Qué importancia tiene la cola para un perro
La cola es una parte importante del cuerpo del perro y una especie de herramienta de comunicación mediante la cual muestra su actitud hacia la persona o la situación que ocurre. La ausencia de este «indicador emocional», por ejemplo después del corte o por otras razones, dificulta notablemente la comprensión del estado del animal y su estado de ánimo. Sin embargo, pocos se preguntan qué importancia tiene realmente la cola para un perro y si realmente sirve solo como medio de expresión de emociones o si también desempeña otras funciones importantes.

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Papel fisiológico de la cola
En esencia, la cola es un apéndice que es una continuación de la columna vertebral y está formado por vértebras similares rodeadas de músculos. Las funciones que la naturaleza le ha asignado son muy diversas. Por esta razón, en representantes de diferentes razas, estas partes del cuerpo tienen sus propias formas y tamaños:
- En aquellos que corren mucho y muy rápido: delgadas y largas, para crear un contrapeso al girar bruscamente;
- En los nadadores natos: grandes y robustas, que ayudan a nadar y cambiar fácilmente la dirección del movimiento;
- En los perros de trineo: peludas, para poder cubrirse el hocico en caso de sueño prolongado en el frío.
El principal papel fisiológico de la cola en el perro, establecido por la naturaleza, consiste en mantener el equilibrio al realizar saltos y giros bruscos, al caminar sobre un tronco, al nadar o al realizar otras maniobras complejas.
En este sentido, el apéndice canino actúa como las manos humanas. Las personas las extienden hacia los lados para mantener el equilibrio al superar obstáculos estrechos o inestables, las balancean al andar o correr para reducir el gasto de energía, y también nadan usándolas para mantenerse a flote o cambiar de dirección. A un perro, la cola también le ayuda a mantenerse a flote y controlar su movimiento, aliviando la carga sobre las patas y ahorrando energía para recorrer largas distancias nadando.

Estructura de la cola del perro
Desde el punto de vista anatómico, la cola de cualquier animal es parte de la columna vertebral y constituye su continuación lógica. La base de la cola está formada por vértebras, cuyo tamaño disminuye gradualmente hacia la punta. Dependiendo de la raza del perro, su número puede variar en promedio de 15 a 25. Las vértebras se conectan entre sí mediante tejido cartilaginoso y tendones, lo que proporciona movilidad y flexibilidad a la cola.
A lo largo de milenios de vida en común entre humanos y perros, el aspecto externo de los animales, así como la forma de sus colas, ha experimentado cambios significativos. Hoy en día se pueden distinguir varias variantes más comunes:
- Forma recta. El aspecto original de la cola, que recuerda a un leño o una vara. Hoy en día, estas colas son poco frecuentes y son características, por ejemplo, del Labrador retriever, el San Bernardo y el Terranova.
- Forma de sable. La cola está ligeramente curvada y hacia abajo, lo que se acerca a su aspecto original. Esta forma es típica de los teckels, los pastores alemanes, los grandes daneses y los borzois.
- Cola en forma de gancho. También está dirigida hacia abajo, pero su extremo se curva notablemente más, asemejándose a un gancho. Esta forma se encuentra en los pastores caucásicos y los bedlington terriers.
- Cola en forma de hoz. Se eleva por encima del lomo del perro, sin que el extremo descanse sobre él. Esta cola es característica, por ejemplo, del chow chow.
- Cola en forma de anillo. Una de las variantes más comunes. Puede estar enrollada en uno o varios rizos o formar una espiral. Esta forma se encuentra en los malamutes, los spitz, los pumi, los pugs, los bichones y las laikas.
Uso para marcar el territorio
Otra razón importante de por qué el perro necesita la cola radica en las características de la ubicación de las glándulas paraanales, que producen un secreto oloroso especial con el que el animal marca el territorio. Estas glándulas tienen forma de pequeñas bolsas y se encuentran en la salida del orificio anal. En ellas se produce y acumula una sustancia especial responsable del olor individual de cada perro. Este olor también es un medio de comunicación, pero exclusivamente entre animales.
La mayoría de las veces, los perros dejan sus «marcas» mediante las heces, ya que las masas fecales que salen del orificio anal estimulan la secreción y el vaciado de las glándulas. Pero en algunos casos, también se utiliza el movimiento de la cola móvil con el mismo fin.
Dichos movimientos provocan la liberación de la sustancia olorosa y la difusión del olor individual. Los perros dominantes levantan la cola lo más alto posible para que sus fluidos se dispersen lo más lejos posible. En cambio, los tímidos o asustados la meten entre las patas para no llamar la atención de otros individuos más agresivos.

La cola como medio de comunicación
Desde el punto de vista humano, la razón más importante de por qué un perro necesita la cola es la posibilidad de «comunicarse». Para cualquier perro, es prácticamente el único medio de comunicación con el entorno y un indicador de su estado de ánimo. La posición de esta parte del cuerpo permite obtener información sobre lo que el animal siente en ese momento y cómo se va a comportar. Incluso existen guías especiales diseñadas para ayudar al dueño a entender mejor a su mascota.
Las posturas, movimientos y combinaciones principales de la posición de la cola se interpretan de la siguiente manera:
- movimiento circular activo tipo hélice: expresión de especial amabilidad y alegría excesiva, generalmente por el regreso del dueño tras una larga ausencia;
- movimiento suave de la cola – característico de un buen estado de ánimo, pero más tranquilo;
- movimiento de la punta de la cola en alto – indicio de agresión y disposición para atacar, y no de una actitud favorable, como a menudo se cree;
- posición relajada – confirmación de calma y satisfacción, o muestra de sumisión;
- levantamiento hacia arriba en tensión – signo de alerta, generalmente en respuesta a sonidos desconocidos o acercamiento de un extraño;
- presión contra el vientre – indicador de miedo y sumisión;
- posición horizontal – demostración de vigilancia y atención elevada;
- dirección hacia arriba – indicación de amenaza y dominación.
Es interesante saber que los perros no mueven la cola si no hay nadie cerca, ya que no necesitan expresar sus sentimientos. Y los cachorros recién nacidos no tienen esa habilidad, que se desarrolla solo alrededor de los 1,5 meses.

En general, la altura de la posición de la cola es un indicador peculiar de las emociones e intenciones. Cuanto más alta esté, mejor o más agresivo se siente el perro. Por el grado de descenso se puede juzgar el empeoramiento del estado de ánimo, la aparición de miedo, inquietud o sumisión. Al mismo tiempo, se deben tener en cuenta los hábitos de la mascota y las posturas características de su cola, y determinar las emociones teniendo en cuenta los cambios en su posición natural.
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