Ictus en perros: síntomas y tratamiento

Las enfermedades vasculares en perros no son frecuentes, pero no obstante representan un grave peligro. Una de las condiciones más temibles es el accidente apopléjico — un trastorno agudo de la circulación cerebral, es decir, un ictus. Las estadísticas muestran que esta enfermedad afecta más a animales mayores, perros con baja actividad física, así como a mascotas con alta excitabilidad nerviosa.

Desde el punto de vista médico, el ictus se considera una urgencia. La alteración del riego sanguíneo cerebral provoca rápidamente trastornos neurológicos que a veces pueden poner en peligro la vida. Los expertos señalan: la asistencia en las primeras tres horas tras el inicio del ataque aumenta significativamente las posibilidades de una recuperación exitosa. Por ello, es importante que los dueños de perros conozcan los signos del ictus, sus causas, así como el protocolo de actuación ante la detección de síntomas de apoplejía y las particularidades del tratamiento prescrito por el veterinario.

Primeros auxilios en caso de ictus en perros

Incluso si las manifestaciones neurológicas disminuyen con el tiempo, es de vital importancia llevar a la mascota al veterinario. Sin eliminar la causa subyacente, existe el riesgo de ictus recurrentes.

Ante la detección de síntomas de ictus:

  • Asegure la seguridad del animal. Retire el collar y coloque al perro en una posición cómoda: de lado o sobre el vientre.

  • Vigile que las vías respiratorias permanezcan despejadas.

  • Acondicione un lugar seguro para que el perro se tumbe, sin desniveles ni objetos con los que pueda hacerse daño.

  • Si dispone de medicamentos calmantes para perros (por ejemplo, Express Uspokoin, Relaksivet y otros), puede administrárselos a la mascota con cuidado.

Es importante recordar: estas medidas son temporales, y el tratamiento principal solo lo prescribe el veterinario.

¡Atención! Algunos dueños de perros aconsejan, mientras se espera al veterinario, aplicar frío en la cabeza del animal para evitar la formación de un gran hematoma. Esto no debe hacerse, ya que no es seguro que el ictus sea hemorrágico y que se haya producido una acumulación de sangre en el lugar de la efusión. Dichas acciones pueden empeorar la ya alterada circulación sanguínea en la zona afectada del cerebro y causar perjuicio en lugar de beneficio.

El perro está enfermo

Qué no se debe hacer en caso de ictus en perros

  • No administre a la mascota ningún medicamento por su cuenta, solo bajo prescripción del veterinario.

  • No alimente ni dé de beber al animal, para que el líquido o la comida no entren accidentalmente en las vías respiratorias.

  • Vigile la temperatura corporal: evite la hipotermia o el sobrecalentamiento.

  • No grite al perro, no lo agite ni lo moleste — en ese momento la mascota necesita tranquilidad.

Tipos y causas del ictus

Al igual que en los humanos, en los animales se distinguen dos tipos de ictus: isquémico y hemorrágico.

La isquemia es la reducción del riego sanguíneo en los tejidos. El ictus isquémico cerebral se desarrolla si se produce una obstrucción de parte de los vasos cerebrales; sus causas pueden ser:

  • obstrucción de la luz del vaso sanguíneo por un trombo;
  • traumatismos craneales;
  • un tumor disecante;
  • enfermedades vasculares;
  • acción de toxinas;
  • migración de parásitos al cerebro;
  • obesidad;
  • diabetes mellitus.

Ictus en el perro

Se denomina hemorragia a la salida de sangre de los vasos cuando se altera su integridad. Es decir, el ictus hemorrágico es una hemorragia cerebral. La causa del desarrollo de esta patología en el perro puede ser:

  • pérdida de elasticidad vascular relacionada con la edad avanzada o la baja actividad;
  • enfermedades inflamatorias del sistema circulatorio que han provocado el adelgazamiento de las paredes vasculares;
  • estrés intenso o sobreesfuerzo que hayan causado un cambio brusco de la presión arterial;
  • alimentación de baja calidad en la que la dieta del perro carece de sustancias necesarias para asegurar la turgencia normal de los vasos.

Síntomas

Los primeros signos de un ictus extenso son bastante evidentes, incluso un dueño de perro sin experiencia puede notarlos. El animal parece asustado, excitado, camina sin rumbo de un lado a otro. Además, se puede observar que los movimientos del perro están alterados, como si sus extremidades no le obedecieran bien.

¡Importante saber! En los microictus, la sintomatología suele ser leve y puede limitarse a pérdida de apetito, apatía, pérdida de interés por los juegos, falta de deseo de obedecer órdenes. En este caso, solo un veterinario puede diagnosticar un ictus en el perro. Pero dado que en los trastornos de la circulación cerebral el éxito del tratamiento depende directamente de su precocidad, no se deben ignorar cambios bruscos en el estado de salud y el comportamiento del animal.

En casos graves pueden desarrollarse:

  • desorientación;
  • pérdida de reflejos condicionados;
  • parálisis de una o varias patas;
  • asimetría de los músculos de los párpados o los labios;
  • alteraciones en la sincronía de la reacción pupilar;
  • trastorno respiratorio;
  • arritmia o taquicardia;
  • convulsiones;
  • estado comatoso (falta de reacción al entorno).

Ictus en el perro

Diagnóstico

El diagnóstico inicial puede establecerse basándose en el examen neurológico del perro y la identificación de síntomas; el definitivo, tras la realización de análisis de sangre y orina, así como exploraciones mediante métodos instrumentales. Con el fin de examinar el cerebro, al animal se le puede prescribir una resonancia magnética o una electroencefalografía.

Resonancia magnética en el perro

Como métodos de diagnóstico diferencial pueden realizarse una ecografía abdominal o una radiografía de tórax. El análisis del líquido cefalorraquídeo (LCR) ayudará a precisar el tipo de ictus, ya que permite distinguir claramente la forma hemorrágica de la isquémica.

Tratamiento

Si se confirma el diagnóstico de «ictus», el médico, basándose en los datos obtenidos durante la exploración, determina la estrategia de tratamiento. Ante todo, se trata de la terapia farmacológica, que incluye:

  • analgésicos;
  • antiespasmódicos, que tienen la capacidad de dilatar los vasos sanguíneos y favorecer la restauración del flujo sanguíneo cerebral;
  • diuréticos (para reducir la presión en los vasos sanguíneos del cerebro);
  • estimuladores neurometabólicos (fármacos nootrópicos);
  • medicamentos que mantienen y mejoran la actividad cardíaca;
  • antioxidantes — para eliminar las manifestaciones de estrés oxidativo e inflamación sistémica.

Si se detectan síntomas de arritmia en el perro, se utilizan tranquilizantes cardíacos para aliviarlos. Si es necesario, pueden emplearse anticonvulsivos (fármacos antiepilépticos) para el tratamiento. Por lo general, también se prescribe un curso de apoyo con vitaminas.

Rehabilitación

El tratamiento del ictus en un perro suele durar desde 10 días (en casos leves de ictus isquémico) hasta 4-6 semanas. La duración del período de recuperación depende de muchos factores: la forma de la apoplejía, el tamaño de la zona afectada del cerebro, la prontitud de las medidas terapéuticas, la edad y el estado general del animal.

El perro en el veterinario

Si su perro no padece enfermedades crónicas, el trastorno del riego sanguíneo fue de carácter isquémico y afectó a una pequeña zona del cerebro, tiene posibilidades de recuperar completamente su vitalidad y actividad en un par de semanas. En casos graves, si las consecuencias de la patología son alteraciones de la motricidad, parálisis de las extremidades o problemas neurofísicos, la rehabilitación puede ser larga y laboriosa, y no siempre al 100% efectiva. En tal situación, es importante entender que los animales soportan psicológicamente las discapacidades físicas con mucha más facilidad que las personas. Y el dueño del perro, junto con un veterinario competente, puede ayudarlo a adaptarse a la vida con visión reducida, audición reducida o una pata coja. 

Los métodos de terapia restaurativa que pueden utilizarse para un perro que ha sufrido un ictus incluyen:

  • masaje general o local, que el dueño puede aprender a realizar al animal por sí mismo;
  • electroforesis (ionoterapia) — método fisioterapéutico de aplicación simultánea de corrientes débiles y fármacos;
  • magnetoterapia — tratamiento con campo magnético estático;
  • reflexoterapia (acupresión, termopuntura, acupuntura y otras) — estimulación de puntos bioactivos de la piel, conectados de forma refleja con los órganos y sistemas del cuerpo.

Una de las condiciones necesarias para la rehabilitación de perros después de un ictus es una dieta especial suave. La alimentación debe realizarse en porciones pequeñas. Para que su mascota no rechace la comida, durante este período dele los alimentos que más le gusten. La comida debe ser semilíquida, homogénea, que contenga el máximo de nutrientes y sea fácil de digerir.

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