Colecistitis en perros: síntomas y tratamiento

La colecistitis en perros es una enfermedad inflamatoria de la vesícula biliar, relacionada con la alteración de las funciones de las vías biliares y la acumulación de bilis. Como resultado, la bilis se vuelve más cáustica y viscosa, erosionando las paredes internas del órgano y provocando un proceso inflamatorio. La enfermedad suele cursar de forma crónica, pero en ausencia de tratamiento se desarrollan exacerbaciones que pueden ser mortales. La colecistitis prácticamente no presenta síntomas específicos en la etapa inicial, por lo que es importante que el propietario de la mascota observe atentamente su comportamiento para acudir al veterinario para su examen y tratamiento ante cualquier anomalía.

Colecistitis en perros

Causas del desarrollo

Los siguientes factores pueden desencadenar el desarrollo de la colecistitis:

  • Organización incorrecta de la alimentación: sobrealimentación o grandes intervalos entre comidas, pienso de baja calidad, alimentos perjudiciales para los perros (ahumados, embutido), falta de agua al alimentar con pienso seco, deficiencia de vitamina A.
  • Enfermedades infecciosas intestinales: la colecistitis puede desarrollarse como complicación tras enteritis, moquillo, salmonelosis y otras enfermedades en las que los microorganismos penetran a través de las vías biliares hasta la vesícula biliar, provocando procesos inflamatorios.
  • Infestaciones parasitarias (especialmente frecuentes al alimentar con carne cruda): los parásitos se instalan en los órganos internos y liberan sustancias tóxicas que se dispersan por la sangre, incluida la vesícula biliar, causando irritación e inflamación de sus membranas mucosas.
  • Patologías del tracto gastrointestinal (colitis, gastritis, pancreatitis, úlcera).
  • Cálculos en la vesícula biliar. Al moverse, pueden dañar las paredes de la vesícula biliar y obstruir sus conductos.
  • Predisposición hereditaria y racial.
  • Anomalías en la estructura de la vesícula biliar que alteran el flujo de bilis. Pueden ser congénitas o causadas por traumatismos en la zona abdominal.

Síntomas de la patología

La colecistitis en perros puede presentarse en una de dos formas: crónica o aguda. La primera suele cursar sin síntomas pronunciados. Pero con una observación atenta de la mascota se pueden notar las siguientes manifestaciones:

  • trastornos intestinales periódicos (estreñimiento o diarrea);
  • disminución de la actividad, somnolencia;
  • disminución del apetito y pérdida de peso;
  • episodios de vómitos;
  • opacidad y caída del pelo, sequedad cutánea debido a la deshidratación;
  • tono naranja brillante de la orina (debido al aumento de la concentración de bilirrubina);
  • postura frecuente de la mascota: tumbado sobre el vientre con el arco de la espalda y las patas recogidas.

El perro está triste

Ante la ausencia o elección incorrecta del tratamiento, la colecistitis crónica progresa a una fase aguda, que se caracteriza por:

  • aparición de una coloración amarilla en las mucosas y la piel;
  • decoloración de las heces;
  • aumento de la temperatura debido a procesos infecciosos o la actividad de parásitos;
  • distensión abdominal y aumento de la producción de gases con un olor desagradable intenso;
  • inquietud o dolor evidente a la palpación de la zona hepática;
  • fiebre y shock séptico;
  • obstrucción de los conductos y acumulación de cálculos en la vesícula biliar.

¡Importante! La exacerbación de la colecistitis es peligrosa para la vida del perro. Cuando se obstruyen los conductos biliares, la vesícula se distiende gradualmente, existiendo riesgo de ruptura, lo que puede provocar peritonitis y la muerte de la mascota.

Métodos de diagnóstico

Para diagnosticar la colecistitis, el veterinario realiza un examen clínico de la mascota, con palpación obligatoria de la cavidad abdominal y evaluación del estado de las mucosas, el pelaje y la piel. Para confirmar la enfermedad, se realiza:

  • análisis de sangre general para detectar procesos inflamatorios (elevación de leucocitos y VSG);
  • análisis de orina y heces para determinar el nivel de bilirrubina;
  • ecografía abdominal para detectar obstrucción de los conductos biliares y patologías que provocan colecistitis;
  • radiografía para determinar la presencia o ausencia de cálculos;
  • biopsia hepática para evaluar la viscosidad y el estancamiento de la bilis.

Labrador en el veterinario

Tratamiento de la enfermedad

El veterinario determina cómo tratar la colecistitis basándose en el cuadro clínico de la enfermedad, las características individuales del animal y la presencia de enfermedades concomitantes. En situaciones de emergencia con riesgo de peritonitis, se realiza una cirugía urgente para extirpar el órgano afectado: laparotomía. En los demás casos, se selecciona una terapia farmacológica integral dirigida a:

  • eliminar las consecuencias de la exposición tóxica a sustancias y la deshidratación del organismo;
  • eliminar las causas de la enfermedad;

Para estos fines, se pueden recetar:

  • Antibioticoterapia: cuando se identifica una naturaleza infecciosa de la colecistitis, para eliminar la microflora patógena que provoca la forma aguda de la enfermedad. Los fármacos se recetan tras identificar el agente causal específico. Los más seguros para el organismo son los medicamentos del grupo de las cefalosporinas.

¡Atención! Los medicamentos con tetraciclina no son adecuados en absoluto para tratar la colecistitis, ya que afectan negativamente al hígado.

  • Soluciones para administración intravenosa: para eliminar la deshidratación (glucosa, suero fisiológico, reopoliglucina) y reducir el daño hepático tóxico (suero fisiológico con gluconato de calcio).
  • Terapia antiparasitaria: para eliminar parásitos que pueden alojarse en el intestino, las células hepáticas, los pulmones, la sangre y el cerebro. Se seleccionan fármacos para combatir nematodosis y cestodosis (Troncil, Pratel, Milprazón, Pirantel).

Tratamiento de la colecistitis en perros

  • Terapia de apoyo para la desintoxicación del organismo tras la eliminación de los parásitos: enterosorbentes, probióticos.
  • Antiespasmódicos: para relajar las paredes de la cavidad abdominal, la vesícula biliar y reducir el dolor (No-shpa, sulfato de atropina).
  • Analgésicos: para dolores intensos (Baralgin, Besalol).
  • Coleréticos: Alohol, sulfato de magnesio, Holagón, ácido ursodesoxicólico (para fluidificar la bilis).
  • Hepatoprotectores: para restaurar las funciones hepáticas (Essentiale forte, LIV-52, Heptral).
  • Fisioterapia (excepto en la forma aguda): para relajar las paredes de la vesícula biliar, estimular la circulación sanguínea y reducir las sensaciones dolorosas. Los procedimientos de calor se prescriben tras un examen previo del perro.

Tratamiento de la colecistitis en perros

El veterinario debe seleccionar las dosis y la duración del tratamiento con medicamentos. El dueño del perro debe seguir las indicaciones y no interrumpir el tratamiento antes de tiempo, incluso si los síntomas graves desaparecen.

Dieta especial

Un elemento indispensable para el tratamiento eficaz de la colecistitis será una dieta especial que suponga una carga mínima para el tracto gastrointestinal. Para ello, es necesario sustituir los piensos secos de calidad dudosa por raciones terapéuticas preparadas o alimentos naturales. En la alimentación natural se permiten:

  • carnes magras (pavo, pollo, ternera);
  • papillas (de trigo sarraceno, de arroz);
  • productos lácteos bajos en grasa (requesón, leche fermentada sin azúcar);
  • Huevos;
  • verduras cocidas que contengan vitamina A (zanahoria, calabaza);

La opción óptima es al menos cinco comidas al día en pequeñas porciones. La comida debe ser fresca, tibia y triturada. Este régimen ayuda a normalizar el funcionamiento de la vesícula biliar y el hígado, previniendo la congestión. En casos graves, se recomienda hacer una pausa en la alimentación de 12 a 24 horas. Se recomienda seguir la dieta no solo durante el tratamiento, sino también después de la recuperación de la mascota.

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