Convulsiones en gatos: causas y qué hacer
Una de las manifestaciones más alarmantes de la mala salud de los animales domésticos son los estados que recuerdan a un ataque epiléptico: contracciones convulsivas involuntarias de un músculo o grupo de músculos. En los gatos, las convulsiones se desarrollan con bastante poca frecuencia, pero casi siempre indican la presencia de una enfermedad grave. Solo un veterinario experimentado puede determinar la causa de los ataques convulsivos, pero el dueño del gato debe saber cómo aliviar el estado del animal y en qué casos necesita atención médica urgente.
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Síntomas principales del estado convulsivo
A menudo, los signos de convulsiones inminentes en el gato se pueden observar incluso antes de que comiencen. El animal se vuelve inquieto, no encuentra su lugar, maúlla fuerte, intenta permanecer cerca del dueño o, por el contrario, se esconde en un lugar apartado.
Las convulsiones suelen dividirse en clónicas y tónicas. Las primeras se caracterizan por una alternancia rítmica de contracciones y relajaciones musculares breves y bruscas. Estas convulsiones son menos dolorosas y, en casos leves, parecen un temblor muscular. Los espasmos tónicos representan una tensión prolongada de un grupo muscular sin cambios en su fuerza.
Al producirse las convulsiones debido a espasmos musculares muy intensos, el gato siente dolor, grita, sus pupilas están dilatadas, las extremidades están tensas en estado flexionado o extendido, o realizan movimientos caóticos. De la boca puede salir una gran cantidad de saliva o espuma. Tampoco se descartan micciones o defecaciones incontroladas. El gato no reacciona al entorno. A veces, durante las convulsiones, el animal pierde el conocimiento, aunque la función respiratoria generalmente no se ve afectada.

El ataque de convulsiones suele durar de 3 a 5 minutos. Cuando termina, el animal puede comportarse con normalidad, o puede parecer excitado y algo desorientado, o, por el contrario, experimentar un poco de debilidad, letargo y ganas de dormir.
Causas del desarrollo de las convulsiones
Las causas más frecuentes de los ataques convulsivos recurrentes son:
- epilepsia en el gato;
- tumores cerebrales;
- enfermedades de origen infeccioso (rabia, leptospirosis, moquillo (panleucopenia);
- traumatismo craneoencefálico;
- hipoglucemia (nivel bajo de azúcar en sangre en gatos diabéticos);
- hipopotasemia (nivel de potasio en sangre por debajo de lo normal);
- hipocalcemia (desarrollada en el contexto de enfermedades renales o del sistema endocrino);
- deficiencia en la dieta de oligoelementos o vitaminas del grupo B y D responsables del funcionamiento del sistema nervioso;
- enfermedades vasculares;
- intoxicación del organismo causada por pesticidas (arsénico, veneno para ratas, productos de limpieza del hogar), venenos vegetales o medicamentos (diuréticos, antibióticos);
- golpe de calor;
- hipotermia prolongada;
- Las convulsiones junto con temblores musculares a menudo ocurren en el período postoperatorio, cuando el gato sale del estado de anestesia.
- Movimientos corporales convulsivos, disminución de la temperatura y la presión arterial, disminución de la frecuencia del pulso se observan a menudo en los gatos antes de la muerte.

Las convulsiones clónicas que aparecen periódicamente en las patas traseras del gato durante el sueño pueden ser provocadas por una postura incómoda o un estrés reciente. Pero si se observan constantemente, es mejor llevar al animal al veterinario: este fenómeno puede ser un signo de problemas con el sistema cardiovascular, los riñones, la glándula tiroides o indicar una deficiencia de oligoelementos en el organismo del gato.
Diagnóstico
Dado que el síndrome convulsivo no es una enfermedad independiente, sino que es uno de los síntomas de algún trastorno en el funcionamiento de órganos y sistemas, solo se pueden eliminar los espasmos musculares curando la enfermedad subyacente.
Al determinar la causa de las convulsiones en el gato, es de gran importancia una anamnesis cuidadosamente recopilada. Si ha llevado a su mascota al veterinario quejándose de convulsiones musculares que se repiten periódicamente, esté preparado para responder exhaustivamente a una serie de preguntas:
- cuándo se observaron las primeras crisis;
- con qué frecuencia se repiten;
- qué carácter tienen las convulsiones: breves o prolongadas;
- en qué momento se observan con más frecuencia los ataques: durante el sueño, al despertar, después de comer o de hacer ejercicio;
- qué come el animal;
- si el gato tiene enfermedades crónicas de carácter somático;
- si ha sufrido recientemente una enfermedad aguda, y en caso afirmativo, qué medicamentos ha tomado;
- si su mascota ha tenido lesiones en la cabeza en el pasado;
- si se conoce el pedigrí del gato, ¿se indican en él casos de enfermedad de epilepsia idiopática (congénita)?
Si no se logra establecer el diagnóstico mediante el estudio de la anamnesis y la realización de un examen visual del animal, o si este requiere una aclaración, el veterinario prescribirá al gato una serie de pruebas de laboratorio e instrumentales. Estas pueden incluir:
- Análisis clínico de sangre. Permite detectar un proceso inflamatorio desarrollado en el organismo.
- Análisis bioquímico de sangre (determinará en el suero sanguíneo los niveles de potasio, calcio y magnesio). Análisis de sangre para glucosa. Es necesario para descartar la presencia de diabetes mellitus en el gato.
- Análisis general de orina y análisis de orina según Nechiporenko. Permite detectar enfermedades del hígado y los riñones de origen infeccioso o no infeccioso.
- Análisis del líquido cefalorraquídeo. La punción lumbar se realiza si hay sospecha de inflamación de las meninges o de una neoplasia en la zona del cerebro.
- Electrocardiograma. Se observan ciertos cambios en el ECG durante la hipopotasemia.
- Radiografía de tórax y/o ecografía abdominal: vesícula biliar, hígado, riñones, páncreas, bazo.
- Resonancia magnética del cerebro. Se realiza con el fin de detectar tumores o cambios morfológicos en los tejidos cerebrales.
Primeros auxilios
Puesto que durante un ataque convulsivo, especialmente si se trata de convulsiones tónicas fuertes y prolongadas, el gato a menudo pierde el control, los primeros auxilios consisten en garantizar la seguridad del animal enfermo y observar su estado.

Si su mascota comienza a tener convulsiones:
- Envuélvalo en una manta cálida y colóquelo sobre una superficie plana. Esto mantendrá al animal caliente y lo inmovilizará parcialmente.
- La cabeza del gato debe estar en una posición que permita que la saliva fluya libremente de la boca.
- Retire todos los objetos afilados que se encuentren cerca.
- Intente darle al gato unas gotas de valeriana o valocordina con un gotero.
- No se debe dar de beber ni comer al animal durante el ataque, pero se puede y se debe dejar un cuenco con agua fresca cerca.
- No deje a su mascota sola hasta que finalice el ataque y durante un tiempo después.
Si el ataque convulsivo ocurre por primera vez y el gato se siente normal después, no es necesario acudir urgentemente al hospital. El motivo para consultar al médico es la repetición de los ataques, que pueden indicar el desarrollo de una enfermedad peligrosa, la cual es mucho más fácil de tratar en las primeras fases.
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