Pododermatitis en las patas de los perros: síntomas y tratamiento

La pododermatitis en los perros es un fenómeno bastante común. Es mejor confiar su tratamiento a un especialista, ya que la inflamación que surge en las patas de los perros indica el desarrollo de alguna enfermedad o alteración en el funcionamiento de diversos procesos del organismo. Es decir, la pododermatitis es una manifestación secundaria de alguna patología. Su tratamiento se puede realizar en casa, sin embargo, previamente es necesaria la consulta con un veterinario. El médico debe determinar la verdadera causa de la pododermatitis en el perro para prescribir una terapia adecuada.

Pododermatitis en la pata del perro

Causas

La pododermatitis es una inflamación del tejido externo de las extremidades. Puede tener un origen infeccioso (penetración de una infección bacteriana) o aséptico (daño mecánico). La patología causa al perro una molestia significativa y puede provocar cojera. En formas avanzadas, la inflamación se extiende a otros tejidos.

La enferemedad aparece en las zonas de las extremidades que entran en contacto con el suelo. Principalmente, la localización se observa en las patas, en el espacio entre los dedos y en las almohadillas. Además, el proceso inflamatorio puede extenderse al lecho ungeual, lo que en el futuro conduce a la pérdida de la uña.

La pododermatitis en sí misma no es una enfermedad independiente. Se desarrolla en el contexto de ciertas patologías que conducen a una disminución de las funciones protectoras del organismo, debilitando el sistema inmunológico. Los factores desencadenantes pueden ser:

  • trastornos inmunológicos (trombocitopenia, periarteritis nudosa, lupus eritematoso sistémico);
  • infección fúngica de la piel (micosis);
  • presencia de parásitos (helmintos, ácaros, pulgas, etc.);
  • contacto con un alérgeno;
  • trastornos endocrinos y enfermedades metabólicas (hipo e hipertiroidismo, hipercortisolismo, diabetes mellitus);
  • patologías oncológicas (afectan negativamente a todo el organismo, independientemente de la localización del foco primario, bloquean el funcionamiento del sistema inmunológico).

Además de las patologías internas, la pododermatitis puede desarrolarse en el contexto de un daño mecánico en la piel:

  • por lesión de la almohadilla de la pata;
  • por contacto prolongado de las patas con una superficie rugosa (por ejemplo, asfalto), lo que provoca irritación y grietas en las almohadillas;
  • por lesión de la pata con un objeto afilado o punzante.

El perro se ha lesionado la pata

También se reconoce una predisposición genética a la pododermatitis. Esta patología se observa con mayor frecuencia en perros de las siguientes razas:

  • labrador;
  • dóberman;
  • dálmata;
  • shar pei;
  • teckel.

Síntomas

La pododermatitis afecta las extremidades del perro y causa dificultades significativas al caminar. El perro cojeará, tratará de no apoyar la pata. La enfermedad puede progesionar y afectar varias extremidades, lo que agrava la situación.

Ante la aparición de los primeros signos de malestar, el dueño debe inspeccionar cuidadosamente las patas del animal. Si el perro presenta signos de pododermatitis, debe acudir lo antes posiible a un veterinario.

Los síntomas principales de la patología son:

  • cojera (cuando se afectan varias extremidades, el animal experimentará dificultades significativas al moverse);
  • enrojecimiento de la piel entre los dedos y en las almohadillas de las patas;
  • sequedad de la piel;
  • presencia de heridas en la piel de los espacios interdigitales y en las almohadillas;
  • aparición de ampollas con contenido purulento o sanguinolento.

Pododermatitis en la pata

Con el tiempo, puede aparecer hinchazón de la extremidad. Las áreas afectadas serán sensibles y dolorosas. El perro puede retirar la pata al tocarse la zona inflamada. Puede lamer la pata constantemente tratando de aliviar el dolor y el picor, pero solo irritará más la piel.

Si hay síntomas característicos, no se debe retrasar la visita al médico. Esta condición causa una gran incomodidad al perro, por lo que el tratamiento debe iniciarse de inmediato.

Diagnóstico

El diagnóstico de «pododermatitis» se establece en base a los datos del cuadro clínico. El médico examinará al perro y evaluará el estado del área afectada. Si hay síntomas típicos, se establecerá el diagnóstico correspondiente.

Dado que la pododermatitis es una patología secundaria, será necesario realizar una serie de exámenes para identificar la causa real. Esto es necesario para que, durante el tratamiento, no solo se alivien las manifestaciones clínicas, sino que se elimine la enfermedad por completo o se controle.

Durante el diagnóstico, se pueden prescribir los siguientes exámenes:

  • análisis de sangre y orina;
  • estudio citológico;
  • raspado para detectar demodicosis y determinar la presencia de otros parásitos cutáneos;
  • estudio para detectar helmintos;
  • determinación de la presencia de infección fúngica;
  • pruebas alérgicas.

Labrador en el veterinario

Adicionalmente, se pueden prescribir análisis de sangre específicos para detectar patologías metabólicas o inmunológicas. Posiblemente sea necesaria una consulta con un veterinario endocrinólogo para excluir patologías de los órganos de secreción interna.

Tratamiento

La especificidad de la terapia dependerá del tipo de pododermatitis y del grado de daño tisular. En la forma aséptica de la enfermedad, inicialmente será necesaria la eliminación cuidadosa de elementos contaminantes y dañinos de las almohadillas de las patas (basura, ramas pequeñas, piedras, vidrio). Luego, los focos se tratan con un antiséptico, por ejemplo, pomada de estreptocida, clorhexidina o tetraciclina. El área afectada se trata varias veces al día hasta la curación completa de las heridas.

Al añadirse una infección bacteriana (pododermatitis purulenta), se prescribe un tratamiento con antibióticos. Puede ser prolongado: se administran los fármacos al perro hasta que desaparezcan todos los focos de inflamación y dos semanas adicionales. Paralelamente, las zonas inflamadas se tratan con un antiséptico varias veces al día.

El tratamiento de la pododermatitis en perros en el hogar solo debe realizarse tras consultar a un especialista. Es importante determinar el tipo de enfermedad y prescribir la terapia adecuada. También es necesario descubrir la causa subyacente de la patología. De lo contrario, son posibles recaídas frecuentes de la afección.

Prevención

La pododermatitis puede aparecer en perros de cualquier edad y raza. Pero los animales con un sistema inmunitario debilitado son más propensos a ella. Por ello, la principal medida preventiva es prestar atención al estado general del organismo de la mascota. Para mantener la salud de su amigo de cuatro patas, es necesario seguir las siguientes reglas:

  1. Realizar revisiones preventivas periódicas con el veterinario.
  2. En caso de patologías crónicas, es necesario controlar la evolución del estado del animal y seguir las recomendaciones del médico.
  3. Realizar las vacunas preventivas.
  4. Proporcionar una alimentación equilibrada al animal.
  5. Tratar de evitar al máximo el contacto con animales callejeros.
  6. Realizar oportunamente el tratamiento antiparasitario.

Tratamiento antipulgas para perros

Para prevenir el desarrollo de inflamación de la piel en las almohadillas, se debe:

  • lavar las patas después de cada paseo con jabón;
  • vigilar la limpieza de la cama y/o caseta;
  • realizar a tiempo el corte de uñas y del pelo entre los dedos.

Algunas razas pequeñas, como el caniche o el yorkshire terrier, necesitan un cuidado especial de las patas. Durante los paseos en invierno, se recomienda aplicar una cera protectora especial o utilizar calzado para perros. De este modo se pueden proteger las patas sensibles del animal de la nieve, la sal y otros productos que se utilizan durante las heladas.

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