos:
- alabar, elevando la voz;
- mostrar descontento, bajando el tono.
Para los individuos de la familia felina, esta división es clara, por lo que la respuesta aparecerá más rápido.
Otro punto importante es la repetición de frases para que los cuadrúpedos las recuerden. Pueden ser oraciones sencillas como «¡Hola!», «Hora de comer», «Vamos a dormir» y decenas similares. Hay que decirlas con la misma entonación; pasarán 2-3 semanas y el gato reaccionará a las frases al instante.
En la comunicación se necesita coherencia y lógica. Muchos dueños cometen el mismo error: pronuncian las palabras prohibitivas «no se puede» y «no» con suavidad, con una sonrisa, acariciando suavemente el pelaje. Y los gatos interpretan el tono y las acciones del dueño a su manera: es imposible exigirles comprensión si las acciones inicialmente contradicen las palabras.
El tono de mando es inapropiado cuando la persona dice el nombre de la mascota cuadrúpeda. El nombre debe provocar solo emociones positivas, por lo que en este caso la severidad y la dureza en la voz son tabú. No se debe llamar a los gatos sin motivo, abusando de su atención para satisfacer los propios deseos. Esto dará lugar a que las mascotas dejen de responder al llamado del dueño.

Algunos secretos más
Hacerse amigo de una hembra y un macho es bastante sencillo si se siguen unas cuantas reglas simples:
- variar la dieta y no escatimar en la calidad del alimento. En los piensos secos y las latas de carne se encuentran todos los elementos necesarios, pero a veces los gatos apetecen comida normal de la mesa. Si el dueño les ofrece un trocito de pollo o ternera, demostrará su generosidad y apertura.
- Limpiar la bandeja a diario (y a veces dos veces al día). Los gatos son limpios y remilgados: la arena sucia y la bandeja sucia son a menudo la causa de que hagan sus necesidades en rincones, zapatos y otros lugares inesperados.
- La humillación, causar dolor, y el hecho de que los niños levanten frecuentemente al animal por el pescuezo o por las patas, con la complacencia silenciosa de los padres, es una causa frecuente de estrés, miedo y estado depresivo en el animal. No pasa sin dejar rastro: se altera el equilibrio hormonal y la salud en general.
- Los gatos requieren interacción a diario, por lo que hay que hablarles, jugar con ellos y acariciarlos para que no se sientan solos.
El dueño debe asociarse con seguridad para las mascotas; en cuanto lo perciban, el hielo de la desconfianza se derretirá y surgirá la comprensión.

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