ALT y AST elevados en perros: qué significa, causas

Con frecuencia, el veterinario, al examinar al perro, lo remite a un análisis bioquímico de sangre. Uno de los indicadores importantes para el diagnóstico es el nivel de las enzimas alanina aminotransferasa y aspartato aminotransferasa. Si el perro tiene ALT o AST elevados, es posible que padezca una enfermedad que curse de forma latente, y el diagnóstico basado en signos externos no sea posible.

ALT y AST elevados en perros

Rol de las enzimas intracelulares en el organismo

La alanina aminotransferasa y la aspartato aminotransferasa son proteínas complejas que regulan el metabolismo (intercambio celular) en el organismo. Forman parte de los tejidos de los órganos internos y actúan como biocatalizadores de procesos sintéticos, hidrolíticos y redox, y cada enzima es responsable de su propia reacción.

La ALT (ALAT) y la AST (ASAT) son enzimas endógenas. La primera se sintetiza en los tejidos del hígado y también está presente en los tejidos de los riñones y el páncreas. La segunda se encuentra en los cardiomiocitos, las células musculares del corazón y otros órganos viscerales, así como en los músculos esqueléticos. Normalmente, estas enzimas no se extienden más allá de los órganos de origen; solo una parte muy pequeña llega al torrente sanguíneo. Si por algún factor las células del órgano se dañan, el nivel de la enzima en el suero sanguíneo aumenta.

Valores de ALT y AST

Se considera que los valores normales de ALT en perros son no superiores a 9-60 U/L, y de AST entre 10 y 40 U/L. Un nivel elevado de AST puede observarse en cachorros recién nacidos, pero si no hay patologías congénitas, este valor se normaliza al alcanzar el año de edad. El nivel de AST en perros puede aumentar con ejercicio físico intenso o en perras gestantes.

Un cambio persistente y significativo en los niveles de alanina aminotransferasa o aspartato aminotransferasa, ya sea al alza o a la baja, indica la presencia de procesos patológicos en el organismo del perro.

Causas de la alteración de los niveles de ALT y AST

La alanina aminotransferasa se encuentra en mayor cantidad en los hepatocitos (células hepáticas), por lo que las causas de la alteración de su nivel en sangre son bastante específicas, y un aumento de ALT en la sangre del perro, muchas veces mayor de lo normal, suele indicar daño hepático.

Sangre para análisis

Entre las posibles patologías:

  • cirrosis (atrofia progresiva de las células hepáticas);
  • hepatitis (inflamación de los tejidos hepáticos);
  • lesiones tóxicas;
  • neoplasias benignas y malignas;
  • traumatismos;
  • esteatosis (degeneración grasa) del hígado;
  • colecistitis, colangitis (inflamación de la vesícula biliar o de las vías biliares).

La causa del aumento de ALT en un perro también puede ser la administración de antibióticos y medicamentos del grupo de los no esteroides; la disminución se debe a la deficiencia de vitaminas del grupo B en el organismo. La alteración en la sangre del nivel de AST en el perro se observa en caso de hemólisis (destrucción de eritrocitos), enfermedades musculares, intestinales, y debido al uso prolongado de medicamentos esteroides.

El aumento del nivel de AST varias veces puede ser síntoma de:

  • pancreatitis aguda (inflamación del páncreas);
  • insuficiencia cardíaca;
  • estadio terminal de cirrosis;
  • dislipidemia (colesterol elevado);
  • anemia;
  • deshidratación aguda;
  • diabetes;
  • hiper o hipotiroidismo;
  • traumatismo muscular;
  • neoplasia.

Análisis de sangre en perros

La causa del aumento de AST en un perro también puede ser la administración prolongada de algunos medicamentos, incluidos los anticonvulsivos Difenín, Fenitoína y los antihelmínticos Poliverkán, Oxibendazol. Un nivel de AST inferior a 9 U/L puede deberse a una deficiencia de vitamina B6 en el organismo del perro.

Signos de desviación de la norma de AST y ALT

Dado que existen muchas causas que pueden provocar niveles bajos o altos de alanina aminotransferasa en un perro, los signos clínicos de dicha patología pueden ser los siguientes:

  • pigmentación cutánea anormal,
  • micción demasiado frecuente,
  • orina de color oscuro,
  • alternancia de estreñimiento y diarrea,
  • heces descoloridas,
  • vómitos, pérdida de apetito.

Perro enfermo

También cambia el estado general del perro. Se vuelve apático, inactivo, abatido, evita los paseos largos, pierde interés por los juegos y la interacción. Si detecta al menos uno de estos síntomas en su mascota, es motivo para acudir de inmediato a una clínica veterinaria: una enfermedad detectada y tratada en su fase inicial siempre tiene mejor pronóstico.

Diagnóstico

La determinación de los niveles de las enzimas AST y ALT permite diagnosticar muchas patologías con síntomas difusos. Así, la aspartato aminotransferasa elevada en un perro se considera un marcador de alta fiabilidad de daño en las células hepáticas y del miocardio. La primera investigación de laboratorio de los niveles de transaminasas en sangre fue propuesta por el médico italiano Fernando De Ritis.

El análisis cualitativo y cuantitativo de las enzimas proteolíticas en el suero sanguíneo se realiza mediante espectrofotometría. La sangre de los perros se extrae de la vena subcutánea de la pierna, el antebrazo o la vena yugular. Para obtener un resultado fiable del análisis, el día anterior a su realización se debe limitar la actividad física del perro y la administración de cualquier medicamento. Durante las 8 horas previas a la extracción de sangre, no se debe alimentar al perro.

Extracción de sangre

Al interpretar los resultados obtenidos se tiene en cuenta el contenido de ALT y AST y su relación – el denominado coeficiente de Ritis. Este método proporciona una imagen informativa sobre la probabilidad de una u otra enfermedad y permite orientar dónde buscar exactamente la alteración. Así, en caso de infarto o afectación de los vasos coronarios del corazón (isquemia), el nivel de AST puede elevarse entre 7 y 8 veces, y el de ALT entre 2 y 3 veces. En patologías hepáticas, por el contrario, ALT se eleva entre 8 y 10 veces, y AST entre 2 y 2,5 veces.

Si por los resultados del análisis de sangre surge la sospecha de enfermedades de órganos, para establecer un diagnóstico preciso se pueden prescribir al perro exámenes adicionales:

  • Hemograma completo. En caso de que exista inflamación en el organismo, en el hemograma se observa un aumento de leucocitos; en caso de anemia, se detectará una disminución de hemoglobina y eritrocitos.
  • Radiografía. Se realiza para evaluar el estado del tejido parenquimatoso de los órganos viscerales y el grado de su daño.
  • Ecografía (sonografía). Permite examinar la estructura de los principales órganos internos y detectar la presencia de procesos inflamatorios o neoplasias en ellos.

Tratamiento

El método de tratamiento se determina en función de la patología identificada durante el examen que haya provocado un cambio en la actividad de las enzimas proteolíticas, un aumento de ALT o AST en el perro:

  • En caso de cistitis en la práctica veterinaria se utilizan antibióticos como Sulfazina, Sulfacil, Furadonina, Urosulfán, espasmolíticos, analgésicos, así como glucocorticosteroides que suprimen las reacciones inflamatorias.
  • En caso de pancreatitis se utilizan enzimas sintéticas como Creon, Pancreatina, Mezim, y para aliviar espasmos y dolor, Tramadol o Fentanilo.
  • En enfermedades del hígado y la vesícula biliar se recetan a los perros medicamentos antiinflamatorios y estimulantes del flujo biliar como Divopride, Hepatovet, Hepatoject.
  • En caso de insuficiencia cardíaca se utilizan vasopresores, cardiotónicos, inhibidores de la ECA, y si es necesario también diuréticos, que aseguran la eliminación del exceso de líquido del organismo.

Perro en la clínica veterinaria

Se requiere que el dueño del perro proporcione a su mascota el máximo confort, una alimentación completa y siga con precisión todas las indicaciones recibidas del veterinario.

La realización oportuna de un análisis bioquímico de sangre para evaluar los niveles de las enzimas alanina aminotransferasa y aspartato aminotransferasa, así como de otros análisis básicos, es una medida importante para la prevención de la mayoría de las enfermedades. Incluso si su perro se encuentra perfectamente bien, la frecuencia recomendada de este examen de control es una vez al año.

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