Costras en el cuello y la cabeza de los gatos
La aparición de costras en el cuello y la cabeza de los gatos es un fenómeno desagradable. La mascota pierde su aspecto atractivo; además, el animal a menudo sufre porque las zonas afectadas duelen o pican. El gato tiende a rascarse la zona dolorida, lo que provoca lesiones secundarias, a menudo sangrado, y el pelaje se vuelve más fino o se cae por completo.
Para aliviar el estado de su mascota, es necesario conocer las causas y los métodos de tratamiento de estas enfermedades. Es imposible determinarlos por sí mismo y elegir la terapia adecuada sin consultar a un veterinario, pero al menos debe tener una idea aproximada para entender qué tipo de ayuda necesita el gato.

Contenido
Causas
Los dueños de gatos suelen pensar que las costras en la cabeza y el cuello pueden deberse exclusivamente a la acción de microorganismos fúngicos. En realidad, la lista de problemas y factores desencadenantes es mucho más amplia. Las costras pueden ser causadas por agentes infecciosos, fallos del sistema inmunitario, traumatismos, parásitos, etc.
Alergia
Si el factor que provocó la aparición de costras, cortezas o escamas en el cuello o la cabeza es una alergia, la tarea principal se reduce a encontrar el agente desencadenante. Los irritantes que provocan una reacción alérgica pueden ser los siguientes:
- Componentes de la alimentación. Con frecuencia, esta forma de alergia aparece tras un cambio de dieta o cuando se entrega un gatito a nuevos dueños.
- Irritantes externos. Pueden ser muchos, pero entre los más comunes se encuentran el polen de las plantas, el polvo y los ácaros del polvo, los hongos de moho, ciertos componentes de los suplementos vitamínicos, las enzimas presentes en la saliva de los parásitos hematófagos, etc.
- Medicamentos. La formación de costras se observa a menudo tras el uso de fármacos potentes o medicamentos con efectos secundarios pronunciados. En la mayoría de los casos, estas reacciones son provocadas por antibióticos o soluciones para combatir parásitos externos.
- Productos de higiene. Pueden ser tanto productos de limpieza del hogar en forma de soluciones o sprays, como productos especializados para tratar las zonas donde se encuentra el gato. A veces, los champús para gatos provocan alergias.
El alérgeno que desencadenó la aparición de llagas con costras puede ser uno solo, pero también se dan casos de combinación de irritantes. En tal caso, resulta aún más difícil identificar los factores desencadenantes.

En caso de alergia, las costras se forman primero en la cabeza, delante de las orejas, y luego se desplazan al cuello. Si no se inicia el tratamiento a tiempo, pueden extenderse por todo el cuerpo.
Foliculitis
Esta patología está causada por la infección de la piel por estafilococos. Las costras parecen huecas y en su interior se acumula líquido seroso. Aumentan de diámetro y grosor. Pueden localizarse en el hocico, debajo de la boca, en la cruz, en la zona de la cola. Con menor frecuencia, afectan a las extremidades.
Los gatos con sistemas inmunitarios débiles son los más propensos a padecer esta enfermedad. A menudo la sufren tras haber pasado por enfermedades graves o por falta de una higiene adecuada.

Tiña
Las costras en el cuello, el hocico, la cabeza, la cruz y otras partes del cuerpo aparecen por la actividad de organismos fúngicos, que a menudo afectan a gatos de cualquier edad. En la primera etapa, aparece enrojecimiento en el foco de la lesión, que pronto se convierte en costras, y el enrojecimiento se desplaza al contorno exterior de la herida, que crece gradualmente. En la zona de la herida, el animal siente un intenso picor y puede rascarse hasta sangrar, lo que a veces provoca una infección secundaria de la piel lesionada.
El peligro de la tiña radica en que es altamente contagiosa, por lo que pueden contagiarse no solo otros animales que vivan en la misma casa, sino también las personas.
En la mayoría de los casos, la tiña responde rápidamente al tratamiento, pero en animales con sistemas inmunitarios debilitados, la terapia puede ser poco eficaz.

Eccema
El eccema es una lesión cutánea en la que aparecen costras no solo en la cabeza y el cuello, sino también en los costados, el lomo, cerca de la cola o en el abdomen. La mayoría de las veces, las costras se desarrollan en el hocico, cerca de la boca o los ojos. Un rasgo característico es la pequeña superficie de la lesión.
Esta enfermedad puede aparecer por varias razones. La primera y más común se relaciona con el ámbito neurológico. Las costras aparecen debido al estrés; a veces, su aparición es provocada por un lamido excesivo. Esta situación se desarrolla después de que un querido miembro de la familia se haya ido o haya fallecido, o el gato se haya mudado a una nueva casa. El estrés también puede desencadenarlo la llegada de una nueva mascota o de un bebé recién nacido.
Las manifestaciones del eccema suelen aparecer tras enfermedades cutáneas infecciosas. A veces, estas costras acompañan a enfermedades crónicas de órganos internos que requieren diagnóstico y tratamiento.

Demodicosis
En la piel de los gatos habitan parásitos especiales, invisibles a simple vista. Mientras el animal está sano, estos organismos no causan complicaciones, pero después de que algún factor debilite gravemente el sistema inmunitario, aparecen costras bajo el pelaje debido a la rápida multiplicación de estos parásitos. Primero se forman costras cerca de la cola, y luego en la cruz. En casos graves, las costras cubren todo el cuerpo. En las zonas afectadas, el manto de pelo se vuelve más escaso gradualmente.
El principal peligro de la demodicosis reside en la posibilidad de recaídas. A menudo el tratamiento se alarga durante mucho tiempo, a veces durante años. Cada vez que el sistema inmunitario se debilita, el problema puede volver con más fuerza, extendiéndose rápidamente por todo el cuerpo.
El tratamiento de la demodicosis siempre implica un conjunto completo de procedimientos, de cuya precisión depende la recuperación del gato.

Diagnóstico
El veterinario examina la cabeza y el cuello del gato, prestando especial atención a las costras y las zonas circundantes. Obligatoriamente se realiza una entrevista al dueño, durante la cual se averigua cuándo aparecieron los primeros síntomas, en qué condiciones vive el gato, qué come y qué enfermedades ha padecido recientemente.
Basándose en el cuadro clínico, se realizan las siguientes pruebas diagnósticas:
- examen de la piel con luz ultravioleta;
- biopsia de muestras tomadas de las costras;
- análisis generales de sangre;
- examen bacteriológico de frotis o raspados de las costras;
- pruebas de alergia mediante tiras reactivas especiales.
Hasta que se establezca el diagnóstico, es recomendable aislar al animal o minimizar el contacto con los miembros del hogar.
Tratamiento
El tratamiento depende de la causa que haya provocado la aparición de costras en el cuello y la cabeza. Si es un alérgeno, es necesario detener urgentemente su efecto sobre el gato. A menudo es necesario revisar la dieta y eliminar los alimentos inadecuados, sustituyéndolos por otros. A veces hay que cambiar los productos de cuidado de la mascota. Además, se utilizan antihistamínicos.
Si la enfermedad está causada por una infección, para tratar las costras se recetan antibióticos. Paralelamente, se administran inmunomoduladores y complejos multivitamínicos que ayudarán a restaurar la inmunidad del animal.

Para combatir los parásitos, se suelen usar productos externos que se aplican en la zona de la cruz. Es muy importante evitar que la mascota se lama estos productos, ya que todos son altamente tóxicos y pueden provocar intoxicaciones graves.
Para cualquier enfermedad similar, se recetan preparados tópicos de acción local que se aplican directamente sobre las costras. Ayudan a reducir el picor en el foco de la lesión y aceleran la cicatrización de las heridas existentes. Para el cuidado de la mascota durante el tratamiento, se utiliza un champú queratolítico (en polvo) que se aplica en seco para no propagar el agente patógeno a las zonas sanas.
Durante la terapia, la desinfección de las zonas donde vive el gato cobra especial importancia. Hay que tratar el lugar donde duerme y todos los recipientes de los que come y bebe. Si la terapia empieza a dar resultados, significa que la causa se ha identificado correctamente. La duración del tratamiento la determina el veterinario; no se debe interrumpir solo porque las costras de la cabeza y el cuello hayan desaparecido, ya que esto podría provocar una recaída que será aún más difícil de combatir.
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