Por qué el perro tiene ruidos en el estómago y qué hacer

Los sonidos de burbujeo en el estómago se observan periódicamente en casi todos los perros. Las razas con predisposición natural a un intestino débil son especialmente propensas a este fenómeno. Las causas de los ruidos pueden ser las siguientes:

Errores en la alimentación

Los ruidos en el estómago del animal pueden deberse a la sobrealimentación, así como a la ingesta de alimentos que producen una mayor formación de gases: col, pepinos, legumbres. Si el perro come con avidez, tratando de saciar el hambre rápidamente o adelantarse a sus «competidores» cercanos, entonces, junto con la comida, entra aire adicional en el esófago. Ese aire es lo que provoca las posteriores manifestaciones de flatulencia.

Husky triste

Algunas razas tienen una predisposición genética a un tracto gastrointestinal débil, por lo que incluso las más mínimas desviaciones en la dieta habitual hacen que el estómago reaccione de manera bastante sensible. En la lista de alimentos irritantes pueden estar:

  • dulces, golosinas;
  • productos semielaborados;
  • encurtidos;
  • ahumados;
  • especias picantes;
  • platos fritos y grasos.

Importante: la indigestión leve se observa a menudo al introducir nuevos alimentos en la dieta, así como durante la transición de la alimentación natural al pienso seco (o viceversa).

Uno de los factores que pueden contribuir a los ruidos es la mayor actividad de la mascota. Los movimientos bruscos, un giro desafortunado o la prisa al comer — todo esto puede provocar una molestia temporal y pesadez en el estómago.

Intoxicación

Puede ser el resultado de comer alimentos en mal estado, recoger del suelo diversos objetos del hogar, tragar productos de limpieza o medicamentos que estén sin supervisión. Los más propensos a intoxicaciones son los perros que suelen quedarse sin vigilancia. Por curiosidad o falta de adiestramiento adecuado, pueden recoger comida en la calle, probar «por sabor» diversos insectos venenosos, pequeños roedores, etc.

En tal caso, además de la hinchazón abdominal y los ruidos, se manifiestan los siguientes síntomas:

  • Sed excesiva. El animal bebe con frecuencia y en grandes cantidades casi sin interrupción.
  • Dificultad para respirar. El perro respira de forma entrecortada y superficial, sin poder hacer una inhalación completa con el pecho.
  • Debilidad intensa acompañada de cambios de humor: desde apatía total hasta excitabilidad elevada al borde de la agresión.
  • Vómitos y diarrea. En las heces se pueden observar estrías y coágulos de sangre.
  • Alteraciones del sistema nervioso central. Se manifiestan en forma de convulsiones, desorientación en el espacio.
  • Aumento de la temperatura corporal.
  • Sudoración profusa.

Lo primero que se puede hacer en casa antes de la consulta veterinaria es darle al perro carbón activado a razón de 1 comprimido por cada 5 kg de peso vivo.

El perro está triste

Enfermedades del tracto gastrointestinal

Las patologías del sistema digestivo suelen ser consecuencia de una mala absorción de los alimentos en el intestino. Los restos de productos no digeridos comienzan a pudrirse, provocando una mayor producción de gases y el desarrollo de diversas enfermedades: gastritis, disbiosis, enterocolitis, etc. Sin un diagnóstico y tratamiento oportunos, muchas de ellas pueden cronificarse.

El cuadro clínico de los trastornos intestinales es el siguiente:

  • disminución o falta total de apetito;
  • fuertes ruidos abdominales, acompañados de dolor tanto a la palpación como en reposo;
  • heces líquidas. A menudo se observan secreciones espumosas y fétidas que contienen grumos de mucosidad y coágulos de sangre;
  • aumento de la temperatura corporal de 1 a 2 grados;
  • vómito con partículas de alimento ingerido anteriormente;
  • capa blanca en la lengua;
  • debilidad general, cambios de humor (agresividad, apatía);
  • deshidratación del organismo;
  • ojos hundidos, enfriamiento de las extremidades;
  • alteración del ritmo cardíaco.

Cachorro en los brazos del veterinario

El perro debe ser llevado inmediatamente a una clínica veterinaria. La automedicación puede ocasionar consecuencias irreparables, incluso la muerte.

Enfermedades del hígado

En las lesiones hepáticas, los ruidos abdominales se consideran un síntoma secundario. Además de los ruidos intestinales, se observa la siguiente sintomatología:

  • La orina adquiere un tono rojizo;
  • Las heces adquieren un color blanquecino. También hay inclusiones de grasa en los excrementos;
  • Dolor en la región subcostal derecha;
  • A la palpación se nota un hígado aumentado de tamaño;
  • Ictericia de la piel y de las membranas mucosas.

Importante: a veces se confunde la hinchazón abdominal con la ascitis. En este caso, los sonidos de borborigmos están débilmente expresados, aunque visualmente el volumen del intestino también está aumentado.

El diagnóstico preciso se establece tras realizar los análisis de laboratorio correspondientes y una ecografía.

Tratamiento

El esquema de tratamiento lo determina exclusivamente el médico en función del diagnóstico. Generalmente, para los trastornos de la motilidad intestinal se utilizan los siguientes medicamentos:

  • «Nux Vómica». Remedio homeopático cuyo principio activo son las semillas de la nuez vómica. Se utiliza para hinchazón abdominal leve que no requiere hospitalización. Dosis: 2 bolitas cada 30 minutos o según las instrucciones.
  • «Cardus compositum». Cumple una función profiláctica, indicado para perros que tienen predisposición a la flatulencia excesiva. Añadir 1-2 veces por semana al agua de beber, según las instrucciones.
  • «Mezim». Este medicamento mejora la digestión y facilita la rápida eliminación de gases. La dosis se ajusta en función del peso del perro y la cantidad de alimento que consume. El tratamiento dura, en promedio, de 7 a 10 días.
  • Adsorbentes: arcilla blanca, carbón, enterosgel. Se utilizan en intoxicaciones. Para reducir los ruidos de burbujeo contribuyen diversas decocciones/disoluciones de sustancias astringentes: cereza de pájaro, corteza de roble, sales de bismuto.
  • Los dolores abdominales se alivian con los siguientes medicamentos: No-Shpa, Papaverina, Novocaína (solución al 0,5%), supositorios de belladona.
  • Decocción de manzanilla. Posee propiedades antisépticas. Puede usarse en lugar de agua. Modo de preparación: verter 2 cucharadas soperas de flores secas en 1 vaso de agua hirviendo, dejar reposar, colar, enfriar.

En caso de que el perro se niegue a tomar las pastillas, se puede utilizar una sonda orogástrica. Con ella se introducen en el estómago adsorbentes especiales para eliminar la intoxicación, y también se lavan los órganos del tracto gastrointestinal.

Labrador en la clínica veterinaria

Prevención

Una serie de sencillas medidas preventivas permitirán mejorar significativamente el bienestar del perro y minimizar las manifestaciones de flatulencia:

  • La dieta debe seleccionarse teniendo en cuenta la raza de la mascota. Durante el periodo de rehabilitación tras una intoxicación o tratamiento farmacológico, se recomienda hacer hincapié en carnes y pescados magros, productos lácteos fermentados, verduras guisadas, huevos cocidos. O bien utilizar pienso seco dietético con aditivos alimentarios especiales.
  • No verter agua en el bebedero inmediatamente después del paseo, dar tiempo al animal para que se calme. Permitir beber después de al menos 30 minutos.
  • Alimentar a la mascota siguiendo un horario estricto, manteniendo intervalos iguales entre comidas. También se debe controlar la cantidad de comida ingerida para evitar la sobrealimentación. Eliminar los tentempiés, aunque el perro parezca hambriento y pida comida por sí mismo.
  • No permitir que el perro recoja del suelo restos de comida, basura, objetos domésticos, insectos, etc. Si no es posible corregir los hábitos anteriores del animal (especialmente en la edad adulta), se debe vigilar su comportamiento por cuenta propia.
  • Realizar a tiempo todas las vacunas necesarias, así como acudir a las revisiones periódicas con el veterinario.

Resumiendo todo lo anterior, se pueden sacar las siguientes conclusiones. Si los ruidos en el estómago del perro después de comer se observan esporádicamente, y aparte de los sonidos característicos no se observan otros síntomas sospechosos, no hay motivos especiales para preocuparse. En caso contrario, es necesario acudir inmediatamente al médico para una consulta.

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