Cómo saber si un gato está enfermo
Los gatos son animales extremadamente reservados, por lo que es importante que los dueños sepan cómo detectar a tiempo que un gato, una gata o un gatito no se encuentra bien. En este artículo le explicaremos detalladamente cómo saber si su gato o gata está enfermo, y con qué síntomas la visita al veterinario debe ser urgente.
Contenido
10 signos de salud de un gatito
Si usted está planeando llevarse un gatito a casa, es muy importante saber evaluar los signos visuales de salud en el primer contacto con el animal. Desafortunadamente, los criadores no siempre advierten honestamente a los posibles compradores sobre la presencia de alguna enfermedad en los pequeños, y a veces pueden ni siquiera saber que el gatito está enfermo.
¡Importante! Elija un gatito que ya tenga 2 meses, ya que a esta edad ya se pueden evaluar los parámetros básicos, y el criador está obligado a realizar la vacunación primaria de los pequeños.

Indican la buena salud del pequeño:
- pelo liso y brillante (sin calvas ni zonas ralas);
- ojos limpios (sin costras ni signos de legañas);
- nariz limpia, ligeramente húmeda y fresca al tacto (sin secreciones excesivas);
- orejas limpias (sin olor específico ni rastros de secreciones);
- ausencia de rastros de pulgas y otros parásitos en la piel (costras, erupciones, arañazos, etc.);
- simetría corporal;
- movimientos correctos, ausencia de rigidez en las extremidades;
- actividad y curiosidad;
- carácter juguetón;
- buen apetito.
Si el gatito ya ha alcanzado la edad de cambio de dientes, puede aparecer un olor específico en la boca, pero en todos los demás casos este síntoma debe ser preocupante.
Lista de comprobación de salud de la mascota
Cuando un gato o una gata viven en casa desde hace ya varios meses, el dueño conoce muy bien las costumbres de su querida mascota y puede detectar las señales que indican que el animal se siente bien.

Indican la buena salud del animal adulto:
- Buena apariencia. El estado del pelaje es una prueba de fuego para la salud de todo el organismo del animal, por lo que cualquier cambio en el exterior debe ser motivo de alarma.
- Aseo constante. Si el gato deja de acicalarse, se puede sospechar que se siente mal.
- Buen apetito. Por lo general, es una señal de que la mascota está sana, pero hay una serie de condiciones en las que la disminución del apetito es una variante normal (por ejemplo, durante el celo, en las primeras semanas de embarazo, después de una cirugía de esterilización, después del parto, en situaciones de estrés).
- Sed moderada. Los animales que se alimentan con pienso seco beben agua más y con más frecuencia que con la alimentación natural, pero un aumento brusco en el consumo de líquidos puede indicar una enfermedad en desarrollo en el organismo.
- Visita regular a la bandeja. Normalmente, los animales no castrados visitan la bandeja para «hacer pequeño» 2-3 veces al día, los castrados hasta 5 veces, y para «hacer grande» el gato debe defecar no más de 1-2 veces al día. También importa cuánto tiempo pasa la mascota en la bandeja. Si se queda demasiado tiempo en el baño, puede indicar que el gato tiene estreñimiento o signos de trastornos en el sistema urinario.
- Nivel de actividad estable. La actividad de cada animal es individual, pero cada dueño sabe con qué frecuencia y durante cuánto tiempo le gusta jugar a su gato, qué tan rápido se cansa y cuánto tiempo necesita para recuperarse después de un período de actividad. Si el gatito está apático, letárgico, no reacciona a sus juguetes favoritos, es un síntoma claro de que no se siente bien.
- Contacto con los dueños, comunicación. Si un gatito siempre sociable y cariñoso comienza a evitar a los dueños, no se deja coger, muestra agresión, puede indicar que el animal está sintiendo dolor.
- Locuacidad y voz. Por supuesto, la mayoría de los gatos no pueden decir que tienen dolor, pero también hay mascotas que avisan a sus dueños de malestar con fuertes maullidos. También se puede entender que el gato necesita una visita al veterinario por cambios en la voz o en la forma habitual de «hablar» de la mascota.
- Postura del animal. Los gatos sanos fuera del período de juego están algo relajados, y al dormir pueden adoptar las posturas más variadas. Si algo les interesa, reaccionan rápidamente: las pupilas se contraen, el cuerpo se tensa, las orejas se giran hacia adelante.
- Respiración. En reposo, el gato debe respirar de manera uniforme, sin sobresaltos ni falta de aliento. Al igual que las personas, los gatos pueden padecer resfriados con afectación de las vías respiratorias superiores (lo que indica la aparición de mucosidad nasal, estornudos, lagrimeo) e inferiores (síntomas característicos: tos, falta de aliento, respiración acelerada con sonidos extraños).
¿Cómo saber si el gato está enfermo y hay que llevarlo al veterinario? Cualquier cambio brusco en las rutinas de comportamiento del animal, debilidad excesiva y apatía, aspecto descuidado a pesar de seguir los cuidados habituales, así como otras anomalías que pueda observar en casa, son motivo para acudir al veterinario. Recuerde que para realizar un diagnóstico correcto es necesario un examen completo del animal. Solo así el tratamiento será lo más eficaz posible.
Qué indican los síntomas
Es importante saber no solo cómo entender en general que el gato está enfermo, sino también cómo determinar qué es lo que preocupa a la mascota.
Tenga en cuenta que la mayoría de los síntomas básicos (letargo, rechazo a la comida, aumento de temperatura, trastornos gastrointestinales) son característicos de un amplio espectro de enfermedades.

Al mismo tiempo, una serie de síntomas pueden indicar una alta probabilidad de ciertos problemas de salud en su mascota:
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Síntoma |
Posibles problemas |
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Cambio en la apariencia del pelaje |
1. Carencia de vitaminas y oligoelementos. 2. Alteración del equilibrio hormonal. 3. Cambios relacionados con la edad. 4. Estrés. |
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El gato ha dejado de acicalarse |
1. Estrés, estado depresivo. 2. Sensaciones dolorosas en la zona de la boca. 3. Debilidad intensa en el contexto del desarrollo de cualquier enfermedad. |
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Disminución del apetito, rechazo a la comida |
1. Problemas gastrointestinales. 2. Estrés intenso. 4. Enfermedades de la cavidad oral. 5. Enfermedades infecciosas. 6. Helmintiasis (infección por gusanos). |
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Sed intensa |
1. Diabetes. 2. Alteraciones en el funcionamiento de los riñones. 3. Alteraciones en el funcionamiento de la glándula tiroides. 4. Trastorno del metabolismo. |
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Vómitos, diarrea |
1. Amplio espectro de enfermedades infecciosas. 2. Intoxicación. 3. Helmintiasis. 4. Alteraciones gastrointestinales. 5. Alteraciones en el funcionamiento del páncreas. 6. Enfermedades hepáticas. |
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Micción frecuente (el gato ha dejado de usar la bandeja sanitaria) |
1. Enfermedades renales. 2. Enfermedades del sistema reproductivo. 3. Diabetes. |
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Tos |
1. Resfriados (infecciones víricas). 2. Helmintiasis. 3. Cuerpo extraño en las vías respiratorias. 4. Afectación del tejido pulmonar por cáncer. |
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Secreciones nasales y oculares |
1. Amplio espectro de enfermedades infecciosas. 2. Neoplasias en la cavidad nasal. 3. Reacción alérgica. 4. Enfermedades oculares. |
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Secreciones de los oídos |
1. Infección fúngica. 2. Ácaro del oído. 3. Procesos inflamatorios causados por bacterias. |
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Picor (el gato se rasca intensamente) |
1. Infecciones fúngicas. 3. Infecciones bacterianas de la piel. 4. Lesiones cutáneas. 5. Ácaro subcutáneo. 6. Picaduras de insectos, incluyendo pulgas y garrapatas. |
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Pérdida de pelo |
1. Infección fúngica de la piel (comúnmente conocida como tiña). 2. Alergia. 3. Alopecia focal. 4. Resultado del estrés. 5. Trastornos hormonales. |
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Mal aliento |
1. Enfermedades dentales. 2. Periodo de cambio de dientes en los gatitos. 3. Enfermedades gastrointestinales. |
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Agresión (manifestada sin razón por un animal que antes era sociable y manso) |
1. Estrés. 2. Dolores intensos. 3. Enfermedades cerebrales. 4. Rabia. |
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El gato cojea (ha cambiado su forma de andar) |
1. Dolor en la extremidad. 2. Enfermedades articulares. 3. Lesiones. 4. Enfermedades del sistema nervioso. 5. Enfermedades cerebrales. |
Consultando la tabla, sabrá cómo detectar si su gato tiene un dolor intenso, pero difícilmente podrá determinar si el dolor abdominal se debe a trastornos del sistema digestivo, lesiones de órganos internos o un proceso inflamatorio agudo en la cavidad abdominal. Tampoco existe (ni puede existir) un consejo único para saber si un gatito o un gato adulto ha contraído una enfermedad infecciosa u otra. En casa, sin realizar análisis de laboratorio que puedan identificar claramente el tipo de patógeno, es imposible saber si el animal padece moquillo, enteritis, rotavirus, coronavirus u otra enfermedad infecciosa.

Muy a menudo, al sospechar que su mascota padece alguna enfermedad, los dueños intentan tratar al gato en casa y acuden al especialista solo cuando los síntomas persisten durante un largo período o se vuelven amenazantes y el animal necesita ayuda urgente.
Sintomatología peligrosa
Por lo tanto, ya sabe cómo detectar si su gato está enfermo, pero en la mayoría de los casos los signos de enfermedad no ponen en peligro la vida del animal, por lo que la visita al veterinario puede programarse en un momento que sea conveniente para usted y el especialista. Sin embargo, hay una serie de síntomas que, si los observa, debe llevar a su mascota a la clínica de inmediato, independientemente de la hora del día, ya que pueden indicar un deterioro repentino del estado y un peligro para la vida.
Los síntomas peligrosos incluyen:
- temperatura corporal superior a 39,2;
- pérdida de conocimiento, convulsiones;
- parálisis, pérdida del control muscular;
- dificultad para respirar, disnea;
- palidez (cianosis) de las mucosas;
- vómitos o diarrea con sangre;
- el gato que padece urolitiasis no puede orinar;
- reacción alérgica violenta (a comida, medicamento, picadura de abeja, etc.);
- cualquier lesión (a menudo no se pueden evaluar visualmente los daños internos).

Estos signos pueden indicar que existe una amenaza real para la vida de su mascota, y la ayuda veterinaria debe proporcionarse lo antes posible.
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