Perro con ojos rojos: por qué y qué hacer
Los ojos de un perro sano deben estar limpios, secos, sin hinchazón, enrojecimiento ni secreciones exudativas. Si se detecta alguna anomalía en el estado del órgano visual, el animal debe ser llevado de inmediato al veterinario para determinar la causa del trastorno. Incluso un síntoma aparentemente inofensivo como el enrojecimiento de los ojos (hiperemia conjuntival) puede ser un signo de una enfermedad grave, aunque también puede estar relacionado con el estilo de vida o una característica de la raza.
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Causas de la hiperemia conjuntival no relacionadas con enfermedades
Al igual que en las personas, los perros pueden tener los ojos rojos tras una exposición prolongada al sol, en una habitación con humo o con viento, especialmente si el viento levanta polvo. Las partículas de tierra o arena irritan la mucosa y enrojecen el globo ocular. La hiperemia conjuntival también puede ser provocada por una lesión sufrida en una pelea, al introducirse una rama o un objeto extraño en el ojo.
A veces, los ojos de los perros se enrojecen debido a una dilatación brusca de los vasos sanguíneos, que puede producirse por fatiga intensa o en un momento de estrés que la mascota experimenta durante una mudanza o después de un castigo que, desde su punto de vista, es inmerecido. En tales casos, el «síndrome del ojo rojo» desaparece por sí solo a medida que el animal se calma y no requiere ninguna medida correctiva.

Ojos rojos como característica individual
El único caso en el que la esclerótica roja en los perros se considera normal es cuando el animal es albino. En los mamíferos con este trastorno genético, el cuerpo carece de melanina, que da color a la piel, el pelaje y los ojos. Estos animales tienen un pelaje blanco como la nieve y, a través de los tejidos incoloros y sin pigmento de la esclerótica, se ven los capilares sanguíneos. En las personas albinas, los ojos también son de color rojo.
Algunas razas de perros están genéticamente predispuestas a desarrollar el «síndrome del ojo rojo» debido a características anatómicas del órgano visual o a una función insuficiente de las glándulas lagrimales. Estas razas incluyen:
- los basset hounds robustos de patas cortas;
- los perros «de peluche»: carlinos y bulldogs;
- los lhasa apso, de pelo largo, que parecen un moño andante;
- los perros crestados chinos sin pelo y el «perro crisantemo» shih tzu;
- yorkshire terriers, pekineses y grifones de Bruselas, que recuerdan a peluches.

Enfermedades que acompañan al «síndrome del ojo rojo»
La causa de los ojos rojos en el perro puede ser enfermedades: infecciosas, endocrinológicas, inmunitarias o causadas por patologías anatómicas.
- Conjuntivitis ― inflamación de la mucosa ocular. Puede tener origen infeccioso o no infeccioso. Los síntomas adicionales son picor y lagrimeo.
- Queratitis ― inflamación de la córnea ocular. En esta enfermedad se observan edema de párpados, lagrimeo intenso, los ojos del perro enrojecen y supuran.
- Reacción alérgica. Se manifiesta con síndrome de ojo rojo, picor, abundante lagrimeo, edema de párpados. El alérgeno puede ser polen de plantas, productos de higiene, medicamentos,
- Diabetes mellitus. En esta enfermedad endocrina los vasos sanguíneos se adelgazan, lo que provoca hemorragias puntuales en la esclerótica.
- Obstrucción de los conductos lagrimales. La obstrucción de los conductos lagrimales puede manifestarse con síntomas como dolor intenso, hinchazón en las comisuras de los ojos y enrojecimiento de la esclerótica.
- Clamidiosis. Enfermedad zoonótica causada por bacterias del género Clamidia. Entre otros signos clínicos de la clamidiosis se incluyen hiperemia conjuntival, inflamación de la mucosa y de la córnea.
- Telasiosis. Esta enfermedad parasitaria ocular está causada por helmintos Thelazia callipaeda. Sus manifestaciones son conjuntivitis, blefaritis, secreción mucopurulenta ocular.
- Moquillo. Enfermedad viral grave que se manifiesta con afectación del sistema nervioso central, fiebre, inflamación y enrojecimiento de las mucosas oculares. Los síntomas adicionales son aumento de los ganglios linfáticos, diarrea, vómitos.
- Tumores. Las neoplasias de cualquier etiología pueden ejercer un efecto mecánico u hormonal sobre los órganos de la visión.
- Entropión (inversión del párpado). En esta patología, debido al contacto constante de las pestañas con la mucosa ocular, se desarrolla una inflamación acompañada de enrojecimiento de la esclerótica y abundante secreción purulenta («ojos pegados»).
- Prolapso del tercer párpado. En el pliegue conjuntival ubicado en el ángulo del ojo se encuentra una glándula lagrimal accesoria que produce el 30% de la secreción. Cuando se prolapsa el tercer párpado, esta membrana impide el cierre del ojo, lo que provoca picor e hiperemia conjuntival.
Diagnóstico
El diagnóstico preliminar puede establecerse tras examinar al perro y estudiar la historia clínica proporcionada por el dueño. Si la causa del síndrome del «ojo rojo» requiere aclaración, el veterinario puede prescribir una serie de procedimientos diagnósticos.
Pueden ser:
- Análisis bacterioscópico de las secreciones oculares. Se realiza para determinar el tipo de agente infeccioso.
- Examen histológico del material obtenido mediante biopsia. Se prescribe ante la sospecha de un tumor.
- Test de Schirmer. Se realiza en caso de queratoconjuntivitis, permite determinar la cantidad de líquido lagrimal producido.
- Test de Jones. Permite evaluar la permeabilidad de los conductos lagrimales.
- Test de fluoresceína. Se realiza para evaluar el estado de la córnea.
- Medición de la presión intraocular (se prescribe ante la sospecha de glaucoma).
- Examen ocular mediante ultrasonido. La ecografía ayuda a detectar hemorragias y cambios inflamatorios en el cuerpo vítreo.

Tratamiento
El tratamiento integral del síndrome del «ojo rojo» depende de la causa que lo origina. Si la enfermedad es de origen infeccioso, se pueden utilizar antisépticos, antibióticos, antivirales o antifúngicos. Para aliviar los síntomas, a los perros se les recetan fármacos antiinflamatorios, inmunoestimulantes y regeneradores en forma de colirios, pomadas y soluciones para lavado.
Los más populares entre los fármacos oftalmológicos tópicos:
- Sulfacil sódico. Principio activo: sulfacetamida;
- Sofradex. Componentes activos: sulfato de framicetina, gramicidina, dexametasona;
- Anandin. Solución acuosa-glicerinada del inmunomodulador glucaminopropilcarbacridona.
- Ojos Brillantes. Solución acuosa de clorhexidina, taurina y ácido budatiónico.
- Iris. Principio activo: gentamicina;
- Maxidin. Fármaco inmunomodulador veterinario;
- Pomada de tetraciclina. Principio activo: hidrocloruro de tetraciclina;
- Furacilina. Agente antimicrobiano a base de nitrofural;
- Ciprovet. Componente activo: ciprofloxacino.
Para lavar los ojos enrojecidos e inflamados y ablandar las costras formadas en los párpados se pueden utilizar remedios caseros: té verde y negro, infusiones de caléndula, manzanilla, llantén, helenio, bidens, salvia.
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