Micoplasmosis en gatos: síntomas y tratamiento

La micoplasmosis en gatos es una enfermedad bastante grave y altamente contagiosa que afecta al sistema respiratorio, al aparato locomotor y al sistema urogenital. Es útil para los amantes de los animales domésticos saber cómo se manifiesta esta enfermedad y qué pasos se deben seguir para su tratamiento oportuno.

Micoplasmosis en gatos: síntomas y tratamiento

Agente causante de la enfermedad y vías de infección

Los micoplasmas (Mycoplasma) son organismos unicelulares gramnegativos, procariotas, que no tienen pared celular ni orgánulos internos. La temperatura óptima para su actividad es de 37-38 °C, son bastante resistentes a las bajas temperaturas. Pero a temperaturas superiores a 60 °C, así como bajo la acción de ultrasonidos o rayos solares directos, las bacterias mueren en 10 minutos. Los Mycoplasma muestran resistencia a muchos antibióticos, pero son muy sensibles a las sustancias desinfectantes.

Micoplasmas (Mycoplasma)

Existen muchas especies de estos procariotas, pero dos de ellos afectan a los gatos: Mycoplasma felis y Mycoplasma gatae. Los micoplasmas son bacterias oportunistas: un gato, aunque sea portador de la infección, puede no enfermarse. La micoplasmosis se transmite por contacto, vía sexual, por gotículas (aerógena), transplacentaria (intrauterina) y de la madre a los gatitos al pasar por el canal del parto. En el grupo de riesgo se encuentran los gatos menores de 2 años, los gatos mayores y aquellos con enfermedades crónicas o inmunidad debilitada.

Síntomas de la micoplasmosis

Los primeros signos de micoplasmosis en gatos aparecen entre 3 y 5 días después de la infección. Durante su actividad, las bacterias Mycoplasma producen una gran cantidad de toxinas que dañan las células de diversos órganos, por lo que los síntomas de la micoplasmosis son típicos de otras enfermedades infecciosas.

Gato enfermo

Las manifestaciones clínicas incluyen:

  • conjuntivitis serosa (inflamación y enrojecimiento de las mucosas oculares);
  • estornudos, tos;
  • pérdida de apetito;
  • pérdida de peso;
  • aumento de la temperatura;
  • micción frecuente;
  • debilidad, apatía.

En casos leves de la enfermedad y sin patologías concomitantes, la recuperación se produce en 1-1,5 semanas.

En caso de infección generalizada o baja resistencia del organismo, aparecen síntomas más peligrosos:

  • abscesos cutáneos o subcutáneos (inflamación purulenta de los tejidos);
  • hinchazón de los párpados, secreción purulenta de los ojos;
  • trastornos de la micción (aumento de la frecuencia o retención);
  • inflamación y aumento de los ganglios linfáticos;
  • se afecta el sistema urogenital del animal (se desarrolla cistitis, nefritis o prostatitis);
  • se desarrolla poliartritis (inflamación de las articulaciones), con cojera, hinchazón de las extremidades; al gato le duele cuando lo cogen en brazos o le tocan las patas;
  • en gatas gestantes con formas graves de la enfermedad se observan a menudo abortos o nacen gatitos muertos.

Si se detecta al menos varios de los síntomas de micoplasmosis mencionados en el gato, es necesario llevarlo al veterinario.

Diagnóstico de la micoplasmosis

Para realizar el diagnóstico, el veterinario examina al gato, pregunta detalladamente a su dueño sobre los síntomas observados en la mascota, el momento de aparición, la presencia de enfermedades crónicas, el estilo de vida y la edad.

Análisis del gato

A continuación, se le prescribirán al gato una serie de pruebas de laboratorio y de imagen para diferenciar la micoplasmosis de otras enfermedades con síntomas similares. La lista de pruebas puede incluir:

  1. Análisis de sangre clínico y bioquímico (en caso de inflamación, mostrará un aumento del número de leucocitos y una VSG elevada, disminución de los niveles de hemoglobina y eritrocitos).
  2. Estudio de frotis (pueden tomarse de las membranas mucosas de los ojos, nariz, cavidad oral o genitales, así como de la sangre obtenida para el análisis general). El análisis se realiza mediante PCR (permite detectar concentraciones bajas de fragmentos de ADN del patógeno en el material biológico) o mediante ELISA (se basa en la reacción antígeno-anticuerpo y permite detectar virus y bacterias en la muestra).
  3. Análisis de orina para determinar la sensibilidad del patógeno a los antibióticos.

Tratamiento de la micoplasmosis

La micoplasmosis en gatos, si no está complicada por otras patologías graves, no requiere hospitalización y se trata de forma ambulatoria. La duración del tratamiento suele ser de al menos 3 semanas. El tratamiento es integral: el principal, cuyo objetivo es eliminar el patógeno, y el sintomático, destinado a aliviar las manifestaciones externas negativas de la enfermedad y restaurar el sistema inmunológico.

Gato enfermo

Al seleccionar los medicamentos para el tratamiento de la micoplasmosis en gatos, el veterinario se guía por las manifestaciones clínicas de la enfermedad y los resultados de las pruebas sobre el grado de resistencia de la cepa de Mycoplasma encontrada a los tipos de antibióticos.

Las micoplasmas poseen una resistencia bastante alta a muchos medicamentos. Así, las sulfamidas y algunos tipos de agentes antimicrobianos (antibióticos) no ejercen sobre ellas un efecto inhibidor (supresor).

De los agentes antimicrobianos, los procariotas son más sensibles a los antibióticos del grupo de las tetraciclinas:

  • Doxiciclina;
  • Eravaciclina;
  • Minociclina;
  • Omadaciclina;
  • Tetraciclina.

Inhiben los procesos de síntesis y provocan la muerte de los micoplasmas:

  • compuestos furánicos (Pirrol, Furano, Tiofeno);
  • fluoroquinolonas (Ciprofloxacino, Norfloxacino, Levofloxacino, Gemifloxacino, Moxifloxacino);
  • macrólidos (Claritromicina, Roxitromicina, Diritromicina);
  • aminoglucósidos (Amicacina, Neomicina, Gentamicina, Estreptomicina, Kanamicina).

Tratamiento de la micoplasmosis

El tratamiento sintomático de la micoplasmosis en gatos incluye:

  • Para la conjuntivitis: gotas oculares Gentalain, Divopraid, Gentafarm, pomada de oxitetraciclina.
  • Para la afectación del sistema urinario: antibióticos que inhiben el desarrollo de la flora patógena (Levomicetina, Amoxiclav), preparados de origen vegetal (Stop-Cistitis, KotErvin).
  • Para la poliartritis: antiinflamatorios no esteroideos, antihistamínicos, analgésicos. En el curso del tratamiento de la micoplasmosis también se incluyen inmunomoduladores (Amixin, Nazoferon, Anaferon) y vitaminas del grupo B (tiamina, piridoxina, cobalamina).

Prevención

Actualmente no existe vacuna contra la micoplasmosis; un sistema inmunológico fuerte puede reducir el riesgo de la enfermedad incluso si el gato se infecta. Su nivel se ve influido por una alimentación completa y unos buenos cuidados. Las bacterias que causan la micoplasmosis no toleran la desecación ni la desinfección química. Por ello, se recomienda mantener a los gatos en habitaciones secas, proporcionarles comida y agua en recipientes limpios y mantener limpia la bandeja sanitaria.

Procure proteger a su gato del contacto con otros animales, revise los documentos médicos de las parejas para el apareamiento. Y no olvide visitar regularmente al veterinario, vacunar a su mascota a tiempo y realizar tratamientos antiparasitarios.

Gata con gatito

La micoplasma de los gatos no se transmite a los humanos; las cepas gatae y felis afectan a los felinos, mientras que otra cepa, Mycoplasma hominis, representa un peligro para las personas. No obstante, se recomienda evitar el contacto cercano con la mascota enferma y, después de limpiar su lugar de descanso o la bandeja, lavarse las manos con jabón o tratarlas con antiséptico.

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