Por qué los perros no quieren a los gatos

Existen numerosos mitos sobre por qué los perros no quieren a los gatos. Las verdaderas razones de esta actitud pueden explicarlas las personas que estudian el comportamiento de las mascotas. Según su opinión, la antipatía entre las mascotas tiene una justificación lógica.

El gato persigue al perro

Diferencias en el comportamiento

El perro y el gato son criaturas completamente opuestas en todos los aspectos. Los primeros son bastante curiosos, activos, prefieren contactar con los demás y retozar. Los gatos adultos se caracterizan por la calma y la serenidad. Por naturaleza, son reservados y tienden a evitar cualquier contacto, actuando como observadores. La impertinencia del perro, que mete su hocico en su espacio personal, indigna profundamente al gato, que intenta huir. Sin embargo, este comportamiento excita aún más al can, lo que da lugar a una persecución. Si un perro persigue a un gato, no significa necesariamente que sienta sentimientos negativos hacia él. La mayoría de las veces, se trata simplemente de curiosidad. Al alcanzar al animal que huye, el perro se queda desconcertado, sin saber qué hacer con él.

El gato le bufa al perro

El legado del pasado

Los animales tienen una cosmovisión diferente y su estilo de vida difiere enormemente. En el perro está genéticamente arraigado el instinto de manada, por lo que la conexión con sus congéneres es muy importante para él. Para el gato, la soledad está por encima de todo. Encuentra su presa por sí solo y no piensa compartirla con nadie.

Pero estos animales también tienen algo en común. Son depredadores y, por lo tanto, animales territoriales. Para ellos es especialmente importante defender los límites de sus zonas de caza. La cuestión territorial es precisamente la razón principal por la que los gatos y los perros se llevan mal.

Los perros, acostumbrados a vivir en manada, han adoptado una posición dominante. La ventaja de peso, aunque ayuda, no juega el papel más importante. Los ancestros del gato moderno tenían un tamaño mucho mayor que los representantes de los cánidos, sin embargo, tenían que sufrir la derrota debido a su soledad voluntaria.

División de territorios

A menudo, el odio de los perros hacia los gatos es una reacción a la invasión del «territorio canino».

  • Dormitorios, cuencos, puertas: si un gato se mete en la zona donde el perro duerme o come, pueden darse reacciones hostiles.

  • Solución: una zonificación clara: el gato tiene una habitación separada y los cuencos en diferentes niveles.

Recuerdos desagradables

A veces, incluso con un gato de carácter pacífico, el perro se niega a ser amigo. Esta reacción puede deberse a asociaciones negativas. Si el cachorro fue agredido por un gato en su momento, arañándole la cara con las garras, el miedo a los felinos queda grabado en el subconsciente. Cuando el dolor ya ha pasado hace tiempo, los recuerdos desagradables afloran al ver al gato.

No hay bestia más temible que un gato

La veracidad de este refrán puede ser demostrada por un gato seguro de sí mismo. A pesar de que los perros detestan a los miembros de la familia felina, estos, a su vez, no les temen en absoluto. Esta es una de las razones por las que los gatos a menudo se enfrentan a los perros. En lugar de huir inmediatamente al ver a un perro que se acerca, la mascota se agacha y analiza atentamente la situación. A menudo se puede observar cómo el gato se pasea grácil y lentamente frente al perro, como provocándolo. Ante el peligro, se retira fácilmente al árbol más cercano y no parece asustado en absoluto.

Malentendido

Los animales se comunican entre sí mediante sonidos y gestos; es un hecho bien conocido. Y la observación ha llevado al ser humano a pensar que los perros y los gatos no se entienden. El perro, por ejemplo, mueve la cola de alegría, mientras que el gato muestra así inquietud y actitud agresiva. Se pueden establecer paralelismos similares con los sonidos característicos de los animales.

El gruñido del perro, como es sabido, es una advertencia y una muestra de agresión, mientras que el ronroneo del gato en la mayoría de los casos expresa confianza y gratitud. Los motivos de las mismas acciones en el perro y el gato son diferentes y se entienden mal, por lo que prefieren tratar cualquier acción hacia ellos con recelo o incluso con agresión hasta que se resuelvan todos los conflictos.

Gatito gris en un árbol

Diferencia de señales verbales

Al estudiar el comportamiento animal, no se puede pasar por alto una característica como el contacto verbal. Un mismo movimiento tiene significados completamente opuestos:

  • Mover la cola para los perros significa un estado de ánimo amistoso, en los gatos es una señal de irritación.
  • Al arquearse, el gato se prepara para atacar. El perro no entiende la señal, se acerca para olfatear y recibe un zarpazo en el hocico.
  • Al levantar la pata, el perro muestra deseos de jugar. Para el gato, esta acción parece amenazante.
  • El ronroneo del gato significa placer. El perro con su gruñido advierte de un ataque.

La falta de comprensión de las señales verbales es otra razón de la ausencia de amor entre estos animales.

Excepciones a la regla

Resulta que no todos los perros sienten aversión por los gatos. Hay razas que adoran a las mascotas peludas. Entre ellas se incluyen:

  • Papillón.
  • Bichón Frisé.
  • Bichón Maltés.
  • Basset Hound.
  • Carlino.
  • Bóxer Alemán.
  • Terranova.
  • Golden Retriever.

Golden Retriever y gato.

En algunas razas, los instintos de caza y de pelea no pueden ser suprimidos mediante la educación. Los dueños de pitbulls, galgos y Parson Russell terriers tendrán que adiestrar a sus mascotas, enseñándoles a no prestar atención a los gatos y a no ceder a sus provocaciones.

Investigaciones científicas sobre las relaciones entre gatos y perros

  1. Un estudio de 2019 realizó una resonancia magnética cerebral de un perro al ver a un gato: se activan las zonas de las emociones y las del miedo. Esto indica que la reacción no solo es fisiológica, sino también emocional.

  2. Observaciones etológicas confirmaron que uno de cada tres perros que reaccionan agresivamente no siente miedo, sino un estado de excitación.

  3. Experimento con juego: un perro entrenado para reacionar con calma ante un gato y que recibe golosinas por ello, después de 4 semans se reajustó a una reacción neutra.

Cómo hacer amigos a un perro y un gato: plan paso a paso

Los dueños que sueñan con la paz entre un perro y un gato deben entender: la verdadera amistad entre estos animales es posible, pero requiere paciencia, un enfoque sistemático y conocimiento de la psicología del comportamiento.

1. Fase preparatoria

Antes de presentar a las mascotas:

  • Verifique el temperamento. Si el perro tiene historia de agresión o su instinto de caza está desarrollado, la presentación debe realizarse bajo la supervisión de un adiestrador.

  • Asegúrese de que el gato tenga zonas de refugio: estanterías, casetas, lugares elevados a los que el perro no pueda llegar.

  • Divida el territorio. Al principio, cada uno debe tener su propia zona (habitación, rincón), especialmente para la comida, el descanso y el baño.

2. Conocimiento por el olfato

Las mascotas se acostumbran al olor más rápido que a la vista:

  • Intercambien objetos: coloquen en la cama del gato una toalla sobre la que haya estado el perro, y viceversa.

  • Usen feromonas (sprays, difusores) para reducir la ansiedad.

3. Contacto visual

Después de 2-3 días se puede pasar al primer encuentro:

  • A través de una barrera (una cancela, una puerta de vidrio, un transportín) — los animales deben verse pero no tener contacto físico.

  • Observe el comportamiento: si el perro se queda inmóvil, gruñe, se tensa — retírelo, vuelva al intercambio de olores.

  • Si las mascotas ignoren o reacionan con calma, es una buena señal.

4. Primer encuentro en el mismo territorio

  • La correa es obligatoria para el perro, para prevenir lanzos bruscos.

  • El gato debe tener la posibilidad de huir o subirse a un nivel superio al del perro.

  • Denle un bocadito por su comportamiento tranquilo. Mientras tanto, ignoren la agresión — no castiguen, simplemente retírenlo.

5. Acercamiento gradual

Los encuentros deben ser cortos: 5-10 minutos al día, luego aumenten la duración.

  • Juegos conjuntos, pero solo bajo control.

  • Se pueden alimentar cerca, pero con distancia (por ejemplo, a través de una barrera infantil).

  • No se apresure — establecer relaciones neutras toma de 1 a 4 semanas, y para la amistad hasta 2-3 meses.

Tabla: Signos de normalización de la relación

Síntoma de comportamiento Qué significa Acciones recomendadas
Las mascotas se olfatean entre sí Interés, no agresión Felicítenlos, ofrézcanles premios
El perro reacciona con calma Sin excitación, ansiedad reducida Se puede quitar la correa bajo control
El gato permanece en la habitación Acepta la presencia del perro Reduzca la distancia gradualmente
Sueño compartido, juego Vínculo establecido Permítales pasar más tiempo juntos
 

Lo que no se debe hacer

  • No los deje solos durante las primeras semanas, especialmente si no está seguro de su reacción.

  • No dé motivos para los celos — la atención debe ser equilibrada.

  • No los regañe por gruñir o sisear — son señales normales, no agresión, sino comunicación.

Qué hacer si la amistad no funciona

A veces las mascotas no se hacen amigas, pero pueden convivir en paz. En tales casos:

  • Continúe separando los espacios;

  • Establezca reglas claras;

  • Consulte a un especialista: un zoopsicólogo ayudará a corregir el comportamiento.

Cuando en el hogar viven representantes de familias enfrentadas, el dueño tendrá que esforzarse mucho para hacerlos amigos. Las recomendaciones de propietarios experimentados ayudarán a lograrlo:

  1. Lo mejor es tener a los pequeños al mismo tiempo. Al crecer juntos, las mascotas se convierten en amigas de por vida.
  2. Cuando ya hay un gato adulto en casa, es mejor introducirle un cachorro. La presentación debe ser gradual. No se debe obligar a la mascota adulta a estar a la fuerza en compañía del pequeño.
  3. Si en casa vive un perro adulto, al traer un gatito, se le debe poner un bozal al perro y explicarle que no se debe maltratar ni asustar al pequeño. Es mejor no presentarlos de inmediato.
  4. Se recomienda alimentar a los animales por separado al principio. La presencia de otro animal durante la comida irrita al perro.

El dueño debe controlar atentamente el comportamiento de los animales, evitando la aparición de cualquier situación conflictiva.

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