Demodicosis en gatos: síntomas y tratamiento

La demodicosis es una enfermedad que puede causar verdadero sufrimiento a la mascota, ya que afecta no solo a su aspecto, sino también al bienestar del gato. Para iniciar el tratamiento a tiempo, es necesario conocer los síntomas de esta enfermedad, porque solo el dueño puede darse cuenta de que el animal necesita ayuda y tomar todas las medidas necesarias para aliviar su estado y lograr su recuperación.

El gato está tumbado en el respaldo del sofá

Causas

El agente causante de esta enfermedad es el ácaro Demodex, que puede afectar a los folículos pilosos y las capas superiores de la piel del gato. El parásito está muy extendido en el medio ambiente, pero no siempre es capaz de activarse en el organismo de la mascota. Para que se desarrolle la demodicosis, las defensas del organismo deben estar debilitadas debido a factores como:

  • dieta desequilibrada;
  • disminución de la inmunidad tras patologías graves;
  • presencia de infecciones parasitarias;
  • tendencia a reacciones alérgicas;
  • período de recuperación tras cirugías;
  • lesiones en la piel.

Tras la infección, el parásito comienza a multiplicarse rápidamente, alimentándose de las células de los folículos pilosos y las glándulas sebáceas. En casos graves de demodicosis, el ácaro penetra en la linfa y se disemina por todo el cuerpo, lo que agrava aún más el curso de la enfermedad.

Grupos de riesgo

La demodicosis se desarrolla con mayor frecuencia en gatos con un estado inmunitario débil: en gatitos menores de un año y en adultos mayores. Los veterinarios señalan que existe una predisposición racial a esta patología, que manifiestan los gatos birmanos y siameses.

Es más probable que se infecten las mascotas que se relacionan activamente con animales callejeros. Esto se debe a que la transmisión del ácaro puede ocurrir incluso desde un gato que no presenta síntomas de demodicosis.

El Demodex no parasita la piel humana, por lo que el dueño no debe temer contagiarse de su mascota.

Síntomas

Los síntomas principales dependen de la forma en que se manifieste la patología. Se distinguen dos variantes:

  • Localizada. Las zonas afectadas no son extensas, en total no más de cinco.
  • Generalizada. En esta forma, los focos son grandes, más de seis. A menudo puede afectar a todo el cuerpo.

Sin tratamiento, la forma localizada de demodicosis suele convertirse con el tiempo en generalizada.

Los síntomas se desarrollan gradualmente; la velocidad de su manifestación depende de las características individuales del organismo del gato y de su nivel de inmunidad. En las primeras etapas, los ácaros se reproducen en la epidermis cerca de los ojos, en las orejas y alrededor de ellas, en la zona de la frente y cerca de la boca. Inicialmente, en estas áreas aparecen zonas rosadas en las que se desarrollan pequeños bultos que sobresalen de la piel. Aparecen en los puntos de destrucción de las células epiteliales por los demodex. El tamaño de estos bultos es de 3-5 mm. Con el tiempo, se agrandan, se vuelven más duros y, al presionarlos, sale icor o un líquido verdoso. Después de varias semanas o meses, en el pelaje aparecen calvas que aumentan lentamente. Su superficie puede cubrirse de escamas y descamarse.

Estos síntomas provocan un comportamiento determinado en el gato: constantemente intenta lamerse las zonas dañadas, tragando así mucho pelo, lo que provoca trastornos digestivos y vómitos. Debido al lamido constante, las zonas enrojecidas se maceran y puede añadirse una infección fúngica o bacteriana.

En las últimas etapas, el animal pierde pelo rápidamente, el pelaje se vuelve escaso y no se produce la muda normal. Los síntomas empeoran con una reacción alérgica a la presencia del ácaro.

Diagnóstico

El dueño solo puede sospechar la presencia de demodexia en su mascota, pero solo un veterinario cualificado puede confirmarla, por lo que es necesario acudir a una clínica veterinaria con el animal enfermo. El médico evaluará todos los síntomas y prescribirá un examen que garantice el tratamiento adecuado en el futuro.

El diagnóstico de la demodexia consiste en la realización de las siguientes pruebas:

  • Raspado para microscopía. Dado que el demodex es muy pequeño (aproximadamente 0,3 mm de largo), solo se puede ver con un microscopio. Se toma un raspado en las zonas de mayor acumulación probable de ácaros, cerca de las orejas. A veces, esta prueba se repite varias veces con un intervalo de un par de días, porque no siempre se logra detectar el agente causal a la primera.
  • Análisis de heces. En las heces se puede detectar demodex en aquellos animales que se lamen activamente las zonas dolorosas.
  • Biopsia de piel.
  • Tricograma del pelaje.

Cuando los síntomas de la demodexia son muy pronunciados, se prescribe un examen ampliado que incluye las siguientes pruebas adicionales:

Si en el hogar hay otros gatos que no presentan síntomas, también se les debe realizar un diagnóstico.

Tratamiento

El tratamiento de la demodicosis se lleva a cabo en dos direcciones principales:

  • eliminación del agente causal y alivio de los síntomas;
  • restauración de la inmunidad y las defensas del organismo del animal.

Realizar el tratamiento en casa sin consultar a un veterinario es peligroso para la vida, ya que los medicamentos dirigidos a combatir el ácaro son muy tóxicos, y su uso arbitrario, sin tener en cuenta las características de la mascota, no solo puede perjudicar aún más la salud, sino también provocar la muerte del animal.

De entre los medicamentos sistémicos para combatir la demodicosis, se suelen elegir fármacos basados en amitraz, ivermectina y aversectina, que en algunos casos se administran al gato en forma de comprimidos y, a veces, por vía intramuscular. Para reducir rápidamente los síntomas y lograr un tratamiento eficaz, a los medicamentos sistémicos se añaden tratamientos tópicos: ungüentos o emulsiones que contienen insecticidas sintéticos.

Además de los medicamentos destinados a eliminar la demodicosis, se prescribe todo un conjunto de medidas:

  • toma de hepatoprotectores que aseguren la eliminación segura de las toxinas presentes en los insecticidas;
  • limpieza diaria de las zonas donde se encuentra la mascota;
  • desinfección de los recipientes y de la zona de descanso del animal;
  • baños periódicos con champú antifúngico o antibacteriano;
  • aplicación de aceite de espino amarillo o pichtoína en las zonas afectadas;
  • prescripción de inmunoestimulantes y preparados de vitaminas y minerales;
  • en caso de evolución complicada, se realiza tratamiento con antibióticos.

Durante el tratamiento se debe prestar especial atención a la alimentación: la dieta debe consistir en alimentos de fácil digestión, ricos en proteínas. Muchos veterinarios recomiendan en este periodo cambiar a un pienso hipoalergénico de calidad.

El tratamiento de la demodicosis continúa durante al menos cuatro semanas, pero a veces se prolonga mucho más allá de este período. No se puede guiar por la ausencia de síntomas, ya que los huevos permanecen vivos después de que los ácaros adultos mueren. Si se interrumpe el tratamiento antes del tiempo necesario, pronto aparecerá una segunda oleada de la enfermedad, con la que será aún más difícil lidiar.

El control del proceso terapéutico lo realiza el veterinario. Para ello, prescribe una microscopía repetida del material extraído de la piel, una vez al mes. Después de que tres pruebas consecutivas muestren la ausencia del agente causante, se podrá considerar finalizado el tratamiento. Si no se realizan las pruebas de control, se producirán recidivas múltiples de la demodicosis.

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