Hemorroides en gatos: ¿existen?, síntomas, tratamiento
Las hemorroides son una enfermedad causada por la deformación de los vasos sanguíneos en la parte final del intestino, con formación de nudos en forma de bulto, a menudo dolorosos, en el exterior, en la zona de entrada al canal anal y/o en el colon por encima del límite del ano. En los animales, esta patología es menos frecuente que en los humanos, sin embargo, también se dan hemorroides en los gatos.

Contenido
Causas del desarrollo de las hemorroides
La inflamación de los vasos sanguíneos en el recto y el cambio de su estructura con la formación de nódulos hemorroidales en los gatos pueden ser causados por:
- estreñimiento prolongado o diarrea;
- enfermedades inflamatorias del tracto gastrointestinal;
- tumores en el tracto gastrointestinal;
- enfermedades del sistema urogenital (cistitis, litiasis urinaria);
- diabetes mellitus (esta enfermedad provoca alteraciones en el sistema cardiovascular, incluyendo inflamación y dilatación de las venas);
- tránsito intestinal deficiente;
- actividad física excesiva;
- estilo de vida sedentario;
- obesidad (el exceso de peso conlleva la proliferación de placas de colesterol en los vasos sanguíneos);
- embarazos frecuentes o partos difíciles en la gata;
- alimentación incorrecta (desequilibrio en la proporción de calorías, proteínas, grasas e hidratos de carbono en la dieta);
- infección por helmintos.

Si la gata o el gato se alimenta con pienso de clase económica, tiene tendencia a la obesidad o está castrado, entra en el grupo de riesgo.
También existe una predisposición genética. Las hemorroides se dan con mayor frecuencia en gatos de razas como persas, británicos, esfinges.
Síntomas de las hemorroides
Los síntomas clínicos de las hemorroides son difíciles de detectar al principio. Cuando el nódulo hemorroidal apenas comienza a formarse, una pequeña protuberancia en la pared intestinal no se puede observar visualmente, pero se puede palpar. Las alteraciones en el comportamiento del animal pueden indicar que no está sano. El gato se vuelve inquieto, pierde su habitual juguetonería. Pasa mucho tiempo lamiéndose el orificio anal; debido al posible picor, puede arrastrar el trasero por el suelo. Su apetito empeora.
Los signos más evidentes se desarrollan cuando la formación vascular aumenta de tamaño y prolapsa hacia el exterior. Estas hemorroides en el gato parecen un nódulo cónico congestionado de sangre. Los vasos adelgazados y estirados se lesionan fácilmente y sangran durante la defecación. Al caminar y al defecar, el bulto hemorroidal causa dolor, por lo que el gato camina con las patas traseras muy separadas y trata de ir al arenero lo menos posible.

Con el desarrollo posterior de la enfermedad, en la protuberancia aparece una úlcera sangrante que aumenta gradualmente de tamaño, y en las heces se observa sangre de color escarlata.
Enfermedades similares
La formación de grandes nódulos hemorroidales en un gato es una patología bastante rara, y muchas otras enfermedades presentan signos externos similares. Entre ellas:
- Inflamación de las glándulas paraanales. Estas glándulas producen una secreción con la que el animal marca el territorio y también facilita la defecación. Cuando se inflaman, aumentan de volumen y pueden confundirse fácilmente con los nódulos hemorroidales.
- Prolapso rectal (caída del recto). Esta patología se da en gatos con músculos del esfínter débiles (sobre todo en animales viejos) y, por sus signos visuales, se asemeja a las hemorroides en una etapa avanzada.
- Neoplasias o hernia en el intestino que dificultan la salida de las heces y provocan dolor y malestar al defecar.
- Colitis ulcerosa (enfermedad inflamatoria del intestino grueso).
- Invasión parasitaria. Los helmintos suelen depositar sus huevos en la zona anal, dañando la mucosa intestinal y provocando un picor insoportable. Esto hace que el gato se lama constantemente el ano y se rasque el trasero contra el suelo.

Cada una de las enfermedades mencionadas tiene su propio plan de tratamiento, por lo que es fundamental realizar un diagnóstico correcto.
Diagnóstico
Al detectar síntomas de hemorroides en un gato, el veterinario realiza primero una exploración minuciosa del animal, prestando especial atención a la zona afectada, palpa las glándulas paraanales y la zona anal.
Para diferenciar la enfermedad, al gato se le pueden prescribir varias pruebas de laboratorio y de imagen:
- Análisis de heces. Permite detectar la presencia de huevos de gusanos parásitos.
- Prueba de detección de sangre en heces (reacción de Gregersen).
- Hemograma completo. Permite detectar anemia en caso de hemorroides crónicas.
- Análisis de glucosa en sangre. Una de las causas del prolapso rectal — la diabetes mellitus.
- Análisis de hormonas en sangre. El panel hormonal permite detectar alteraciones que pueden debilitar los músculos del ano.
- Coagulograma (hemostasiograma). Esta prueba de laboratorio mide la velocidad de coagulación de la sangre y detecta el riesgo de formación de trombos y hemorragias.

Tratamiento de las hemorroides en gatos
El veterinario prescribe la terapia basándose en los datos obtenidos durante la exploración, según el estadio de la enfermedad. No se recomienda intentar curar las hemorroides del gato por cuenta propia, ya que podría empeorar la situación.
En una fase leve, el tratamiento de las hemorroides en el gato puede limitarse a una cuidadosa higiene perineal: lavar el ano con agua tibia 2-3 veces al día.
Si es necesario, al gato se le pueden recetar:
- laxantes y ablandadores de heces como Dufalac, Lactusan, Bisacodilo, Metamucil;
- pomadas analgésicas y antiinflamatorias: Vundehil, Levomekol, Posterisan, Proctosan, aceite de espino amarillo, infusión de milenrama;
- supositorios hemostáticos: Natalsid, Relief, Neo-Anuzol;
- venotónicos que normalizan el flujo sanguíneo: Detralex, Diosmina, Troxerutina.

Los conos hemorroidales grandes y sangrantes suelen tener que extirparse. La operación puede realizarse mediante un método mínimamente invasivo de criocirugía (destrucción de tejidos con nitrógeno líquido) o mediante resección (escisión) de las venas deformadas con bisturí. Los primeros días después de la extirpación del nódulo hemorroidal, es necesario limitar la actividad del gato.
En cualquier caso, una de las medidas terapéuticas importantes para las hemorroides felinas es la dieta. Su objetivo es restaurar la consistencia normal de las heces y reducir la presión sobre el intestino durante la defecación.
La dieta implica:
- Uso de alimentos fáciles de digerir. Los productos se cocinan al vapor o se hierven, ya que la carne o verduras crudas dificultan el proceso de digestión.
- Triturar los alimentos antes de servirlos. Un trozo duro sin masticar puede dañar la mucosa intestinal.
- Inclusión en la dieta de fibra, suplementos bioactivos que contienen probióticos («fertilizante» para microorganismos beneficiosos) y vitaminas.
Se recomienda que los gatos que suelen padecer hemorroides pasen a un alimento preparado especial destinado al tratamiento de patologías gastrointestinales. Los alimentos secos y húmedos para gatos que han recibido críticas positivas de los dietistas veterinarios son:
- Purina Pro Plan Veterinary Diets (empresa Nestlé PURINA, EE. UU.);
- Royal Canin Gastro (empresa Mars, Francia);
- Farmina Vet Life (empresa Farmina Pet Foods, Italia);
- Brit VetDiets (empresa VAFO PRAHA, República Checa, Rusia);
- Hill’s PD Feline I/D ActiveBiome (empresa Hill’s Pet Nutrition, EE. UU.) (en la foto de abajo).

Medidas de prevención
Se puede prevenir las hemorroides en gatos eliminando los factores que desencadenan su desarrollo.
En primer lugar, es necesario elegir un alimento para la mascota: de calidad y adecuado a su edad y nivel de actividad. La dieta del gato debe contener la cantidad necesaria de proteínas, grasas, carbohidratos, vitaminas y minerales. Es importante que el animal tenga acceso constante a agua limpia.
Entre las recomendaciones preventivas también se incluyen:
- Control del peso corporal. No se debe permitir que el peso del gato se desvíe mucho de la norma. Además de respetar la ingesta calórica diaria recomendada, se puede mantener una buena forma física de la mascota mediante juegos activos.
- Control del funcionamiento intestinal (seguimiento de la regularidad de las evacuaciones y la consistencia de las heces).
- Vacunación y desparasitación oportunas. A los gatos que no salen al exterior se les administran antiparasitarios cada seis meses, a los que salen libremente a la calle, cada trimestre.

Las revisiones periódicas en la clínica veterinaria ayudarán a detectar la patología en una fase temprana, acelerar el tratamiento y evitar el desarrollo de complicaciones.
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