Las patas traseras del gato han dejado de funcionar: causas y qué hacer
La parálisis de las extremidades traseras se observa con mayor frecuencia en gatos de mediana edad y mayores, pero también puede aparecer en ejemplares jóvenes. En la mayoría de los casos, es un signo de patologías bastante graves que pueden ser mortales si se ignoran. La pérdida de la capacidad de apoyo de las patas puede no ocurrir de forma brusca, pero al principio el dueño a menudo no nota que la mascota arrastra ligeramente las patas o se mueve con desgana. Por ello, en la mayoría de los casos los dueños acuden al veterinario con quejas de parálisis repentina de las extremidades traseras.
Para resolver rápidamente este problema, que sin duda complica la vida del animal, es necesario comprender las causas que han provocado la patología. En la mayoría de los casos, si se inicia el tratamiento rápidamente, se pueden recuperar las funciones de las patas traseras, por lo que es necesario conocer los factores que pueden causar dicha alteración de la capacidad de apoyo.

Cómo se manifiesta
La parálisis de las extremidades traseras es fácil de notar, pero hay casos en los que el animal prefiere permanecer tumbado durante varios días, negándose a comer y beber. Por lo general, el gato se levanta para ir al baño. En ese momento se pueden apreciar cambios en la marcha. En las etapas tempranas, las alteraciones pueden manifestarse así:
- marcha insegura, que parece como si se hubiera perdido el equilibrio;
- fuerte bamboleo de la parte trasera del cuerpo;
- las patas traseras se separan hacia los lados, se doblan o el gato las arrastra;
- tras unos pasos, el gato se sienta o cae, repitiendo esto varias veces hasta completar el trayecto;
- el animal arrastra las patas delanteras o traseras por el suelo, sin levantarlas.
El empeoramiento suele ocurrir muy rápidamente, pero si el dueño logra acudir a la clínica veterinaria en una fase temprana, el tratamiento tendrá más posibilidades de éxito para evitar que las patas queden completamente paralizadas.
Causas
Las disfunciones que provocan la parálisis de las patas traseras pueden ser de distinto origen: virales, postraumáticas, ortopédicas, relacionadas con trastornos metabólicos en el organismo, etc.
Tromboembolismo
Enfermedad peligrosa en la que un coágulo formado en el sistema circulatorio se aloja en las arterias femorales. Como la sangre no llega a las piernas, el deterioro es rápido, comenzando con la pérdida de la movilidad de las extremidades posteriores y terminando con la muerte entre tres y cuatro días después de la aparición.
El inicio de la tromboembolia se acompaña de sacudidas periódicas de las patas, el gato se muestra inquieto, maúlla lastimeramente, puede morder o arañar al intentar tocar la zona dolorida. La parálisis se desarrolla rápidamente, las patas se vuelven frías, el animal rechaza la comida y el agua. La probabilidad de curación en la tromboembolia es baja, por lo que es importante buscar ayuda en las primeras horas tras detectar la parálisis de las patas.
Avitaminosis progresiva
Este fenómeno se observa con mayor frecuencia en gatitos en fase de crecimiento activo y en gatas lactantes. Entre las causas de la avitaminosis se incluyen la presencia de parásitos en el organismo, la falta de luz solar, el tratamiento con antibióticos fuertes o una alimentación inadecuada. Además de la parálisis de las patas, aparece una fuerte letargia, pérdida de peso y anemia.

Insuficiencia renal
Esta enfermedad provoca el fallo de todo el sistema urinario, en el que se observa parálisis de las patas traseras, disminución del volumen de orina, letargia, diarrea y vómitos, y aumento de la temperatura corporal.
Displasia
La displasia se desarrolla debido a anomalías congénitas de la articulación de la cadera, que aumentan la probabilidad de fractura o luxación. El cuadro se agrava por la baja actividad física del gato, cuando las patas se paralizan o ya lo están, una alimentación inadecuada con alto contenido de proteínas y el exceso de peso. Tras la parálisis de las extremidades, el animal puede moverse poco por la vivienda y a veces fallar al usar la bandeja.
Cardiomiopatía
Surge debido al engrosamiento de las paredes del corazón y al aumento de su volumen. En la cardiomiopatía, la parálisis de las patas en gatos es una complicación bastante rara, pero no se puede olvidar por completo.
La parálisis de las extremidades se produce porque el corazón no puede suministrarles la cantidad necesaria de oxígeno y los músculos comienzan a atrofiarse. Al mismo tiempo, se desarrollan disnea, letargia, tos seca, y el animal duerme más de lo normal.
Ictus
La pérdida de movilidad de las extremidades en un gato puede estar causada por un ictus. La obstrucción de los vasos sanguíneos se observa no solo en animales mayores, sino también en jóvenes con desnutrición o poca actividad. Durante el ictus, se altera el reflejo de deglución y aumenta la actividad de las glándulas salivales. El dueño rara vez nota el ataque en sí, pero sus consecuencias (parálisis de las patas y otras partes del cuerpo) son fáciles de detectar. En este caso, como en los humanos, el éxito de la rehabilitación está directamente relacionado con lo temprano que se inicie.
Lesión de la columna vertebral
Este estado se produce tras la caída de un gato desde cierta altura. No es necesario que caiga sobre el lomo; puede caer incluso sobre las patas, pero dañar la parte posterior de la médula espinal al aterrizar bruscamente.
Después de esto, se produce la parálisis de las patas traseras, la cola, y posiblemente una alteración de la inervación de algunos órganos internos.

Hernia discal
Un veterinario experimentado puede sentir cómo el disco sobresale por encima de las demás vértebras, pero las personas sin experiencia difícilmente podrán determinar la zona afectada. La hernia provoca que los vasos y nervios se compriman, los impulsos dejen de llegar a las patas traseras, y esto provoca que el gato camine mal y, posteriormente, la parálisis de las patas. Para la actividad normal de las extremidades, es necesario restablecer la conductividad de los impulsos en el gato.
Parálisis por garrapatas
Esta enfermedad se desarrolla tras la picadura de una garrapata ixódida al animal, por lo que los dueños atentos suelen centrar su atención en la prevención: tratan el pelaje del gato con preparados especiales antes de los paseos al exterior. La parálisis por garrapata provoca un daño en el sistema nervioso, que se manifiesta como una alternancia de períodos de excitación y apatía. En este caso, en la fase de parálisis de las patas el tratamiento ya no es efectivo, por lo que la ayuda debe prestarse en las etapas tempranas.
Inflamación cerebral
Esta peligrosa patología es causada por infecciones del tejido nervioso, parásitos, entrada de toxinas en el organismo, activación de enfermedades autoinmunes, etc. Además de la parálisis de las patas traseras, aparece una serie de síntomas: vómitos, diarrea, fiebre, enuresis, deshidratación.
Con un tratamiento oportuno, la actividad motora de las extremidades se recupera total o parcialmente.
Hiperparatiroidismo
Un estado especial que surge por deficiencia de vitamina D y calcio y exceso de fósforo, lo que afecta negativamente a la glándula tiroides. Debido a la gran producción de parathormona, comienza la deformación del tejido óseo, síndrome convulsivo y parálisis de las patas. El tratamiento lleva un tiempo determinado; se restablece el equilibrio hormonal, lo que devuelve al gato la libertad de movimiento.

Fractura o luxación de las extremidades traseras
Esto puede ocurrir como consecuencia de una pelea, golpes, un impacto, un salto desafortunado. A veces los gatos quedan atrapados en ventanas de plástico y, al intentar salir de la trampa, se infligen daños adicionales.
En este caso, el animal puede reaccionar con hostilidad ante los intentos de palpar la zona de la lesión, y a veces ronronea ruidosamente y permanece todo el tiempo junto a sus dueños. Tras unos días, el gato suele ser capaz de levantarse, pero lo más probable es que la fractura consolide de forma incorrecta.
Qué hacer
Antes de iniciar el tratamiento, los veterinarios prescriben un tratamiento integral, ya que solo identificando la causa raíz exacta se puede combatir eficazmente. Para detectar la patología se realizan las siguientes exploraciones:
- examen neurológico y detección de la actividad refleja en la zona de las patas;
- radiografía de la parte inferior de la columna vertebral;
- Ecografía de los órganos abdominales;
- ante la sospecha de origen infeccioso, cultivo bacteriológico;
- análisis estándar de orina y sangre;
- resonancia magnética de la columna y la cabeza;
- comprobación de la sensibilidad de las extremidades.
Estas pruebas nunca se prescriben por separado. Dependiendo del cuadro clínico, el veterinario deriva al animal a varias de ellas para confirmar o descartar las enfermedades más probables. No hay tiempo para realizar un diagnóstico prolongado cuando hay parálisis de las extremidades.
Veterinario sobre por qué al gato se le pueden quedar paralizadas las patas traseras: vídeo
Una vez determinada la patología concreta, el especialista desarrolla un plan de tratamiento. Puede incluir los siguientes métodos:
- Intervención quirúrgica. Es necesaria en caso de cardiomiopatía y lesiones de la columna vertebral. Estas operaciones se realizan únicamente en el hospital, donde los especialistas supervisan el estado del gato durante varios días.
- Para la mayoría de las enfermedades, ayudan los medicamentos en forma de inyecciones, comprimidos, gotas, geles, pomadas, vitaminas, etc.
- A veces es necesario el uso de dispositivos ortopédicos que ayudan a simular la marcha. Se pueden fabricar por uno mismo o adquirir productos ya hechos.
- En algunos casos no se puede prescindir de fisioterapia: acupuntura, mieloestimulación, masajes, etc.
- Durante el tratamiento es importante la dieta, sobre la que el veterinario informará.
Hay que recordar que, en caso de parálisis de las patas, de la rapidez de actuación del dueño del animal depende no solo la salud, sino también la vida de la mascota, por lo que la demora en este caso es inaceptable.
Lea también:
- Linfoma en gatos: tratamiento, síntomas
- Tenia del pepino (dipilidiosis) en gatos: tratamiento, síntomas
- Glándulas paraanales en gatos
Añadir comentario