Vólvulo intestinal en gatos: síntomas y tratamiento
Ningún animal está libre de sufrir un vólvulo intestinal. Puede ocurrir incluso en un gato cuyo dueño es muy atento, que cuida la salud de su mascota y hace todo lo posible para que el animal esté activo y se sienta bien. Por lo tanto, es necesario conocer los síntomas y signos de esta peligrosa afección, así como entender qué hacer en tal situación y qué tratamiento se requiere para brindar una ayuda eficaz a la mascota.
Dado que todos los síntomas del vólvulo intestinal se desarrollan con bastante rapidez, provocando un deterioro repentino del estado que a menudo termina con la muerte de la mascota, es necesario saber reconocer y reaccionar rápidamente ante dicha patología.

Qué es
El esófago y el estómago se unen entre sí mediante ligamentos especiales: los mesenterios. Gracias a ellos, el intestino está correctamente situado en la cavidad abdominal, puede funcionar con normalidad y mantener un riego sanguíneo natural. Si el mesenterio se retuerce, se produce un vólvulo con obstrucción de la arteria principal que suministra sangre al intestino.
A menudo se confunde la obstrucción intestinal con el vólvulo intestinal, pero son afecciones completamente diferentes. La obstrucción se produce por el cierre de la luz intestinal, lo que puede empeorar el riego sanguíneo con distinto grado de probabilidad. En el vólvulo, el intestino pierde garantizadamente el acceso a la sangre, lo que provoca necrosis tisular en poco tiempo.
Si la arteria principal está completamente comprimida, la muerte del epitelio liso se produce en cuestión de minutos. La isquemia provoca una rápida inflamación de la cavidad abdominal y peritonitis.
Factores desencadenantes
Los veterinarios no pueden determinar una causa única por la que un gato desarrolla esta afección. Sin embargo, se conocen factores que aumentan el riesgo de vólvulo intestinal:
- aparición de un tumor maligno en el sistema digestivo o en órganos situados en la cavidad abdominal;
- actividad física intensa inmediatamente después de una comida copiosa;
- impactos mecánicos (compresión, golpe, contusión);
- trastornos endocrinos que provocan un aumento de la elasticidad de los ligamentos;
- ingestión y atascamiento de cuerpos extraños en el intestino;
- diversas patologías del tracto gastrointestinal (tumores, infecciones, inflamaciones);
- infestaciones parasitarias en estadios avanzados.
En el grupo de riesgo, más que otros gatos, se encuentran las siguientes categorías:
- Animales muy mayores, que desarrollan con más frecuencia procesos patológicos y sufren una alteración de la elasticidad de los ligamentos.
- Gatitos y ejemplares jóvenes de hasta 1 año. En primer lugar, tienen órganos del sistema digestivo muy frágiles; en segundo lugar, son excesivamente curiosos y pueden tragar diversos objetos; y en tercer lugar, son muy activos y a menudo comen demasiado, lo que conlleva el riesgo de vólvulo intestinal.

Síntomas
El vólvulo intestinal siempre va acompañado de un fuerte síndrome de dolor, por lo que es bastante fácil notar que algo no va bien con la mascota. Los principales signos de esta condición son:
- Maullidos lastimeros, que pueden ser débiles o pueden parecerse a un grito.
- Cambios atípicos en el comportamiento. El gato puede estar apático y buscar la soledad, sin responder a su nombre y queriendo esconderse lejos, o puede correr constantemente en un intento de encontrar un lugar cómodo o llamar la atención.
- El gato suele perder el apetito, rechazando incluso sus alimentos favoritos, ya que después de cada comida empeora su estado.
- Vómitos frecuentes o ganas de vomitar. En el vómito a menudo se observan manchas de sangre.
- El gato no permite que le toquen la pared abdominal, ya que esto agrava el dolor. Una mascota que normalmente es tranquila puede arañar o morder al dueño al intentar palpar el abdomen.
- Al animal le duele apoyarse en las extremidades traseras, por lo que puede arrastrar las patas traseras al moverse.
- El abdomen se hincha y se vuelve duro.
- La producción de gases aumenta considerablemente, por lo que se escuchan fuertes ruidos intestinales. El gato puede rodar por el suelo para eliminar el exceso de gases.
- Ausencia de deposiciones. Este síntoma acompaña tanto al estreñimiento como a la obstrucción intestinal y al vólvulo, pero en este último caso el animal es incapaz de defecar durante un largo período. El estancamiento de los alimentos provoca una intoxicación aguda de todo el organismo, por lo que la temperatura corporal suele elevarse.
- Se observa una deshidratación grave, por lo que la mascota pierde peso rápidamente, la nariz se seca y los ojos se vuelven opacos.

Los síntomas más graves que indican la seriedad de la situación son el estado de shock y la pérdida de conciencia. En tales casos, cada minuto cuenta, por lo que es necesario contactar a los especialistas sin demora.
Al detectar estos signos, está terminantemente prohibido darle comida a la mascota o laxantes y medicamentos para detener el vómito. Tales acciones pueden provocar la rotura intestinal y la muerte rápida.
Diagnóstico
Solo en una clínica moderna se puede realizar un diagnóstico completo y una identificación precisa de esta peligrosa patología. Es imposible detectar un vólvulo intestinal en casa, incluso para un veterinario muy experimentado y altamente cualificado; solo puede sospechar este diagnóstico y remitir al gato a la clínica para un diagnóstico preciso.
La dificultad en el diagnóstico radica en que los vómitos frecuentes pueden dificultar la obtención de datos. Los principales métodos para determinar el vólvulo intestinal son:
- Radiografía con sustancias de contraste – sales de bario. En la imagen se ve el lugar de la obstrucción, el nivel de líquido y heces en el intestino y la ubicación de las asas.
- Para diferenciar la enfermedad de una infección intestinal, se realiza un análisis bacteriológico del vómito y las heces.
- En la mayoría de los casos, la causa exacta solo se puede determinar durante la cirugía. En clínicas veterinarias equipadas con el instrumental necesario, esto se realiza mediante laparoscopia con un daño mínimo al tejido abdominal.
Si la enfermedad se desarrolló rápidamente y el gato murió durante el traslado a la clínica, el diagnóstico se establece mediante la autopsia.
Tratamiento
El único tratamiento para la torsión intestinal es la intervención quirúrgica. Durante esta, el veterinario puede evaluar con precisión el grado de afectación y hacer todo lo necesario para salvar la vida del gato. Durante la operación, el cirujano devuelve la sección retorcida del intestino a su estado natural y extirpa los tejidos que han sufrido necrosis.

Después de la operación, el gato no puede comer por sí mismo durante un tiempo. Para la administración de alimentos se elige uno de los dos métodos:
- se introduce un tubo elástico de látex a través de la nasofaringe, por el que se administran nutrientes al estómago;
- se realiza una fístula artificial en el abdomen, a través de la cual se administra la comida directamente al intestino.
Tras la intervención quirúrgica, el gato deberá permanecer en la clínica hasta que su estado se estabilice. Después de la operación se administrará el siguiente tratamiento:
- administración de antibióticos;
- administración de analgésicos;
- goteros con soluciones salinas para la deshidratación.
Para la recuperación del organismo de la mascota, durante un período determinado se le deberán administrar probióticos que regulen la digestión y seguir una dieta especial suave.
La recuperación del animal tras una torsión intestinal es un proceso largo y complejo, que solo puede realizar una persona muy responsable, cariñosa y atenta.
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