¿Cuántos días está en celo una gata?
Al decidir tener una gata en casa, hay que estar preparado para que, tarde o temprano, llegue la temida hora «H», cuando el insomnio toque a la puerta y el sistema nervioso se someta a una dura prueba. En pocas palabras, el animal entrará en celo.
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¿Cuándo empieza una gata a estar en celo?
La fase de madurez sexual en las gatas varía entre los 6 y 9 meses; en algunos individuos los plazos pueden retrasarse varios meses. En cualquier caso, el primer celo debe comenzar antes de cumplir el año de edad; más tarde ya se considera una desviación poco saludable. No es difícil darse cuenta de que la gata ha empezado a «querer». Su comportamiento cambia drásticamente, causando muchas molestias a los miembros de la casa. Y lo más triste de esta situación es que no se pueden calmar las emociones desbordadas de la mascota mediante medidas educativas tradicionales.

El inicio del celo se caracteriza por los siguientes signos:
- Ronroneo fuerte que se transforma en gritos guturales de reclamo.
- Micción frecuente, renuencia a usar el arenero, marcaje del territorio.
- Adopción de posturas características: agacharse sobre las patas delanteras y levantar la cola hacia arriba.
- Excesivo cariño: seguir a los dueños a todas partes, frotarse alrededor de las piernas, excesiva dulzura.
- Hinchazón de los órganos genitales, acompañada de secreciones transparentes. Por lo que la gata comienza a lamerse con más frecuencia.
- Disminución del apetito hasta su pérdida total.
- Deseo de escaparse de casa, interés por puertas y ventanas abiertas.
Los signos mencionados pueden presentarse de forma parcial o conjunta, haciendo la vida de las personas que la rodean simplemente insoportable.
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Importante: existe el concepto de «celo silencioso», cuando el animal, por el contrario, no presenta ningún síntoma visible característico de la etapa de celo. En tales casos, se recomienda consultar a un veterinario para determinar si esto indica algún trastorno en el organismo o es simplemente consecuencia de un temperamento débil.

¿Con qué frecuencia entra una gata en celo?
La duración del celo en las gatas es variable y depende de muchos factores: raza, edad, condiciones de vida, dieta, características fisiológicas individuales, etc. Debido a que el fondo hormonal aún no está completamente formado, el primer estro suele ser breve. Los ciclos siguientes son más largos, con una duración media de 5 a 7 días.
Para saber con qué frecuencia la gata entrará en celo, se debe observar atentamente su comportamiento. Se recomienda llevar un diario especial en el que se registren todos los resultados. En las hembras que no han parido, los celos pueden ocurrir con bastante frecuencia: una vez al mes, a veces incluso cada dos semanas. Esto es especialmente cierto en el caso de las gatas de raza que viven exclusivamente en el hogar y no salen al exterior. En los animales callejeros y en las gatas mayores, el ciclo suele ajustarse a las estaciones: primavera y otoño. El primer celo tras el parto puede comenzar ya después de 1 a 1,5 meses.
¿Qué hacer si la gata no entra en celo?
La ausencia de celo no indica necesariamente la existencia de algún problema de salud. En tales casos, se deben crear las condiciones adecuadas para la hembra a fin de estimular el organismo. Por ejemplo:
- Alojar en el hogar a otra gata que esté en celo. Al ver esta situación, el animal intentará imitar su comportamiento, lo que provocará la ovulación.
- Organizar un encuentro con un gato, lo que probablemente iniciará los cambios hormonales necesarios y, como consecuencia, el celo.

- La administración de complejos vitamínicos y medicamentos que ayuden a normalizar el fondo hormonal. Sin embargo, hay que recordar que la selección de estos productos debe realizarla un veterinario, teniendo en cuenta el estado físico, la edad, la raza del animal y otros parámetros.
Solución al problema
Se puede calmar el desenfreno hormonal de dos maneras:
- Esterilización. Intervención quirúrgica para extirpar el útero y los ovarios, cuyos resultados son irreversibles: la imposibilidad de tener descendencia. El beneficio o el daño de la intervención se evalúa de forma ambivalente. Por un lado, se garantiza que la gata se vuelva tranquila y ya no pida salir para buscar gato. Por otro lado, la alteración hormonal puede provocar diversos problemas de salud: obesidad, problemas en el funcionamiento de los órganos internos, etc. Además, no se descarta un desenlace fatal, ya que la operación se realiza bajo anestesia general y no todos los organismos pueden soportar tal carga.
Importante: la esterilización debe realizarse antes del primer celo; de lo contrario, incluso después del procedimiento, el animal puede seguir teniendo celo.
- Administración de medicamentos especiales para corregir el estado de celo. Los productos se presentan en forma de comprimidos o gotas. Esta última presentación es la más cómoda de usar, ya que permite «engañar» discretamente al gato añadiéndolo a la comida o administrándolo por vía nasal. En la práctica, medicamentos como Gestrenol, Sex Barrier y Covinan demuestran ser eficaces. La dosis y el calendario de administración se establecen según las instrucciones o según prescripción del veterinario.

El dueño decide qué opción preferir bajo su propia responsabilidad. Regañar y educar al gato durante el celo es una actividad completamente inútil. Además, puede dañar aún más su ya inestable psique. Es mucho más acertado armarse de paciencia o decidirse por medidas drásticas.
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