Mal aliento en perros
La aparición de mal aliento en un perro puede ser tanto consecuencia de un cuidado inadecuado de la cavidad bucal de la mascota como un síntoma de una enfermedad. La tarea del dueño en este caso es entender las causas lo antes posible y tomar medidas para eliminarlas.

Posibles causas
Cuando un perro tiene mal aliento, las causas pueden estar relacionadas con las siguientes circunstancias:
- Problemas con la cavidad bucal. Son posibles en perros de diferentes edades: en los cachorros, el período de cambio de dientes de leche a permanentes a veces va acompañado de la putrefacción del esmalte viejo; en los ancianos, cuando el mal estado de los dientes se debe a la edad. En los animales adultos, a veces se forma sarro dental, se desarrolla inflamación de las encías (gingivitis), estomatitis. Los dos últimos pueden ser tanto una patología independiente como consecuencia de avitaminosis o trastornos del tracto gastrointestinal.
- Traumatismos bucales. Partes de palos masticados, juguetes, ramas, huesos, pueden lastimar las encías, donde posteriormente se desarrollan procesos inflamatorios. Como resultado, la microflora saludable de la boca se reemplaza gradualmente por una putrefacta, que es la fuente del mal olor.
- Gusanos. Las infestaciones parasitarias avanzadas a veces provocan la aparición de mal olor en la boca. Debido a la rápida reproducción, los parásitos llenan prácticamente el intestino del animal, lo que ralentiza el proceso de digestión de los alimentos e inicia procesos de putrefacción. Tales trastornos son posibles en infecciones con ascárides, tenias o gusanos planos.
- Neoplasias oncológicas de la cavidad bucal (a menudo en forma de bultos) o de los órganos del tracto gastrointestinal pueden provocar la aparición de un olor dulzón a podrido en la boca del animal.
- Alteraciones de la función renal y del sistema urinario. En trastornos patológicos, el amoníaco se retiene en el cuerpo, ingresa a la sangre, la saliva y otros medios líquidos, lo que en consecuencia provoca la aparición de un «aliento amoniacal».
- Trastornos hormonales y ciertos procesos autoinmunes provocan el denominado aliento a acetona. Este será uno de los síntomas característicos de la diabetes mellitus, que solo se intensifica con el desarrollo de la enfermedad.
- Enfermedades hepáticas graves (por ejemplo, la etapa avanzada de cirrosis) también pueden causar un olor cadavérico en la boca. Huele a podrido en aquellos casos en que ya se está produciendo la descomposición del hígado, es decir, la necrosis y putrefacción de sus tejidos.

Los procesos patológicos no siempre son la causa del olor a cadáver del hocico de la mascota. También puede estar relacionado con un mal hábito: recoger carroña encontrada o alimentos en mal estado.
- Alimentación inadecuada. Una dieta desequilibrada afecta negativamente al aliento del perro. Una gran cantidad de alimentos proteicos a veces provoca la aparición de olor a podrido en el hocico, ya que el estómago no puede digerir la carne y los despojos. Las causas también pueden ser el predominio de carbohidratos en la dieta o el agua clorada del grifo.
- Características raciales. Una de las causas no relacionadas con problemas de salud. En las mascotas de hocico corto con labios caídos puede oler mal el hocico debido a los restos de comida acumulados detrás de las mejillas que ya han comenzado a pudrirse.
Qué debe hacer el propietario
Es evidente que la aparición de mal aliento en el perro debe ser un motivo para observar más atentamente a la mascota. Lo primero que hay que hacer:
- Examinar la cavidad bucal. Posiblemente se encuentren restos de comida atascados entre los dientes o detrás de las mejillas, así como sarro. En estos casos, el cepillado dental ayudará a solucionar el problema. Para ello, sirve un cepillo de dientes suave o un trozo de gasa enrollado alrededor del dedo y humedecido en una solución antiséptica. Pero si se detectan grandes focos de inflamación o sarro, está terminantemente prohibido tratarlos por cuenta propia.
- Evaluar la presencia de otros síntomas preocupantes: falta de apetito, somnolencia, sed, vómitos, diarrea, cambios bruscos de peso, letargo, fiebre, etc.

En caso de detectar uno o varios síntomas en el perro, es mejor acudir rápidamente al veterinario. Realizará un examen y las pruebas necesarias, establecerá un diagnóstico correcto y le indicará cómo eliminar el mal aliento del perro según las causas subyacentes:
- En caso de sarro, especialmente en casos avanzados, la mejor forma de eliminarlo es la limpieza ultrasónica. Durante el procedimiento también se realiza un tratamiento con solución antiséptica y un preparado con flúor para proteger el esmalte dental de la rápida acumulación de placa. La presencia de tomates en la dieta (incluso en forma de zumos) facilitará la eliminación de la placa en casa.
- En caso de lesiones en la cavidad bucal. En primer lugar se elimina el cuerpo extraño que provoca la inflamación de los tejidos y, en consecuencia, su putrefacción. Si es necesario, se debe suturar la herida y tratarla con antiséptico hasta la completa cicatrización.
- En caso de enfermedades del tracto gastrointestinal. Además del tratamiento principal de la enfermedad diagnosticada, se requiere una dieta especial basada en alimento dietético o gachas mucilaginosas con carnes magras (pavo, ternera, pollo). Además, durante los primeros días, para eliminar los procesos inflamatorios agudos, se recomienda solo dar agua limpia al animal.
- En caso de diabetes. Es necesario garantizar el mantenimiento de un nivel aceptable de glucosa mediante medicamentos especiales y una dieta. Esta última implica el uso de alimentos dietéticos de calidad o comida natural con un mínimo de carbohidratos y grasas, pero sin comida de la mesa humana.
- En caso de helmintiasis. Además de los medicamentos dirigidos a eliminar los parásitos, se utilizan sorbentes que aceleran la limpieza del organismo de toxinas y la eliminación del mal aliento. En casos de intoxicación grave, se requieren goteros con solución salina.
Medidas preventivas
Las siguientes acciones ayudarán a reducir el riesgo de aparición de mal olor en la boca de la mascota:
- Cepillado regular de los dientes (al menos una vez cada 4-5 días) con pasta de dientes especial para perros.
- Organización de una dieta adecuada basada en carne, cereales, verduras y frutas, pero sin productos grasos, dulces y salados. También es importante el acceso constante a agua limpia filtrada.
- Compra de juguetes «masticables» que también contribuirán a la limpieza de los dientes del animal.
- Tratamiento sistemático contra helmintos.
- Visitas regulares al veterinario, que ayudará a detectar posibles problemas de salud en etapas tempranas. También serán recomendables visitas por separado al dentista.
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