El gato defeca con secreciones blancas: causas y tratamiento

Las secreciones en los gatos son una de las reacciones normales del organismo. Pero dependiendo del color, aspecto y presencia de otros síntomas, pueden indicar la existencia de una enfermedad grave u otros problemas de salud. Por lo tanto, al observar que el gato tiene secreciones blancas debajo de la cola, es recomendable vigilar otros síntomas y, si es necesario, consultar a un veterinario.

Gato pelirrojo en la bandeja de arena

Variantes normales

¿Qué secreciones en los gatos pueden considerarse normales, dentro de los procesos fisiológicos? Así, las secreciones blancas del asa (vagina) pueden aparecer en una gata embarazada en etapas avanzadas o en el periodo posparto. En el primer caso, son un signo de parto inminente, que se acompaña de aumento de las glándulas mamarias y disminución de la actividad del animal. Es importante saber que el parto es a término y que la gata está realmente embarazada. En el segundo caso, pueden estar relacionadas con la retención de la placenta o la presencia de un feto muerto, lo que conduce a procesos purulentos.

En casos raros, se observan grumos de color blanco (a veces con un tono amarillo) de consistencia mucosa entre las semanas 3 y 6 de gestación, cuando el útero aumenta de tamaño y se llena de líquido amniótico, cuyo exceso se expulsa hacia el exterior.

Si las secreciones comienzan mucho antes del parto previsto, no cesan durante mucho tiempo y tienen mal olor, es motivo para acudir urgentemente al veterinario.

Procesos patológicos

Si en las gatas embarazadas las secreciones blancas debajo de la cola son más o menos explicables, en otros animales deben ser motivo de preocupación. Pueden indicar una de las siguientes infecciones:

  • Vaginitis (inflamación de la vagina). Al principio, las secreciones son casi imperceptibles, ya que la gata a menudo se lame la zona trasera, lo que es uno de los síntomas característicos de la enfermedad. A medida que avanza la inflamación, se observan secreciones acuosas que con el tiempo se transforman en blancas y mucosas. La vaginitis se desarrolla en el contexto de trastornos endocrinos con la participación de microorganismos patógenos (estafilococo, estreptococo). Un tratamiento inoportuno puede causar cistitis, piometra o endometritis.
  • Endometritis crónica. Inflamación de la mucosa del útero (endometrio), que provoca la aparición de escasas secreciones blanquecinas. Generalmente, la gata se encuentra bien, el celo ocurre con normalidad, pero no se produce el embarazo. Sin embargo, incluso si se produce la concepción, los fetos mueren en el útero o nacen demasiado débiles. La endometritis crónica puede evolucionar a hidrometra (acumulación de líquido en el útero, que se secreta en gotas, con una secreción blanquecina o incolora de consistencia mucosa) e incluso a endometritis purulenta.

Gata blanca y negra sobre una cama

  • Endometritis aguda. La enfermedad puede acompañarse de secreciones de cualquier color, consistencia y olor. La gata se vuelve apática, no deja que le toquen el abdomen y los órganos genitales externos se inflaman. Un tratamiento inoportuno o su ausencia conducen a la muerte del animal.
  • Piometra. Acumulación purulenta en la cavidad uterina, que ocurre con mayor frecuencia en gatas no esterilizadas después de los 5 años de edad. Sus causas pueden ser trastornos hormonales, infecciones sexuales, consumo de fármacos que suprimen la actividad sexual o partos con complicaciones. Las secreciones pueden ser de color blanquecino, rojizo o marrón. La ausencia de tratamiento conduce a la muerte.

Lea también en nuestro sitio web acerca de por qué una gata puede tener secreciones rosadas.

Diagnóstico del estado

Dado que las gatas son mascotas bastante limpias, el dueño puede no notar de inmediato la aparición de una secreción inusual. Pero además de que la gata presente secreciones blancas por el ano, se observan otros síntomas que indican el desarrollo de procesos patológicos. Por ello, es importante prestar atención a signos como:

  • lamidos frecuentes del perineo o frotamiento del trasero contra el suelo;
  • rechazo a la comida;
  • aumento de la sed;
  • estado general apático y falta de ganas de jugar;
  • fiebre durante más de un día;
  • micción aumentada o dificultosa.

Gato gris en la bandeja

Lo primero que debe hacer el dueño es llevar a la mascota al veterinario para su examen y diagnóstico. Solo el veterinario puede determinar si las secreciones son normales o no. Para ello, no solo se realiza una exploración del animal, sino también una serie de pruebas que incluyen:

  • análisis de sangre;
  • ecografía;
  • radiografía;
  • toma de muestras para cultivo de microflora patógena.

Proceso de tratamiento

Debe entenderse que las secreciones de carácter natural (durante el embarazo o el celo) no requieren tratamiento. Además, la vaginitis que puede desarrollarse en gatas jóvenes a veces desaparece por sí sola después del primer celo o la esterilización.

Otras enfermedades requieren un tratamiento específico en función de su estadio y del cuadro clínico general. En el marco del tratamiento se puede realizar:

  • Antibioticoterapia: para suprimir la actividad de la microflora patógena y eliminar los procesos inflamatorios.
  • Terapia correctora: en caso de alteraciones de la coagulación sanguínea normal.
  • Intervención quirúrgica: para eliminar pus o el útero y los ovarios infectados, lo que permite evitar recidivas en el futuro. Pero no se realizan operaciones en animales que no puedan tolerar la anestesia.

Operación a una gata

¡Importante! Solo se deben administrar medicamentos bajo prescripción del veterinario. La automedicación puede conllevar consecuencias irreversibles, entre ellas el desarrollo de tumores malignos y la muerte.

El período de recuperación puede durar más de un mes, lo que supondrá un gran estrés para el animal. Durante este tiempo es importante proporcionarle los cuidados y la atención adecuados, que junto con el tratamiento prescrito ayudarán a detener los procesos inflamatorios.

Uno de los elementos importantes del cuidado de una mascota doméstica es la prevención. Es importante vigilar periódicamente el estado de salud de la gata y realizar revisiones veterinarias de forma regular, especialmente antes del apareamiento y después del celo. Esta previsión permitirá proteger a la mascota de enfermedades peligrosas y prolongar su vida.

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