Discopatía en perros: síntomas y tratamiento
La discopatía en perros es una enfermedad que se debe a procesos distróficos en la columna vertebral, en particular, en los discos intervertebrales. Como resultado de una alteración en la nutrición de las estructuras de la columna, pueden observarse síntomas que requieren una consulta urgente al veterinario para un tratamiento adecuado. En las primeras etapas, la enfermedad puede controlarse con métodos conservadores. Sin embargo, con el desarrollo de procesos destructivos, el tratamiento de la discopatía en perros sin cirugía ya no será eficaz.

Características generales
La columna vertebral del perro está formada por vértebras que se fijan entre sí mediante articulaciones y discos intervertebrales. Cada vértebra tiene un orificio especial a través del cual pasa la médula espinal. Juntos forman la columna vertebral.
Los discos intervertebrales tienen forma de anillo, que está cubierto por un tejido fibroso denso. Su contenido está lleno de un núcleo pulposo. Esta estructura permite realizar una función amortiguadora. La función de los discos consiste en distribuir las cargas sobre la columna vertebral y garantizar su estabilidad y capacidad de soporte.
La discopatía puede afectar cualquier segmento de la columna vertebral: cervical, torácico o lumbar, o varios a la vez. En caso de desarrollo de alteraciones metabólicas en el núcleo y el anillo fibroso, disminuye el nivel de proteoglicanos (compuestos proteicos de alto peso molecular), lo que conduce a una reducción de la concentración de moléculas de agua. Como resultado, los tejidos del disco comienzan a perder elasticidad, se desarrollan procesos distróficos, lo que conlleva una alteración de su funcionalidad. Bajo la presión de la columna, el disco comienza a aplanarse y su contenido sale de los límites establecidos, ejerciendo un efecto negativo sobre las terminaciones nerviosas y la médula espinal.
Al progresar, la enfermedad puede tener dos vías de desarrollo:
- protrusión: abultamiento del disco sin rotura de la membrana;
- extrusión: alteración de la integridad de los tejidos de la membrana externa del anillo con salida del contenido hacia el área del canal medular.
En cualquier caso, se produce una compresión mecánica de la médula espinal y las terminaciones nerviosas. Aparecen un proceso inflamatorio y edema tisular. Posteriormente, las vértebras comienzan a deformarse.

Tipos
El nombre alternativo de la discopatía es enfermedad de Hansen. Se divide en dos tipos principales:
- Tipo I. En el proceso distrófico se ven afectados principalmente los tejidos del anillo externo, lo que provoca una extrusión, es decir, su rotura. Como resultado, se desarrolla edema de la médula espinal e inflamación del nervio espinal. Este tipo de enfermedad se caracteriza por una progresión rápida. Es más frecuente en individuos jóvenes.
- Tipo II. En la mayoría de los casos se observa en perros mayores de 6 años. En este caso, los procesos degenerativo-destructivos se desarrollan mucho más lentamente. Gradualmente se forma una protrusión discal que conduce a la deformación de varias vértebras.
Causas
Las razas de perros condrodistróficas son propensas a la discopatía: teckels, pugs, bulldogs, pekineses. Los teckels son los que tienen mayor riesgo de padecer esta enfermedad. En más del 60% de los casos, la discopatía se observa en perros de esta raza.
Los perros de entre 4 y 7 años son los que más enferman. Los factores predisponentes de la patología son obesidad y otros trastornos metabólicos. Con menos frecuencia, la patología aparece tras una lesión en la columna vertebral.
El principal factor causal en el desarrollo de la discopatía es la metaplasia cartilaginosa. El proceso se considera una forma de regeneración patológica en la que un tipo de tejido es reemplazado por otro. Así se produce la sustitución del tejido fibroso por cartílago o hueso.
La metaplasia se desarrolla en el contexto de inflamación crónica, alteración de la nutrición de los tejidos o del metabolismo.
Síntomas
En caso de desarrollo lento de la discopatía en perros, los síntomas pueden no manifestarse de inmediato. El animal puede estar enfermo durante un largo período antes de que se forme un cuadro clínico pronunciado.
Con la progresión del proceso degenerativo-destructivo, la sintomatología irá en aumento. El animal experimentará sensaciones dolorosas que pueden manifestarse de la siguiente manera:
- la mascota limita sus movimientos;
- se observa un cambio en la marcha, que se vuelve más rígida y pesada;
- aparece cojera (en una o varias extremidades);
- a la mascota le cuesta saltar, bajar o subir escalones;
- se altera la coordinación de movimientos;
- al intentar cambiar de posición puede gemir;
- aparecen temblores en las patas, convulsiones;
- en casos avanzados, el perro no puede caminar.
Dependiendo de la localización del proceso distrófico, la discopatía se manifestará de diferentes maneras:
- en alteraciones en la región cervical, al perro le cuesta mover la cabeza, inclinarla hacia abajo;
- en alteraciones en la región lumbotorácica puede observarse una curvatura antinatural de la espalda, aparición de una joroba.
En cualquier caso, la mascota estará inquieta, reaccionará de forma inapropiada al tacto y no se dejará acariciar.

Diagnóstico
Para prescribir un tratamiento adecuado de la discopatía, es necesario realizar un diagnóstico correcto y determinar la localización del proceso patológico. Para ello es imprescindible la ayuda de un veterinario. No será posible determinar por sí mismo el tipo de trastorno y su grado de desarrollo. La demora en el tratamiento puede acarrear consecuencias negativas importantes, incluso parálisis en los perros.
El veterinario indicará los siguientes tipos de exploraciones:
- Examen físico. Incluirá una evaluación del estado del animal y la realización de pruebas neurológicas. El médico observará los movimientos del animal, su capacidad para saltar y superar obstáculos. Se evaluarán los reflejos y se comprobarán las reacciones al dolor.
- Análisis de laboratorio: análisis de sangre general y bioquímico. También se pueden solicitar pruebas adicionales a criterio del médico.
- Radiografía de la columna vertebral. Esta exploración ayudará a determinar el área afectada y el grado de alteración en los tejidos de las vértebras y los discos intervertebrales. La radiografía es obligatoria en el diagnóstico de la discopatía.

Los métodos de diagnóstico más informativos son la resonancia magnética y la tomografía computarizada. Sin embargo, estas pruebas rara vez se realizan en animales, ya que son bastante costosas.
Tratamiento
El tratamiento de la discopatía en perros dependerá del estadio de progresión de la enfermedad, su tipo y manifestaciones clínicas. En las fases iniciales será necesaria una terapia conservadora, con el uso de fármacos de diversos grupos que el veterinario recetará. En este caso, el tratamiento puede realizarse en casa con un control continuo de la evolución del estado.
El tratamiento conservador incluye el uso de los siguientes medicamentos:
- fármacos antiinflamatorios esteroideos y no esteroideos (AINE) para eliminar la inflamación del nervio espinal y los tejidos adyacentes;
- analgésicos (analgésicos y AINE);
- relajantes musculares para aliviar los espasmos musculares;
- sedantes;
- vitaminas del grupo B.
Además, se prescriben procedimientos de fisioterapia.

¡Importante! La terapia no puede curar completamente la discopatía. Todos los métodos terapéuticos están dirigidos a eliminar los síntomas, retardar y detener los procesos degenerativos.
Si el proceso patológico afecta al tejido óseo de las vértebras, o se ha producido una rotura del anillo fibroso, el perro requerirá cirugía de forma obligatoria.
El cirujano eliminará las partes del disco intervertebral que han penetrado en la médula espinal y extirpará los tejidos dañados. La cirugía es necesaria para reducir la presión en el espacio del canal espinal. Si no se corrigen las alteraciones quirúrgicamente, existe una alta probabilidad de desarrollar parálisis rápidamente.
La discopatía en perros tiene un pronóstico favorable. Si el tratamiento se inicia en las primeras fases, se puede mantener la actividad del animal durante mucho tiempo. Tras la cirugía, el proceso de recuperación puede durar aproximadamente uno o dos meses. El animal necesitará reposo absoluto, una alimentación completa baja en grasas y el uso obligatorio de un corsé.
En el período postoperatorio, el dueño debe ayudar a su mascota:
- girarlo de lado para prevenir úlceras por presión;
- realizar masajes en las patas y el abdomen para mejorar la digestión.
Con el tiempo, se puede sacar al perro a pasear brevemente, aumentando gradualmente la carga. El corsé debe usarse hasta que el médico decida que el animal ya no lo necesita.
Una buena prevención consiste en cargas moderadas (especialmente la natación) y una alimentación saludable. No se debe permitir que el animal desarrolle obesidad. También es necesario controlar las patologías crónicas visitando regularmente al veterinario.
Cómo hacer masajes a un perro con discopatía: vídeo del veterinario
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