Dermatitis atópica en perros: síntomas y tratamiento
La dermatitis atópica (atopia) es una enfermedad crónica de la piel de los perros con un síntoma obligatorio en forma de picor constante. Retrasar el tratamiento provocará un aumento del área de las zonas afectadas y recaídas más frecuentes. Es importante que los dueños de perros observen atentamente el comportamiento y el estado del animal para detectar la patología en las primeras etapas y acudir al veterinario a tiempo.

Causas de la patología
La atopia es una reacción del organismo del perro a la acción de un alérgeno específico. Cuando éste penetra en las vías respiratorias o en la piel, el sistema inmunitario produce anticuerpos para eliminar el irritante, lo que provoca la reacción característica de la piel. Según el origen del alérgeno, la enfermedad puede tener un carácter estacional o no estacional. Se transmite hereditariamente, pero los alérgenos causantes pueden ser diferentes incluso en cachorros de la misma camada.
Los factores desencadenantes más frecuentes son:
- El microclima doméstico (polvo doméstico, plantas de interior, cambios de temperatura y humedad del ambiente, cambio de región de residencia).
- Un enfoque inadecuado en el cuidado y mantenimiento de la mascota (alimento inadecuado, falta de tratamiento antiparasitario).
- Enfermedades concomitantes (urolitiasis, giardiasis, hipotiroidismo, etc.).
- Herencia y características raciales. La atopia se manifiesta con mayor frecuencia en shar peis, carlinos, labradores, bóxers, bulldogs, spaniels y dálmatas.

Síntomas
Entre los síntomas más característicos de la dermatitis atópica en perros:
- aparición de zonas inflamadas en diferentes partes del cuerpo (con mayor frecuencia en extremidades, abdomen, hocico, axilas);
- picor intenso y constante, acompañado de rascados y lamidos fuertes;
- enrojecimiento (coloración purpúrea) de las zonas afectadas con aparición de escamas;
- aspecto graso del pelaje o su caída en las zonas de lesión y rascado;
La inflamación de la piel y la seborrea grasa a menudo pueden provocar el desarrollo de una patología concomitante: infección por levaduras, que se acompaña de la aparición de pápulas y forúnculos. Además, también es posible la manifestación simultánea de rinitis, otitis externa, asma, piodermia estafilocócica (con úlceras, fístulas e inflamaciones).
La dermatitis atópica se caracteriza por diferentes grados de afectación en las áreas del cuerpo, de los cuales depende la duración de los períodos de exacerbación y remisión:
- Leve: afecta áreas aisladas. La irritación se observa durante 2-3 semanas y se manifiesta no más de 2 veces al año, con una remisión de 6-8 meses.
- Moderada: afecta múltiples áreas del cuerpo. La patología se manifiesta de 3 a 4 veces al año durante 1-2 meses.
- Grave — presenta múltiples manchas patológicas que a menudo se fusionan en una sola. La enfermedad progresa durante más de 2 meses, 4 o más veces al año. La remisión puede durar hasta 30 días o no presentarse en absoluto.

Diagnóstico
Una de las etapas principales en el diagnóstico de la dermatitis atópica es una entrevista detallada con el dueño del perro para elaborar una anamnesis correcta y seleccionar el tratamiento adecuado. Además, se realiza un examen clínico de la mascota y pruebas de laboratorio:
- análisis de sangre (general, hormonal y bioquímico), de orina y de heces;
- raspados de las áreas afectadas;
- cultivos bacteriológicos/micológicos (incluyendo pruebas de sensibilidad a los antibacterianos).
Uno de los métodos de diagnóstico puede ser la prescripción de la llamada «dieta de exclusión», en la que para alimentar a la mascota se utiliza un solo alimento y se van añadiendo nuevos de forma gradual. Este enfoque permite detectar la presencia de alergia a los alimentos.
Tratamiento
El tratamiento de la atopia comienza con la identificación del irritante y la eliminación de su efecto sobre el organismo del perro. Para ello, se realiza un ajuste completo de la alimentación y las condiciones de vida del animal. A veces, estas medidas ya son suficientes para aliviar el estado. Pero en la práctica, a menudo se descubre que el organismo es sensible a todo un «ramo» de alérgenos, que no siempre es posible eliminar. No obstante, se puede reducir su impacto mediante:
- limpiezas húmedas regulares;
- mantenimiento de un nivel normal de humedad en el ambiente;
- eliminación del polvo, que es un entorno favorable para el ácaro del polvo;
- desinfección periódica de la vivienda.

El tratamiento farmacológico de la dermatitis atópica se selecciona teniendo en cuenta los factores desencadenantes en cada animal y la gravedad de las lesiones cutáneas. El esquema puede incluir:
- Los corticosteroides: ejercen una acción rápida y potente para reducir la actividad de los factores que causan la patología: ayudan a eliminar el enrojecimiento, el picor y los edemas alérgicos. Pero tienen efectos secundarios como dificultad para respirar, atrofia muscular, somnolencia, etc. Entre los más utilizados se encuentran: Prednisolona, Dexametasona, Metilprednisolona.
- Los antihistamínicos: bloquean el desarrollo de reacciones alérgicas. Además, los fármacos modernos (Claritin, Zyrtec, Telfast, Lomilan) se caracterizan por una acción más prolongada y ausencia de habituación en comparación con los de primera generación (Suprastin, Tavegil).
- Antibioticoterapia – permite prevenir el desarrollo de infecciones concomitantes. Con mayor frecuencia se utilizan inyecciones de Amoxicilina, Cefalexina, Clindamicina, Cefaclor o Eritromicina.
- Medicamentos de acción local – reducen el picor y eliminan los alérgenos de la piel. Pueden ser champús medicinales (Sulfoden, Micohex) pomadas y cremas (Triderm, Pimafucort, Nystaform) y otros.
- Terapia antimicótica. Para estos fines se prescriben fármacos de acción sistémica que se administran 1-2 veces al día (Diflucan, Nizoral, Rumikoz, etc.).
- Inmunoterapia, que implica la administración gradual (durante un trimestre a seis meses) en el organismo del perro, lo que favorece el desarrollo de inmunidad.

¡Importante! Cualquier medicamento, así como sus dosis, debe ser seleccionado únicamente por un veterinario tras un examen previo del perro.
Dado que la dermatitis atópica puede ser una de las manifestaciones de otros trastornos de salud (piodermia, acción de parásitos, disfunción de las glándulas endocrinas), para un tratamiento exitoso es importante identificar y eliminar estas enfermedades concomitantes. Además, el veterinario puede recetar complejos multivitamínicos para una recuperación más rápida de la piel y el pelaje.
Es necesario tratar al perro bajo la completa supervisión de un veterinario. Solo el cumplimiento de las recomendaciones prescritas por él ayudará a curar a la mascota o a lograr un alivio de su estado en casos graves.
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