Fístula en perros: cómo tratar
La causa de la formación de una fístula en un perro puede ser un proceso patológico en el organismo, complicaciones tras una intervención quirúrgica. Si no se trata la enfermedad, puede desarrollarse sepsis, peritonitis, parálisis total o parcial. La clave para la recuperación será acudir al veterinario a tiempo, identificar la causa e iniciar el tratamiento a su debido tiempo.

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Fístula: definición, información general, diferencia con el absceso
Se denomina fístula (del latín «fistula», que significa «tubo») a una formación patológica en forma de canal (tubo) que conecta órganos huecos, cavidades de origen natural o patológico entre sí, con el medio externo. Si el canal conecta órganos internos, se llama fístula interna; si tiene salida al exterior, fístula externa.
Las fístulas incluyen diversos estados patológicos de carácter congénito o adquirido, que surgen debido a la destrucción de tejidos. En la zona inflamada se forma un líquido (pus) que sale al exterior a través de un canal estrecho, denominado trayecto fistuloso.
Las paredes internas de la fístula están cubiertas por tejido de granulación, que gradualmente crece y cierra la luz. Como resultado, se acumula contenido patológico y se forman bolsas en los tejidos, lo que favorece un curso prolongado del proceso purulento.
Sin eliminar la inflamación, el canal no cicatrizará y a través de él puede entrar una infección secundaria en el organismo.

A diferencia del absceso, que se manifiesta con la formación de una cápsula que separa los tejidos inflamados de los sanos, la fístula no tiene esa cápsula. El absceso generalmente se abre hacia el exterior, mientras que la fístula puede salir a cualquier sitio. Sin tratamiento, el absceso se convertirá en un flemón, que parece un absceso carente de límites.
Tipos de fístulas en perros, causas, síntomas
La formación de una fístula puede considerarse una especie de reacción del organismo que protege otros tejidos de la infección. En los perros, al igual que en otros animales, las fístulas pueden ser congénitas o adquiridas.

Las primeras surgen como resultado de un desarrollo anormal del feto en el útero materno y conectan algún órgano con la superficie corporal. Se crea una situación crítica para la vida de la madre y el cachorro. Aquí no se puede prescindir de la cirugía.
Las adquiridas durante la vida son mucho más frecuentes. Pueden aparecer en el abdomen, la cola, las patas y el hocico como resultado de:
- daño mecánico;
- presencia de un cuerpo extraño en los tejidos.
- artritis, artrosis;
- proceso inflamatorio en la encía y la raíz del diente;
- obstrucción de las glándulas paraanales;
- incumplimiento de las normas de asepsia durante la cirugía;
- uso de material de sutura muy denso;
- infección de la herida.
En caso de introducción de un cuerpo extraño
El cuerpo extraño suele introducirse durante el paseo. Puede ser una espiga seca, una hierba de bordes afilados (por ejemplo, la arista), un pequeño fragmento de vidrio u otros objetos pequeños. Los ojos, los oídos y las almohadillas de las patas se ven afectados.

El perro, al sufrir la lesión, lame la herida, se inquieta, gime, mueve la cabeza y cojea. Es necesario examinarlo con atención, retirar el objeto atascado y lavar la herida. Son adecuados la clorhexidina, el verde brillante y la solución de furatsilina.
No se recomienda tratar una superficie de herida grande con peróxido de hidrógeno y yodo; el alcohol aumentará el dolor.
El tratamiento se realiza durante tres días. Si no se trata la herida, la probabilidad de desarrollar inflamación es casi del 100% y será necesario extirpar el área de supuración.
Pararrectal (rectal) o paraanal
En los perros, a la izquierda y a la derecha del orificio anal se encuentran glándulas pares, denominadas paraanales. Están situadas simétricamente y llenas de un secreto con un olor individual. El líquido secretor sale al exterior durante la defecación, cuando el perro está excitado o marca el territorio.
La acumulación de líquido y la formación de fístulas se observan en caso de alteración del flujo de salida debido a:
- alimentación de baja calidad;
- trastornos en los procesos metabólicos;
- predisposición racial (por ejemplo, pelo denso) o genética;
- secreto demasiado espeso;
- falta de higiene del perineo.
Síntomas: el animal se inquieta, gime, «se arrastra» con el trasero por el suelo, lame el ano, en la zona de la inflamación aparece un bulto, hinchazón, dermatitis, puede subir la temperatura.

También se observa defecación dolorosa, sangre en las heces y presencia de pus si la fístula desemboca en el recto.
Postoperatorio (por ligadura)
Este tipo de fístula aparece en el perro como complicación tras una intervención quirúrgica, por ejemplo, esterilización o cesárea. Si el hilo o la sutura no se han desinfectado suficientemente, comienza una inflamación alrededor de la sutura, se forma pus, se produce un crecimiento y engrosamiento del tejido conjuntivo, y aparece una abertura fistulosa.

El diagnóstico inicial se puede realizar por su cuenta. El primer signo: protuberancias en la sutura. Al cabo de 3-4 días, comenzará a salir líquido con mal olor. Puede que no haya aumento de temperatura ni hinchazón. Luego, en la zona afectada comenzará a caerse el pelo; en caso de infección secundaria, la piel cerca de la abertura se humedece, se descama y pueden aparecer pequeñas úlceras. La abertura de la fístula siempre está cubierta de pus; cuando se seca, se forma una costra debajo de la cual rezuma exudado.
A veces la fístula se cura, pero por lo general no dura mucho: el líquido se acumula dentro y encuentra una salida, es decir, la fístula se rompe.
Diagnóstico y tratamiento
Solo un veterinario puede determinar la causa de la aparición de una fístula en un perro y prescribir el tratamiento adecuado. En algunos casos, será necesario realizar una radiografía y análisis de laboratorio. El cómo y con qué tratar dependerá de la gravedad del proceso inflamatorio y del estado de la mascota.
Por ejemplo, si la fístula está en la mejilla, debajo del ojo, se realiza un diagnóstico de la cavidad bucal, los dientes y las encías; si se establece una obstrucción de las glándulas paraanales, solo su extirpación curará al animal. El uso de medicamentos no dará resultados a largo plazo.
Muy a menudo es necesario recurrir a la intervención quirúrgica. Primero se extirpa la fístula, luego se limpia y se sutura la cavidad. Después, al perro se le prescribe un ciclo de antibióticos, antisépticos y, si es necesario, analgésicos, antipiréticos, antihistamínicos, vitaminas y fisioterapia.

Antes de visitar al veterinario, se debe desinfectar la zona de la fístula con furacilina, y lavar la cavidad con una jeringa o una pequeña perilla.
Procedimientos en el hogar:
- Durante el tratamiento, hay que asegurarse de que el perro no lama ni se rasque la herida; para ello existen mantas y collares especiales;
- Para el período postoperatorio, asignar un lugar cálido y seguro en el suelo;
- Prescribir una dieta suave, alimentar con porciones pequeñas;
- Desinfectar la sutura y la zona de inflamación.
Para evitar la aparición de fístulas, es necesario examinar a la mascota después de los paseos, desinfectar cualquier lesión en la piel, vigilar la alimentación, el estado de los dientes, encías, cavidad bucal y ano. A veces es posible curar una fístula sin cirugía, pero solo es posible en la etapa inicial.
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