Vómito amarillo en perros: causas y qué hacer
El vómito amarillo en un perro es una señal del organismo que indica problemas en el sistema digestivo. Las causas de estos problemas pueden ser fisiológicas y de carácter temporal, o desarrollarse en el contexto de procesos patológicos que amenazan la salud e incluso la vida del animal. Por lo tanto, si el perro ha vomitado líquido amarillo, antes de acudir al veterinario es necesario analizar los síntomas concomitantes y, si es necesario, proporcionar primeros auxilios a la mascota.

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Causas fisiológicas del vómito amarillo
La mucosa gástrica produce constantemente una capa de moco que la protege del daño causado por el ácido y los alimentos gruesos. Al mezclarse con el aire tragado, este moco forma espuma, y al entrar en contacto con los ácidos biliares, adquiere un tono amarillo. Por consiguiente, si no hay comida en el estómago, cuando se presentan factores desencadenantes, el perro vomita un líquido amarillo compuesto de moco o espuma.
La mayoría de las veces, el vómito fisiológico se debe a tres causas:
- la ingestión de un objeto extraño;
- la formación de una bola de pelo en el estómago;
- el ayuno prolongado.

En estos casos, las arcadas se manifiestan como un reflejo protector natural del organismo, que busca eliminar el factor dañino en el estómago (un objeto extraño o un exceso de ácidos estomacales).
Por lo tanto, si un perro adulto, y especialmente un cachorro, vomita líquido amarillo por la mañana, pero no se observan otros síntomas negativos, no hay motivo especial de preocupación. Debido al largo intervalo entre comidas, se ha acumulado jugo digestivo en el estómago, y es precisamente el vómito lo que evita que el contenido ácido corroa sus paredes. Sin embargo, después de alimentarlo, se debe observar posibles cambios en el comportamiento de la mascota, así como modificar la pauta de alimentación, acortando los intervalos entre comidas.

Procesos patológicos que causan vómito bilioso
Con bastante frecuencia, el vómito amarillo en un perro puede aparecer como síntoma de trastornos graves en el organismo. Las patologías de este tipo incluyen muchas condiciones dolorosas que se pueden clasificar en los siguientes grupos.

Intoxicación
La intoxicación del organismo la causa la ingestión de algo recogido en la calle o de medicamentos y productos químicos dejados sin vigilancia, así como el consumo de comida natural en mal estado o de pienso seco contaminado por hongos, etc.
La sintomatología de la intoxicación depende de la toxicidad de la sustancia que ha ingresado al estómago, pero lo más frecuente son vómitos, diarrea, apatía, disnea, temblores, pérdida de coordinación. Una alimentación inadecuada también puede provocar consecuencias similares, especialmente la alimentación constante desde la mesa con alimentos grasos, fritos, ahumados y otros similares.

Obstrucción del tracto gastrointestinal
La permeabilidad del tracto digestivo puede verse alterada por la ingestión de objetos extraños o debido a cambios patológicos en ciertos órganos, lo más frecuente es la invaginación intestinal, en la que una parte del intestino se introduce en la luz de otra, o la torsión gástrica, causada por su desplazamiento con rotación sobre su propio eje. En tales casos, el perro vomita espuma amarilla en ayunas o regurgita agua y comida inmediatamente después de la alimentación. Entre los síntomas adicionales se destacan el babeo, el dolor agudo, la hinchazón abdominal.
Helmintiasis
Los helmintos penetran fácilmente y con bastante frecuencia en el tracto digestivo de los animales. Con tratamientos antiparasitarios oportunos y regulares no logran multiplicarse y causar daño. Sin dichos tratamientos, los parásitos pueden provocar una intoxicación grave, perforación de las paredes intestinales (formación de orificios pasantes) y su obstrucción.

En tales casos, el perro ha vomitado y vomita amarillo, desarrolla diarrea y pérdida de peso incluso con buen apetito. La intoxicación aguda se acompaña de dolor e hinchazón abdominal, rechazo del alimento y apatía.
Enfermedades infecciosas
Entre las enfermedades víricas y bacterianas que provocan vómitos, destacan en primer lugar las infecciones por hemoparásitos. Entre ellas se incluye la piroplasmosis, cuyo vector es la garrapata ixódida. Su picadura produce una intoxicación generalizada, acompañada de vómitos, apatía, fiebre alta y una alta probabilidad de muerte en ausencia de tratamiento.
Otra infección igualmente peligrosa es la leptospirosis, que afecta al sistema circulatorio y a muchos órganos vitales. Los vómitos que se producen, además de ser amarillos, se caracterizan por la presencia de estrías de sangre.
Enfermedades no infecciosas del tracto gastrointestinal
El perro puede padecer gastritis, en la que se inflaman las paredes del estómago. En este caso, el animal vomita bilis con partículas de comida no digerida, pierde el apetito y como resultado se agota, y el pelaje se vuelve opaco y se cae.
Sin un tratamiento adecuado, se forman úlceras y erosiones en las mucosas, lo que empeora significativamente el estado y puede provocar la muerte.
Patologías del páncreas
En la pancreatitis o en procesos necróticos (muerte tisular) en los tejidos del páncreas, los vómitos aparecen periódicamente y se acompañan de cólicos intestinales intensos.
Un signo característico es la llamada «postura de oración», en la que la mascota estira fuertemente las patas delanteras hacia adelante y apoya el pecho en el suelo, lo que ayuda a reducir las sensaciones dolorosas.

Enfermedades del hígado y la vesícula biliar
Casi cualquier estado patológico de estos importantes órganos del sistema digestivo se acompaña de náuseas y vómitos de color amarillento-verdoso. Al mismo tiempo, aparece moco en las heces, que se vuelven claras hasta blancas. En casos graves, se desarrolla ictericia y un fuerte dolor bajo las costillas derechas. El animal a menudo se queda inmóvil con las patas delanteras muy separadas, lo que ayuda a reducir la presión sobre la zona dolorida.
En la colecistitis, se observa un aumento de la producción de gases y el perro eructa líquido amarillo, principalmente por la mañana.

Tumores
La aparición de tumores en los órganos del sistema digestivo o en los tejidos circundantes dificulta la digestión normal de los alimentos. Además de los episodios de vómito, esto provoca pérdida de peso con buen apetito y la aparición de preferencias alimenticias inusuales (la mascota puede lamer paredes, ingerir objetos no comestibles).
Patologías endocrinas
Los cambios hormonales pueden ocurrir durante el embarazo o como resultado de procesos patológicos, por ejemplo, en la diabetes o enfermedades de las glándulas suprarrenales. En tales casos, los episodios de vómito son bastante frecuentes. También se observa aumento del apetito y la sed, letargo, y aparición de lesiones cutáneas que tardan en cicatrizar.
Cómo distinguir la fisiología de la patología
Las principales diferencias entre el vómito fisiológico y el patológico son tres indicadores: la frecuencia y duración de sus repeticiones, así como la presencia de síntomas adicionales. Además, se deben tener en cuenta las siguientes particularidades de cada uno:
- en respuesta al reflejo protector natural, el perro vomita líquido amarillo, generalmente 1 vez o hasta que se elimine el factor desencadenante (hambre o un objeto extraño);
- con una dieta mal elaborada, se observan vómitos periódicos que desaparecen por sí solos cuando se normaliza la alimentación;
- si los episodios de vómito ocurren en el contexto de una patología, se repiten con frecuencia, se acompañan de síntomas adicionales y no cesan hasta que se cura la enfermedad subyacente.
Ante vómitos repetidos con empeoramiento del estado general de la mascota, se debe acudir inmediatamente a una clínica veterinaria.
Antes de visitar al veterinario, no se debe alimentar al animal ni administrarle ningún medicamento. Se puede dejar agua si la bebida no provoca arcadas. Si se está completamente seguro de que se trata de una intoxicación, se puede administrar Almagel, Smecta, Enterosgel u otro enterosorbente probado.

Diagnóstico
Cuando el perro presenta vómitos de color amarillo, el veterinario realiza medidas diagnósticas que comienzan con un examen clínico general y la elaboración de la anamnesis basada en el interrogatorio del dueño. Luego se prescribe un conjunto de pruebas que incluye:
- análisis de sangre: clínico general y bioquímico;
- análisis de orina y heces;
- radiografía;
- ecografía;
- examen gastroscópico.
Si los resultados de estos estudios no fueran suficientes, puede indicarse una operación laparoscópica, que permite acceder a los órganos abdominales mediante una cirugía mínimamente invasiva. La realización de estas manipulaciones quirúrgicas permite llevar a cabo no solo el diagnóstico, sino también el tratamiento al mismo tiempo.

Medidas terapéuticas
Cuando el perro presenta vómitos amarillos de forma esporádica y durante el diagnóstico no se detecta ningún cambio en el organismo, el veterinario puede recetar antieméticos (Metoclopramida, Serenia, Maropital). Está terminantemente prohibido automedicarse y administrar estos medicamentos a la mascota sin realizar previamente un diagnóstico integral, ya que si hay un objeto extraño en el tracto gastrointestinal, estos pueden provocar complicaciones graves que pongan en peligro la vida del animal.
Los episodios repetidos de vómito que no cesan durante varias horas pueden provocar deshidratación. En estos casos, se realizan infusiones intravenosas de suero fisiológico, glucosa y solución de Ringer Locke para regular el equilibrio hídrico-salino y ácido-base del organismo.

Si el perro vomita mucosidad amarilla debido a procesos patológicos en el organismo, se lleva a cabo simultáneamente el tratamiento de las enfermedades subyacentes:
- Alteración de la dieta. En caso de un único episodio de vómito, se prescribe un tratamiento sintomático con antieméticos y antiespasmódicos, junto con la adaptación del animal a una alimentación adecuada. En caso de una alteración prolongada de la alimentación que haya provocado complicaciones graves, el tratamiento farmacológico depende de la enfermedad desarrollada como consecuencia de dicha alimentación.
- Intoxicación. Si el consumo de la sustancia tóxica se detecta de inmediato, se administran enterosorbentes a la mascota sin demora. Si se acude rápidamente a la clínica, el veterinario suele inducir el vómito adicional para una eliminación más completa de dichas sustancias del estómago. Después, se aplica una terapia sintomática con antieméticos, antiespasmódicos, analgésicos y otros medicamentos, además de colocar perfusiones intravenosas para depurar la sangre.
- Obstrucción del tracto gastrointestinal. La invaginación y la torsión gástrica no se tratan farmacológicamente; se requiere intervención quirúrgica. Un objeto extraño de tamaño muy pequeño puede expulsarse con laxantes y enemas; los más grandes se extraen mediante cirugía.
- Enfermedades infecciosas. Las medidas terapéuticas dependen de la infección concreta. Adicionalmente, se prescriben antibióticos, antieméticos y perfusiones intravenosas con las soluciones mencionadas anteriormente.
- Infestaciones parasitarias. La terapia consiste en un tratamiento antiparasitario, la administración de inmunomoduladores y la aplicación de un tratamiento sintomático.
- Enfermedades no infecciosas del tracto gastrointestinal. Se prescriben antiácidos para neutralizar el ácido clorhídrico del estómago, antibióticos y antieméticos, y se introduce una dieta baja en grasas. En trastornos autoinmunes se utilizan inmunosupresores.
- Patologías del páncreas. En la fase inicial de la enfermedad, el tratamiento incluye terapia sintomática y dieta. Los cambios necróticos del órgano requieren intervención quirúrgica.
- Enfermedades del hígado y la vesícula biliar. Se tratan con una dieta especial, antibióticos, hepatoprotectores, antiespasmódicos y antieméticos. En caso de inflamación de la vesícula biliar, se prescriben fármacos coleréticos.
- Tumores. Casi siempre se extirpan quirúrgicamente. Si es necesario, se prescribe radioterapia o quimioterapia.
- Trastornos endocrinos. Se tratan con terapia sintomática y hormonal.
Durante el tratamiento, se reduce la cantidad de alimento en la dieta del perro y se aumenta el número de tomas para disminuir la carga sobre el sistema digestivo. Al inicio de la recuperación, se va devolviendo al animal gradualmente a su régimen de alimentación habitual.
Medidas preventivas
La mayoría de las alteraciones patológicas del sistema digestivo por las que el perro vomita amarillo se deben a una atención inadecuada, una alimentación incorrecta o una falta de cuidado hacia la mascota.

Para prevenir estos problemas, basta con seguir unas sencillas reglas:
- Proporcionar al perro un régimen de alimentación adecuado y una dieta equilibrada, sin darle comida de la mesa;
- Evitar que trague cualquier objeto o resto de comida durante los paseos al exterior;
- Realizar la vacunación y el tratamiento antiparasitario de manera oportuna.
No hay que olvidar que un enfoque correcto en el cuidado del perro y una atención cuidadosa a su salud son la clave para un excelente bienestar y buen humor tanto de la mascota como del propio dueño.
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