Endometritis en perras: síntomas y tratamiento

El tratamiento de la endometritis en los perros es un conjunto de procedimientos terapéuticos dirigidos a eliminar el proceso inflamatorio y la recuperación del animal. La endometritis (piometra) es una inflamación en la capa interna del útero. La mayoría de las veces, esta patología se combina con la acumulación de pus en el útero y se acompaña de un estado grave del perro. Si no se toman medidas a tiempo, puede producirse la muerte.

El perro está tumbado en el sofá

Causas

La causa más frecuente de esta patología es un desequilibrio hormonal. Esta condición provoca un engrosamiento de las paredes uterinas y la acumulación de una gran cantidad de moco secretor. Como resultado, la secreción se elimina del organismo en forma de líquido seroso, desarrollándose una inflamación aguda. La piometra comienza después de que las bacterias penetran en la cavidad del órgano. Es por eso que la vaginitis, las enfermedades del sistema urinario y genital, y algunas afecciones de los órganos sexuales pueden ser la causa de este estado.

Si durante el parto hay un cachorro muerto, el animal también enferma (el feto se descompone en el útero, aparecen bacterias que provocan inflamación). En estos casos, la endometritis es particularmente grave. Si durante el parto el propietario decide no esperar al veterinario y extraer el feto con las manos, sin antisépticos ni guantes estériles, también puede producirse una infección.

Síntomas

Los principales signos de esta enfermedad en su forma aguda (los síntomas aparecen unos días después de la infección) son los siguientes:

  • cambio en el estado general del perro, empeoramiento del estado de ánimo, aparición de sensación de debilidad y apatía;
  • secreción de moco grisáceo con restos de pus por los órganos genitales;
  • temperatura corporal elevada;
  • frecuente adopción de la postura habitual para orinar (incluso si el perro no tiene ganas de orinar);
  • vómitos;
  • rápida pérdida de líquidos por el organismo (el animal tiene sed constante);
  • micción frecuente (en algunos casos, el perro empieza a orinar en casa);
  • cambio en el ritmo cardíaco (esto se puede comprobar por uno mismo, basta con acercar el oído al pecho del animal);
  • dificultad para respirar, se vuelve más pesada e irregular (como resultado de la alteración del músculo cardíaco);
  • si el tratamiento no se prescribe a tiempo, el perro pierde el pelaje y se observa una pigmentación cutánea aumentada debido al desequilibrio hormonal.

El perro con ojos tristes

Si el animal no fue tratado completamente de la forma aguda de la enfermedad, puede convertirse en crónica. En este caso se observan los siguientes signos:

  1. Alteración de la duración o periodicidad del celo.
  2. Pérdida severa de peso corporal.
  3. Aparición de cachorros débiles que pueden morir durante o inmediatamente después del parto.
  4. Dificultades para concebir; posteriormente puede observarse infertilidad total.

Tenga en cuenta: todos estos signos pueden indicar no solo el desarrollo de endometritis, sino también la aparición de otras enfermedades del ámbito ginecológico. Por ello, ante los primeros síntomas es importante acudir a un veterinario cualificado que realice el diagnóstico, identifique con precisión la patología y prescriba una terapia oportuna.

Características del diagnóstico

Después de acudir a la clínica veterinaria, el médico recogerá la anamnesis y estudiará el historial médico de su mascota. Esté preparado para responder preguntas sobre la frecuencia del celo, el embarazo y el parto, así como el color y la consistencia de las secreciones de los órganos genitales del animal.

Una vez aclaradas estas cuestiones, se procede a examinar al perro. El especialista mide la temperatura corporal, determina el estado y color de las mucosas de los órganos y realiza la palpación del peritoneo. Si no se puede precisar el diagnóstico, se prescriben pruebas adicionales.

El veterinario examina a un husky.

Para determinar los síntomas y prescribir el tratamiento de la endometritis en el perro, el veterinario realiza un diagnóstico ecográfico, durante el cual se puede conocer el estado de la cavidad uterina. También se realiza un diagnóstico de laboratorio (análisis general de orina y sangre para detectar la inflamación).

Si durante el diagnóstico se detectan alteraciones en el funcionamiento del músculo cardíaco, se deriva al perro a un electrocardiograma (ECG), durante el cual se puede descartar la presencia de enfermedades cardíacas. En función de la información obtenida, se prescribe un esquema terapéutico preciso.

Tratamiento

En primer lugar, el médico prescribe medicamentos que restablecen el equilibrio de agua y sales en el organismo si el animal ha sufrido vómitos prolongados y ha llegado a la deshidratación. Si la temperatura corporal del perro está elevada, se recetan medicamentos con efecto antipirético.

Para eliminar la inflamación se prescribe un tratamiento con antibióticos. El plazo mínimo de tratamiento es de diez días; si es necesario, el veterinario puede prolongarlo. Si el medicamento no tiene ningún efecto sobre los microorganismos patógenos, se realiza un cultivo bacteriológico. Este análisis permite identificar con precisión qué antibiótico es capaz de destruir unas u otras bacterias.

Tenga en cuenta: la antibioticoterapia solo la prescribe el veterinario; el propietario no puede automedicar al animal. La administración de los medicamentos se realiza bajo la supervisión del especialista para evitar la aparición de efectos secundarios.

Si ha acudido al médico demasiado tarde, se realiza una intervención quirúrgica. Durante la operación, el cirujano extrae el útero y, en algunos casos, los anejos. La operación se prescribe si hay un alto riesgo de rotura del órgano debido a la acumulación de secreciones purulentas (si se produce la rotura, el perro morirá inevitablemente). Tras la manipulación quirúrgica, el animal permanecerá en observación hospitalaria; los especialistas supervisan el funcionamiento de los órganos, incluido el trabajo del músculo cardíaco. Para evitar la aparición de un proceso infeccioso postoperatorio, se prescriben antibióticos.

Prevención

Para prevenir la inflamación de los tejidos uterinos en la perra, el dueño debe ocuparse de una profilaxis adecuada. Dado que la causa principal de la patología es una alteración hormonal, es importante acudir al veterinario ante los primeros síntomas, así como realizar revisiones preventivas periódicas y, si es necesario, hacerse análisis de sangre.

Técnico de laboratorio con un tubo de ensayo

Controle la gestación del feto en el animal, realice a tiempo un diagnóstico ecográfico en las etapas tempranas. Esto permitirá descartar la presencia de un embarazo falso, que debe tratarse urgentemente; de lo contrario, el riesgo de inflamación aumenta varias veces.

Realice periódicamente también un autoexamen de su mascota. Si nota que la naturaleza de las secreciones de los órganos genitales ha cambiado, solicite inmediatamente una cita con el veterinario (esto permitirá detectar a tiempo vaginitis y otras patologías ginecológicas).

Muchos dueños descuidan la higiene de los perros. No debe hacerse eso. No olvide lavar al perro con regularidad y vigilar su comportamiento: no permita que pasee cerca de contenedores de basura, cuide cuidadosamente su pelo y evite el contacto con otros animales que tengan un aspecto descuidado y signos de enfermedad.

Preste especial atención al parto. La mejor opción es llamar a un veterinario que supervise y controle el proceso. Si ha tenido que prestar asistencia de emergencia por su cuenta, use guantes médicos estériles y soluciones antisépticas (por ejemplo, miramistina o clorhexidina).

Actúe con cuidado; de lo contrario, pueden producirse desgarros en los órganos genitales. Después de prestar los primeros auxilios, lleve al animal al veterinario lo antes posible para que pueda confirmar que el parto transcurre con normalidad. Con una observación atenta de su perra, la probabilidad de desarrollar endometritis aguda y crónica se reduce a cero, por lo que la base de la prevención es un cuidado cariñoso hacia la perra.

Por lo tanto, la endometritis es una patología peligrosa para la función reproductiva de la mascota y, en algunos casos, para su vida. Si aparecen síntomas sospechosos de la enfermedad en la hembra, solicite una cita con un especialista que le prescriba un tratamiento completo.

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