En qué países los gatos negros traen buena suerte
Para los eslavos, el gato negro es un símbolo de infortunio, pero en algunos países trae buena suerte. Las creencias relacionadas con él tienen ya cientos de años, y está científicamente probado que el color oscuro no cambia en absoluto el carácter del animal.
Mitología eslava
Las creencias relacionadas con el gato se remontan a la época del paganismo. Este animal era considerado un ser que está en el límite entre el mundo real y el más allá. Precisamente en gatos se convierten las brujas que quieren secuestrar personas. Incluso la fe en Dios no pudo vencer las supersticiones. En la mitología eslava, este animal es impuro porque una vez un gato se comió al diablo y éste se instaló en él. Estas creencias se transmiten de generación en generación. Hoy en día, dormir con un animal no sorprende a nadie, pero antes se consideraba una mala señal: si el gato se acostaba en la cama de una persona, al día siguiente esa persona tendría resfriado. Tampoco gustaban los gatos callejeros, pensando que traían enfermedad a los nuevos dueños.
Las creencias relacionadas con el animal de pelaje oscuro nos remontan a los orígenes de la magia: de un gato completamente negro se puede hervir un hueso invisible que, al comerlo, hace invisible a uno mismo. Sin embargo, el pelaje tricolor merecía respeto entre la gente: tal gato protegía la casa del fuego. No obstante, este animal no solo provocaba rechazo. Se creía que si un gato se estiraba hacia una persona (arqueaba el lomo), esa persona sería feliz. Quien matara a un gato, sufriría durante siete años.

En qué países los gatos traen buena suerte
Egipto es considerado la civilización antigua que más amaba a los gatos. Tenían una diosa de la alegría, diversión y fertilidad, Bastet, que era representada con cabeza de gato, precisamente de color negro. Poco después, a Bastet se unió la diosa de la fertilidad, feminidad y fidelidad conyugal, Isis. Incluso al dios del sol Ra se le representaba a veces como un gato, aunque de color rojizo.
En Grecia creían que los gatos negros traen buena suerte, ya que están relacionados con la diosa de la caza, Artemisa, que tiene una mirada aguda y es capaz de desaparecer en la oscuridad. En aquella época, estos animales no eran valorados por su belleza y suave pelaje, sino por su capacidad para cazar ratas. Por esa misma cualidad, los marineros también apreciaban a los gatos oscuros. En los siglos XVIII y XIX en Inglaterra, las esposas de los navegantes regalaban a sus maridos gatitos de color carbón, creyendo que sin duda traerían a sus maridos de vuelta a casa. Los piratas, en cambio, tenían una actitud ambivalente hacia el animal: si un gato negro se acercaba a una persona, no debía ser ahuyentado, porque traía buena suerte; si por el contrario se alejaba, había que esperar problemas.

La imagen positiva del animal se encuentra en la mitología celta. A pesar de que entre los pueblos del norte era fuerte la creencia en el hada Cat Sith, que se transformaba en un gato negro con una mancha blanca en el pecho y se llevaba las almas de los muertos, tener en casa un animal de pelaje oscuro se consideraba una buena señal. Esto se debe a la valentía de los gatos, que salvaban a las personas de las serpientes. Los celtas creían que si un gato negro cruzaba la carretera o entraba en la casa, con él llegaba la buena suerte.
Existe un dicho inglés: «Ten un gato negro en casa y no te faltarán amantes». En Inglaterra se considera un signo del destino cuando entre los gatitos nace uno negro. Quizás esto esté relacionado con la historia del talismán peludo del rey Carlos I. En cuanto su gata murió, la suerte abandonó al gobernante. Para los escoceses y australianos, los gatos negros son símbolo de buena suerte y riqueza.
La gata negra también es respetada en el País del Sol Naciente. Debido a su raro color, se la venera tanto como a la gata tricolor.

Todo esto sigue siendo una superstición, ya que las investigaciones científicas confirman cada vez más la singularidad de los animales de este color. Se sabe que los miembros de la familia de los felinos pueden generar radiación electromagnética, afectando positivamente el organismo humano. Además, los gatos negros poseen una energía más fuerte que los de otros colores.
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1 comentario
Olga
¡Tengo una Gata Negra!
Que me regaló Dios.
Hace medio año.. caminaba por la calle.
Una mujer caminaba a mi lado.
Y de repente….. una Gata Negra cruzó la carretera.
La mujer se persignó y volvió atrás.
Y yo le dije mentalmente a esa Gata Negra – «¡Gracias!»
Y seguí adelante con valentía.
Miré al Cielo y digo – «Dios, te ruego….. ¡Concédeme un gato que sea desagradable para TODOS!»
Llego a casa, me siento frente al ordenador.
Busco en Internet – GATITOS RECIÉN NACIDOS.
Encontré.. Llamo……
La mujer – «¡Hemos dado todos los gatitos! Queda uno.. de color negro. ¿Lo quiere?»
Yo – «¡Claro!»
Ahora.. esa Gata acaba de cumplir un año.
¡Estoy tan bien con ella!
Creo……. que me trae buena suerte.
En lo que creas, eso sucederá.
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